Autor: Calvo Hernando, Pedro. 
 El balcón de la semana. 
 ¿Dónde está el partido integrador?     
 
 Ya.    05/07/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

Nacional

5-VII-1981

El balcón de la semana

¿Dónde está el partido integrador ?

EL Gobierno pedía el procesamiento de todos los asaltantes al Congreso de los Diputados. El presidente

Calvo-Sotelo negociaba en París la extradición de los terroristas y la cuestión del ingreso de España en el

Mercado Común. Los cuatro grandes partidos nacionales discutían sobre la concertación autonómica. Se

celebraba el juicio contra los grapos acusados de la masacre de California 47. Y mientras tanto, en las

asambleas provinciales de UCD barrían las candidaturas del aparato suarista, lo que significa sobre todo

la derrota de los antiguos «´críticos» y de los independientes.

En lo que llamo aparato suarista hay que entender también ciertos sectores socialdemócratas que andan

amalgamados en el mismo e incluso el «martinvillismo», que siempre ha sido fuerte en la infraestructura

regional y local del partido gubernamental.

¿Qué está sucediendo en UCD? Si hiciéramos caso a algunos «críticos», habría que decir que los dueños

de la finca reafirman su «status» de propiedad y que echan a la calle —a la pura militancia— a gentes de

las demás coloraciones políticas del espectro ucedista. Parece que más de sesenta diputados no han visto

prosperar sus candidaturas para los comités provinciales. ¿Se imaginan ustedes lo que puede ocurrir con

ellos si se niegan a aceptar la disciplina de voto, una vez que ya se ven fuera del Parlamento en las

próximas elecciones?

No me meto ahora en los procedimientos que el aparato estará utilizando para barrer de esa manera en las

asambleas. En la hipótesis de que los procedimientos no fueran correctos, la cosa sería muy grave. Pero

en el caso de que todo se desarrollara impecablemente, sin manipulaciones y con absoluta igualdad de

oportunidades, quizá sería más grave todavía, pues significaría que UCD no es ese partido plural e

integrador de que se nos habla, sino un feudo del antiguo Movimiento Nacional, del antiguo SEU y un

poquito más.

En cualquier caso, el poder del partido, que ya estaba en las manos de los fieles a Adolfo Suárez, ahora se

revalida en las escalas provinciales en las mismas y parecidas manos. Si no hay manipulaciones, eso será

muy democrático, pero es una especie de desastre para la imagen fundacional, integradora y plural de

Unión de Centro Democrático.

Otra vez los implacables

YA sabemos que Leopoldo Calvo-Sotelo se lo está pensando eso de descender a la arena del partido allá

en septiembre para intentar poner orden donde solo hay enfrentamientos. Pero cuando Leopoldo quiera

bajar se va a encontrar con un partido supersuarista-martinvillista-socialdemócrata, Heno de frustraciones

y de quemaduras, que le va a ser muy difícil presidir. Incluso si se confirmase el rumor de que piensa

bajar con Martín Villa como secretario general. Y, sin embargo, tal vez no le va a quedar más remedio

que reunificar en su persona la presidencia del Gobierno y la del partido.

Rafael Arias Salgado, Fernando Abril y Aurelio Delgado formarían la cobertura suarista que opera

eficazmente sobre el aparato de la calle de Arlaban teóricamente comandado por Rodríguez Sahagún y

Rafael Calvo, suaristas fervientes los dos también. Entre todos dominan el aparato organizativo e

informativo del partido UCD de manera implacable. Y con buenos resultados, como acaba de verse en las

provincias. Me gustaría saber cómo se las va a arreglar Calvo-Sotelo para presidir eso e incluso para

llegar a la propia presidencia, si no es pactando a mansalva con los «abogados» del suarismo de la calle

Antonio Maura.

¿Sería capaz, en todo caso, Calvo-Sotelo de conseguir que el partido entrase en vías de regeneración, de

manera que se hiciera posible la convivencia armónica de todas las corrientes coaligadas en 1977?

La «mayoría natural» o el «centro-derecha»

Si así no fuera, no termina uno de ver la continuidad en el partido de hombres como Osear Alzaga,

Miguel Herrero, Fernando Álvarez de Miranda o Emilio Attard, por mencionar sólo algunos ejemplos de

valiosos nombres despilfarrados en una operación sin más horizonte conocido que la concentración del

poder partidario en uno solo de los sectores de UCD.

Inevitablemente, lo que está ocurriendo en UCD reaviva las perspectivas de lo que Manuel Fraga llama

«mayoría natural» y Miguel Herrero «centro-derecha amplio», comprensivo de todo lo democrático que

hay a la derecha del PSOE.

A la derecha de los socialistas hay UCD, Alianza Popular, núcleos en torno a Areilza y Osorio y, fuera

del campo de los partidos, operaciones como la de los Clubes Liberales de Antonio Garrigues y la

Fundación para la Democracia y el Progreso. Esta última no está claro que pueda situarse a la derecha

de UCD por la significación de algunos de sus integrantes, por mucho que se diga que es un «montaje»

del omnipresente y eterno Pío Cabanillas.

¿Pero toda UCD estaría en la «mayoría natural»? Es posible que los socialdemócratas se descolgasen o

quedasen descolgados, aunque diversas personalidades «críticas» de UCD afirman que no hay que excluir

a nadie. La operación resucitaria las formaciones políticas. El PSOE se encontraría con una franja de

espacio político a su derecha ocupada por el centrismo. Y la operación «mayoría natural» o «centro-

derecha» rescataría del pasotismo, del desencanto y de la derecha totalitaria importantes núcleos de votos

ahora refugiados en esas regiones.

Sin duda, el panorama político se simplificaría e incluso se clarificaría. Las dos únicas opciones de poder

serían el «centro-derecha» y el PSOE, sin más necesidad de combinaciones ni de alianzas

circunstanciales. En los flancos quedaría la derecha irrecuperable o con vocación antidemocrática y un

Partido Comunista sin aspiraciones próximas de poder, aunque soñando eternamente con e! Gobierno de

concentración y tratando de conservar el pacto municipal con los socialistas.

De la bisagra a la Fundación

LOS Clubs Liberales —acaban de inaugurar el de Toledo con el delicioso y premonitorio nombre de Club

Bisagra— son un montaje de Antonio Garrigues, que está consiguiendo succionar la savia liberal de UCD

y de otros espacios extraparlamentarios, con el atractivo de esa exhibicionista ostentación de las libertades

formales, de lo laico no laicista y de la vocación de «partido-gozne», por mucho que proclamen que los

partidos son otra cosa.

La gente de Antonio Garrigues no se va a quedar en los niveles del club político. Aspiran, sin duda, a

fortalecerse desde esas plataformas para un día dar el salto a la dorada quimera del partido «bisagra» o

«gozne». Si esa aspiración se demuestra inviable, entonces querrán ser lo bastante importantes como para

poder negociar desde una posición de fuerza su ingreso o su pacto con UCD o con «lo que haya»

entonces, que muy bien podría ser la formación de centro-derecha tan querida por los «críticos» de UCD

y por los aliancistas de Fraga.

La Fundación para la Democracia y el Progreso es una jaula de oro de descontentos rutilantes, de

personalidades por encima de las exigencias partidistas y de intelectuales y profesionales que quieren

«estar», pero sin comprometerse con una opción clara. En esto se diferencia de los clubs de Garrigues.

Sin embargo, no falta quien atribuye a la Fundación idénticas intencionalidades de convertirse en

«partido-bisagra». Sin duda en eso están pensando algunos de los promotores, pero creo que no la

mayoría.

Abel Cádiz, el hombre de «las bases»

VOLVAMOS a UCD y a su proceso de asambleas provinciales renovadoras de los cuadros dirigentes a

esos niveles. Habíamos quedado en que el aparato suarista barría a los «críticos», fundamentalmente

democristianos. Hay excepciones como la de Luis de Grandes en Guadalajara, Ignacio Camuñas en

Valladolid o Landelino Lavilla en Jaén. Pero son eso, excepciones. Ni siquiera el ministro José Luis

Álvarez ha ganado en el madrileño distrito de Salamanca

El partido UCD, que va a celebrar su asamblea provincial los próximos días 11 y 12, es un hervidero de

actividad, de cenas, de reuniones, de conciliábulos y de zancadillas. Se habló mucho del posible

«aterrizaje» de varios ministros a competir por la presidencia provincial. Cuando escribo este comentario

parece que se perfilan dos candidaturas, una encabezada por Miguel Doménech, cuñado de Leopoldo

Calvo-Sotelo, y otra por el actual presidente, Abel Cádiz.

La primera tendría carácter «oficialista» obviamente, aunque no en sentido suarista sino gubernamental.

La segunda sería una candidatura «de base», de extracción popular. Abel Cádiz es un político atípico, que

simpatiza con Suárez pero que no está inmerso en el juego de las luchas y las tendencias.

El partido UCD en Madrid está muy vivo. Incluso existen movimientos regeneracionistas como el

colectivo «UCD-83», con un programa sugestivo y mucho idealismo. Es posible que este colectivo apoye

a Abel Cádiz, por aquello de «lo popular» y de «las bases». Pero la situación es muy fluida y en un par de

días todo el panorama puede modificarse. La asamblea será movida y un tanto imprevisible.

Pedro CALVO HERNANDO

 

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