Autor: Dávila, Carlos. 
 Aunque los centristas niegan que haya distensiones. 
 Sicosis de fuga en el seno del Grupo parlamentario de UCD     
 
 ABC.    26/01/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MARTES 26-1-82

NACIONAL

Aunque los centristas niegan que haya distensiones

Psicosis de fuga en el seno del Grupo parlamentario de UCD

MADRID (Carlos Dávila).

Las versiones sobre la nueva crisis de UCD son contradictorias. A última hora de la tarde de ayer, fuentes

del partido y grupo parlamentario centrista aseguraban que la situación estaba «notablemente más

distendida» y que ninguno de los diputados, presumiblemente tránsfugas, habían tomado la decisión

definitiva de abandonar el Grupo de UCD. Sin embargo, las declaraciones de «los de estos diputados, el

almeriense Soler Valero y el segoviano Carlos Gila, eran diferentes. El primero anunciaba su inminente

marcha a Coalición Democrática, y el segundo, su Inscripción, a partir del próximo día 1, en el Grupo

Mixto.

El papel de componedores que están realizando el secretario, Iñigo Gavera; el presidente del Grupo,

Jaime Lamo de Espinosa, y el secretario de Organización del partido, Pedro López Jiménez, no ha dado

—y eso es evidente— resultados concretos. Parece que existe en el seno del Grupo una psicosis fuguista

que afecta, sobre todo, a miembros destacados de la autodisuelta «plataforma moderada». De esta

tendencia no reconocida oficialmente en UCD forman parte, efectivamente, Ricardo de la Cierva, que ya

es ex militante de UCD José Luis Meilán y Otero Novas. El interés del primero por alinearse con Fraga

Iribarne es antiguo e indisimulado.

Meilán, por su lado, molesto por su cese en la presidencia del Banco de Crédito Agrícola y por el acoso

que ha sufrido a raíz del fracaso en las elecciones gallegas, está también a punto de dar el salto hacia

zonas más templadas y derechistas del hemiciclo, y Otero Novas, dos veces ex ministro de Suárez, se

encuentra a disgusto en su grupo; por ello no es extraño que un día, sin previo aviso, presente su baja,

aunque, naturalmente, no su renuncia al acta de diputado. A última hora se ha unido a este grupo de

«moderados en fuga» el ceutí Olivecia, un parlamentario de origen franquista que no ha tenido demasiado

protagonismo en esta legislatura.

El caso más claro es el del antiguo socialdemócrata que fue gerente de Prensa y Radio del Movimiento,

Francisco Soler, que no solamente ha insistido en unirse, sino que ha afirmado que en Coalición tendrá un

Estatuto similar al de Areilza y Senillosa; un Estatuto que Fraga Iribarne, portavoz del Grupo, ha venido

tolerando por estrictas necesidades numéricas y por la categoría personal de los dos políticos liberales

citados, pero que resulta incómodo para imponer una mínima disciplina en un grupo como el de

Coalición, que puede engordar aún más en tos próximos meses. Al parecer, el problema de Soler es de

incompatibilidad personal y política con el gobernador civil de Almería, un ejecutivo con merecida fama

de intervencionista en los asuntos concretos del partido local.

Carlos Gila, expulsado de UCD en noviembre, espera noticias, pero ya ha anunciado, a modo de

ultimátum, que ingresará en el Grupo Mixto si no se resuelve el expediente que él presentó y que el

Comité Ejecutivo todavía no ha estudiado. Modesto Fraile, pregonero con Gila de la curiosa autonomía

uniprovincíal de Segovia, es más moderado en sus planteamientos, y aunque no da, por supuesto, su brazo

a torcer en la polémica sobre la uniprovincialidad, ha aconsejado incluso a su compañero que no

abandone el grupo en el que formó desde que fue elegido en las listas de Unión de Centro Democrático.

No terminan aquí los largos contenciosos del partido gubernamental, En Navarra han vuelto los

problemas personales; Ángel Lasunción, promotor del «caso FASA», que costó el puesto al presidente de

la Diputación Foral, Jaime Ignacio de! Burgo, sufre ahora el asedio de los partidarios de Del Burgo, que

quieren, lisa y llanamente, su expulsión del partido. Como Lasunción, ha coqueteado últimamente más de

lo debido con Javier Moscoso, número uno por UCD en 1979 y ahora integrante del grupúsculo ordoñista

Acción

Democrática, es posible que en esta ocasión se vea abocado a abandonar esa UCD Navarra que ya no se

sostiene prácticamente en pie.

Por si esto fuera poco, los ejecutivos nacionales tienen que enfrentarse estos días con la situación creada

por el influyente alcalde de Santander, un político que practica con singular constancia el aldeanismo

político y que pretende, sin más, «santanderízar» la Universidad Menéndez Pelayo de la ciudad cántabra.

La excusa es que el actual rector Raúl Morado se niega a incluir la referencia a Santander en la

denominación de este gran centro universitario. Lo curioso es que ni en el decreto de 1968 ni en el de

1980 figura esta denominación, sin duda porque los redactores pensaron con toda razón que la

universalidad de la institución sobrepasa la propia ubicación provinciana.

En Madrid no están en absoluto conformes con el comportamiento del alcalde Ormaechea, pero no harán

ninguna declaración en su contra para no enconar aún más las relaciones centro-periferia. La causa del

munícipe está apoyada por Justo de las Cuevas, miembro del Comité Ejecutivo de UCD, también

conforme, al parecer, con privar a la Universidad de su recinto tradicional: el palacio de la Magdalena.

Detrás de las declaraciones e incluso de las actuaciones claramente atentatorias para el futuro del centro,

se encuentra quizá la tensión preelectoral que se vive ya en provincias;

 

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