Autor: Prades, Joaquina. 
   Los suaristas organizan una tendecia "progresista" en el interior de UCD     
 
 El País.    13/12/1981.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

EL PAÍS, domingo, 13 de diciembre de 1981

POLÍTICA

Los suaristas organizan una tendencia "progresista" en el interior de UCD

JOAQUINA PRADES

Los suaristas de Unión de Centro Democrático (UCD) están preparando la formación de una tendencia

autodenominada progresista en el seno del partido. Si el ex presidente Suárez decide respaldarla, harían

público el proyecto a mediados del próximo mes de enero. Este primer intento serio de formar un equipo

ideológico dentro de UCD está motivado, según fuentes de este sector, por el malestar y el desconcierto

que —a su juicio— existe en estos momentos dentro de UCD, a tan sólo una semana escasa de haberse

cerrado oficialmente la crisis. El ex secretario general Rafael Calvo Ortega y el ex presidente centrista

Agustín Rodríguez Sahagún son los principales promotores de esta nueva operación política.

«En UCD nadie se explica para qué ha servido la crisis, si ahora las cosas están tan mal como antes y

encima el partido ha sufrido un enorme desprestigio en su imagen externa», comentaron las citadas

fuentes. Según este análisis, los miembros de la plataforma moderada —sector ideológico que integra

fundamentalmente a los democristianos—, tras su negativa a entrar en el Gobierno, siguen inquietos y

disgustados por la situación interna del partido. Su propósito de crear en UCD las condiciones objetivas

para lograr, antes de 1983, lo que Manuel Fraga llama la mayoría natural parece que ha fracasado.

Como señalaba un destacado miembro de Alianza Popular, «el último Gobierno es lo menos parecido a

una opción política coherente y conservadora. Sigue siendo un extraño conglomerado de fuerzas donde

nadie se entiende y, lo que es peor, donde nadie es capaz de explicarle a este país lo que pretenden». EL

PAÍS, puesto en contacto con algunos líderes de este sector, pudo comprobar que, efectivamente, no se

hallan satisfechos en UCD, pero que, por el momento, piensan permanecer en el partido «haciendo el

menor ruido posible».

Sin embargo, es también para el mes de enero cuando el moderado Miguel Herrero publicará un libro

sobre los presupuestos ideológicos de la moderación, que, según todos los indicios, será lo más parecido a

un programa electoral propio de este sector.

En los últimos días ha entrado en escena un nuevo dato de vital importancia política: quienes apoyaron la

operación de Leopoldo Calvo Sotelo para que se hiciera con el control del partido empiezan ahora a

cuestionarse si efectivamente Calvo Sotelo es el líder que necesitaban para crear una opción política

estable. No son pocos los que recuerdan con disgusto que, doce horas después de que el presidente del

Gobierno, en su última conferencia de Prensa, hablara de normalidad política y absoluta tranquilidad, los

cien oficiales y suboficiales de la I Región Militar hicieron público su manifiesto. Las mencionadas

fuentes suaristas calificaron de increíble esta declaración del presidente, cuando él, mejor que nadie, tenía

información sobre lo que está pasando en los cuarteles.

El malestar del Grupo Parlamentario Centrista, el descontento generalizado entre los secretarios

provinciales del partido «aún no han conseguido que el nuevo secretario general, Iñigo Cavero, se les

ponga al teléfono », señaló un ex cargo ejecutivo centrista— y la confusión ideológica que ellos siguen

observando en la gestión de Calvo Sotelo, así como las comparaciones que en los últimos días se hacían

en los pasillos del Congreso de los Diputados entre el discurso de Landelino Lavilla y el del presidente

del Gobierno un día después, en su intervención para explicar la última crisis de Gobierno, han originado

que los hombres próximos a Adolfo Suárez se reafirmen en la creación de su propia tendencia política.

Las características de dicha tendencia se pueden resumir en los postulados del centro-centro: progresista,

reformista, populista y claramente diferenciada de Alianza Popular, el partido que lidera Manuel Fraga.

Los suaristas están convencidos de que, tras la crisis, el contenido ideológico de UCD sigue

desnaturalizado: «Nos gustaría mucho que se nos explicara a qué viene ese excesivo protagonismo de

Manuel Fraga en Televisión desde el nombramiento de Carlos Robles Piquer como director general»,

comentó a este periódico uno de los promotores de la mencionada tendencia, quien añadió: «Nada sucede

por casualidad, y mucho nos tememos que tenga un significado político de largo alcance».

El nombramiento de Martín Villa

El nombramiento de Rodolfo Martín Villa como vicepresidente político ha caído como una auténtica

bomba entre los suaristas. Según se ha informado a este periódico en fuentes solventes, uno de los pactos

entre Leopoldo Calvo Sotelo y Agustín Rodríguez Sahagún, en una de las múltiples entrevistas que

ambos mantuvieron el día antes de la dimisión de este último como presidente de UCD, era que Martín

Villa «no se metiera para nada en el partido».

Sin embargo, los suaristas interpretan este nombramiento como una maniobra de Calvo Sotelo para que el

vicepresidente político cambie la actual relación de fuerzas en el aparato centrista, hasta ahora favorable a

Adolfo Suárez. «Un vicepresidente político que, teóricamente, manda sobre el ministro de Asuntos

Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca —que tiene hilo directo con el presidente del Gobierno—; sobre el

ministro de Justicia, Pío Cabanillas, del que se podría decir lo mismo, y sobre el ministro de Defensa,

Alberto Oliart, cuyos temas importantes corren a cargo del propio Calvo Sotelo, no tiene ningún sentido

como tal. Así es que no nos queda otra opción que pensar que su nombramiento obedece a razones bien

distintas», argumentó la citada fuente.

Los promotores de la autodenominada «tendencia progresista» —operación política que irá acompañada

de la intervención de sus más destacados miembros entre el accionariado de una veintena de periódicos

provinciales y regionales— calculan que lograrán aglutinar en su seno a «unos cuarenta parlamentarios» y

a «la mayoría de los secretarios provinciales».

 

< Volver