Autor: Soriano, Manuel. 
 Los pactos tropiezan con dificultades. 
 Se abre una etapa de inestabilidad parlamentaria para el Gobierno     
 
 Diario 16.    28/01/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Los pactos tropiezan con dificultades

Se abre una etapa de inestabilidad parlamentaria para el Gobierno

UCD veta a Ruiz-Giménez y propone a Hernández Gil para defensor del pueblo

La próxima semana se abre formalmente una etapa de inestabilidad parlamentaria para el Gobierno, al

iniciarse el nuevo periodo de sesiones en las Cortes, que durará hasta finales de junio. El Gobierno trata

de pactar a todas las bandas. Con su propio grupo parlamentario y con la oposición. Se quiere evitar un

adelanto de las elecciones, pero garantías no existen.

Manuel SORIANO

Madrid —

El riesgo de que se produzcan tugas de diputados centristas, el intento de Manuel Fraga de forzar un pacto

parlamentario con UCD y las dificultades para establecer una política global de acuerdos con socialistas y

nacionalistas sobre las leyes ineludibles, configuran un cuadro problemático para el Gobierno.

Garantizarse los votos necesarios para evitar su desautorización política, que tendría como consecuencia

la disolución de las Cortes y la convocatoria anticipada de las elecciones, es la principal prioridad del

ejecutivo.

Ante la posibilidad de que un número indeterminado de diputados contristas insistan en abandonar su

grupo parlamentario, el esfuerzo del Gobierno si dirige no ya a disuadirlos de su propósito, cosa que ha

intentado, sino a asegurarse que seguirán apoyando las iniciativas gubernamentales.

A ese compromiso se ha llegado con el diputado por Alicante, Francisco Soler Valero, que ya ha decidido

marcharse, y con Carlos Gila, diputado por Segovia, que abandonará si no se le levanta el expediente que

pesa sobre él.

Herrero de Miñón

Fuentes de la dirección de Alianza Popular insisten en que más diputados de UCD están dispuestos a

formalizar su trasvase a Coalición Democrática en un plazo inmediato. El Gobierno ha obtenido

seguridades de los dirigentes de la Plataforma Moderada de que no están protagonizando ninguna escisión

por el ala conservadora de! partido. Sin embargo, no se tienen garantías sobre la actitud que tomará el ex

portavoz centrista Miguel Herrero Rodríguez de Miñón.

Mientras fuentes gubernamentales lamentan que no haya expresado claramente su voluntad de per-

manecer en UCD, fuentes parlamentarias conservadoras destacan que Miguel Herrero saliera al paso

de las últimas especulaciones con un desmentido ambiguo, asegurando que no piensa ingresar en

Alianza Popular. Puntualización que deja en el aire la posibilidad de que se incorpore a Coalición

Democrática, grupo al que se encaminan los posibles disidentes de UCD y no al partido aliancista.

Una política de acuerdos con el PSOE tampoco garantiza la estabilidad del Gobierno. Algunos acuerdos

aparecen problemáticos, como es el caso de la elección del defensor del pueblo, y otros podrían provocar

la contestación en la base del grupo parlamentario centrista, como es el caso de la ley de Autonomía

Universitaria (LAU).

La campaña de las elecciones andaluzas también dificulta la formalización de un acuerdo legislativo UCD

PSOE, ya que parecería incongruente que mientras se enfrentan en Andalucía pacten en Madrid.

Al Gobierno y a la dirección de UCD le va a costar mucho trabajo aceptar la candidatura de Joaquín Ruiz-

Giménez para ocupar el cargo de defensor del pueblo. La consideran una candidatura «quemada» por el

hecho de que el PSOE la haya presentado a la opinión pública como suya. Por encima de la personalidad

de Ruiz-Giménez, que los centristas la tienen en alta estima, plantean el prurito de que UCD no puede

adherirse a un candidato considerado socialista, sino que debe ser propuesto por UCD y PSOE o por la

mayoría posible de los partidos parlamentarios. Aunque tras la última conversación bilateral los

socialistas creyeron que no había veto de UCD a Ruiz Gimenez, parece que el próximo lunes, cuando

vuelvan a reunirse centristas y socialistas, ese nombre no saldrá adelante, según fuentes gubernamentales.

Ayer se lanzó el nombre de Antonio Hernández Gil como candidato de UCD, al que difícilmente podrá

oponerse el PSOE.

Esta cuestión será una fuente de conflicto entre el Gobierno y el PSOE.

Por otra parte, el acuerdo entre centristas y socialistas en torno a la ley de Autonomía Universitaria parece

posible. El ministro de Educación ha logrado deshacer antiguas discrepancias. Pero los mínimos que

exige el PSOE para reorganizar las Universidades, chocan con los sectores conservadores de UCD,

próximos a los intereses de las Universidades privadas. Ricardo de la Cierva y José Manuel Otero Novas,

por citar nombres que han circulado ahora como posibles tránsfugas, protagonizaron una firme oposición

al proyecto defendido por el entonces ministro Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona. Por tanto, la

inestabilidad del Gobierno también se da en algunos aspectos legislativos que se tratan de pactar con el

PSOE.

Fernández Ordóñez

Otro problema con el que tropieza la estabilidad parlamentaria del Gobierno es la actitud de los diez

diputados socialdemócratas, encabezados por Francisco Fernández Ordóñez. La ejecutiva del Partido de

Acción Democrática reiteró ayer, como acuerdo formal, apoyar al Ejecutivo «en los temas

fundamentales, para la estabilidad parlamentaria, pero no renuncia al derecho de enmienda, interpelación,

proposición y crítica y seguirá denunciando públicamente la acción gubernamental cuando proceda».

Los socialdemócratas quieren diferenciarse de UCD como opción progresista y reformista. El Gobierno

rechaza que se le quiera arrebatar esas señas de identidad y por ello se niega a conceder el grupo

parlamentario a Fernández Ordóñez. Está dispuesto a admitir una situación especial a los

socialdemócratas en el seno de UCD. «Que no se hagan la ilusión que obligándonos a permanecer en el

grupo centrista hacen desaparecer al Partido de Acción Democrática», manifestó a este periódico un

dirigente de este partido.

Los socialdemócratas de Fernández Ordóñez pretenden tener voz propia en todas las instancias

parlamentarias: junta de portavoces, comisiones y plenos. Justamente lo que el Gobierno quiere evitar,

pero alguna concesión tendrá que hacer porque sus diez votos los necesita. Fuentes gubernamentales

justificaron su postura de oposición a que formen grupo parlamentario en base a la estabilidad

institucional del Parlamento.

 

< Volver