Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   La gran derecha     
 
 Diario 16.    30/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

La gran derecha

LOS líderes centristas están produciendo declaraciones sin parar, y la última procede de Rafael Arias-

Salgado que acusa al «capitalismo reaccionario» de estar en contra de UCD.

Se vuelve de nuevo a esgrimir el espantajo de la «gran derecha» y yo me temo que una vez más se intenta

obtener rentabilidad política para ciertas personalidades y facciones centristas a costa del fácil truco de

pasear el ensabanado fantasma de la «gran derecha», y la «derechización» de UCD, para que ciertos

personajes puedan lucir el disfraz de progre.

¿Es verosímil la operación de derechización de UCD? La verdad es que en Moncloa ni piensan en ella. Si

algo tienen claro todos los dirigentes centristas es la unanimidad moderadamente progresista de su

electorado, y por si hubiera dudas, los constantes, detallados y minuciosos sondeos que Calvo-Sotelo

recibe, demuestran claramente que un giro conservador del centrismo provocaría un descalabro electoral

de grandes proporciones.

Y, la verdad, no hay datos para pensarlo. Por ejemplo, Calvo-Sotelo ha intentado pactar con Fraga, pero

exclusivamente para las elecciones gallegas, aunque la maniobra tenía dos claros opositores: Martín Villa

por un lado, y Pío Cabanillas —éste por razones estrictamente personales: no se entiende con don

Manuel— por la otra Fraga, en cambio, exigía un acuerdo más amplio, que nadie en UCD cree

conveniente, ni está dispuesto a considerar. Después, ha habido otros intentos, como el de pactar con

Alianza Popular, pero descabezando a Fraga, operación que tiene un pequeño inconveniente: es in viable.

No hay nada más que darse una vuelta por AP, para darse cuenta que el partido sin Fraga no existiría.

Y luego está Osorio, que es un asunto menor. Todos los escarceos de Osorio no son otra cosa que la

certeza que tiene el diputado de Coalición Democrática, de que Fraga no contará con él para las próximas

elecciones, y trata de buscar trabajo. Alfonso, solo y aislado, sin nada ni nadie detrás, lo tiene difícil, y lo

único que pretende es situarse en la vida. Uno de sus recursos consiste en alardear de su antigua amistad

con Calvo-Sotelo, cosa que produce no poco embarazo y disgusto en Moncloa.

Finalmente, están los cristianos de Oscar Alzaga cuya «derechización» bascula más hacia aspectos

conservadores en las costumbres —divorcio, aborto, etcétera— y en la enseñanza, que hacia las áreas de

la economía.

Y en este terreno, las únicas andanadas recibidas procedían de la CEOE y fueron dirigidas contra el

equipo de García Diez que, casualmente, es uno de los hombres más serios de todo el Gabinete, estrecho e

inquebrantable colaborador de Leopoldo.

DON Juan de Borbón, padre del Rey Juan Carlos, siempre ha sido reacio a abandonar Villa Giralda en

Estoril y venirse a vivir a España. Por fin se ha decidido a hacerlo y pronto levantará su domicilio

portugués, para venirse a un chalecito que ha comprado en Puerta de Hierro —uno de los barrios

residenciales más conocido de Madrid, donde vivía Perón.

Se trata de una casa relativamente modesta, vacía y en mal estado que habrá de ser acondicionada y que

estaba valorada en algo más de veinticinco millones de pesetas.

 

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