Autor: Meilán, José Luis. 
   El "transfuguismo"     
 
 Diario 16.    27/02/1986.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

JOSÉ LUIS MEILÁN GIL:

Diputado de UCD por La Coruña

El «transfuguismo»

Analiza en este artículo José Luis Meilán los ya no tan recientes cambios en los grupos políticos — lo que

se ha dado en llamar «fugas» de diputados — y dice que está jugándose una remodelación de los espacios

del centro y de la derecha, con el fin de conseguir en el futuro un Gobierno en el que el centro sería

indispensable con la izquierda o con la derecha.

Huele a elecciones. Y en cuanto esos «animales electorales» que son los políticos las olfatean, se tensan

las actitudes y se producen movimientos característicos. Que esa etapa preelectoral aunque las elecciones

se ganan o se pierden día a día— quienes ejercen el gobierno de la nación y los aspirantes desarrollen

tácticas adecuadas para conservarlo o para obtenerlo forma parte de la normalidad, vista como

procedimiento, sin enjuiciar su contenido posible y sus límites.

Lo que no resulta tan normal son algunos cambios que se han producido recientemente y buena parte del

clima en que se produjeron. Me refiero a las alteraciones ocurridas en la composición de los grupos

parlamentarios al inicio de este periodo de sesiones. Ahora que ha pasado el turbión pueden fijarse mejor

las características del fenómeno.

Que un diputado aisladamente cambie su adscripción parlamentaria no es un suceso insólito en la historia

del parlamentarismo español y comparado. En ese sentido se han citado ejemplos tan insignes como los

de Churchill o Maura. Que un grupo se escinda o se segregue de otro mayoritario tampoco es

acontecimiento sin precedentes. Basta para confirmarlo repasar levemente la práctica de nuestro vivaz

constitucionalismo, en especial después de la primera crisis del turismo instaurado por Cánovas y Sagasta

o recordar la reciente formación del grupo socialdemócrata en Gran Bretaña.

¿Por qué, pues, tanto estrépito en España? Probablemente por razones objetivas. También por otras

que convencionalmente podrían denominarse adicionales.

El meollo de la cuestión consiste, a mi juicio, en que no están suficientemente arraigados los espacios

políticos resultantes de las dos elecciones generales ni, por tanto, la dimensión y hasta la naturaleza de

algunos de los partidos que los ocupan. Si no fuera así, aquellos movimientos de diputados no tendrían

mayor trascendencia. Y casi todo, como en estos últimos cinco años, pasa por el centro, o lo que es

equivalente, por UCD.

Reducción

De 1977-79 salió una UCD que cubría un amplio espectro no mayor que el de la DC en Italia. Ahora

mismo, después de las sucesivas elecciones en el País Vasco, Cataluña, Galicia y el referéndum andaluz,

en su día, hay serios motivos para pensar que el diseño del futuro de UCD supone una reducción de ese

espectro.

Más allá de explicaciones de coyuntura y de las expectativas personales de quienes han constituido

Acción Democrática o de quienes se han integrado en Coalición Democrática, o de la denominada

«operación liberal», está jugándose una remodelación de los espacios del centro y de la derecha con las

finalidades contrapuestas, y en algunos sectores del centro coincidentes, de conseguir en el futuro un

Gobierno en el que el centro sería indispensable o con la izquierda o con la derecha.

Dejando a un lado el cumplimiento de los compromisos -electorales, que deben asegurarse en todo lo

posible, aquellos desplazamientos, por tanto, en algunos casos resultan coherentes dentro de la lógica

global que corresponde a un cuadro incipiente de partidos políticos, sometidos a la difícil navegación a

que empujan unos resultados electorales que no han proporcionado mayoría al partido del Gobierno.

La presentación pública del tema ha resultado en exceso aparatosa. Aquellas alteraciones en el grupo

parlamentario de UCD no suponen un riesgo de inestabilidad parlamentaria mucho mayor del que se ha

venido «disfrutando» hasta aquí. Quienes se acaban de integrar en el grupo mixto - y otros que continúan

en UCD- rompieron, por ejemplo, la disciplina de voto en la ley del Divorcio desde el interior de UCD.

Las mismas tensiones originadas por la ley de Centros Docentes presumiblemente se reproducirán en la

ley de Financiación de los mismos —si como parece se lleva adelante y obligará a la búsqueda de la

misma mayoría de entonces, aunque los diputados de ADE continuaran en UCD.

La táctica parlamentaria a seguir -acuerdo más o menos global configurado de una mayoría estable o

flotación según cada proyecto- no va a estar, pues, más intensamente condicionada que anteriormente.

Remoquete________

Además de aparatosa, la transmisión de la noticia a la opinión pública vino cargada de matices

merecedores de atención porque rebasan la circunstancia concreta. Denominar, desde el comienzo y

reiteradamente, «tránsfugas» a quienes; cambiaron de grupo parlamentario supone marcar con un

remoquete peyorativo una acción cuya legalidad nadie ha negado. Así bautizados en la fuente, la

información posterior queda inevitablemente teñida de la intencionalidad valorativa del término, para

cuyo exacto significado no es preciso acudir al diccionario, sino a la más elemental comprobación de la

sociología.

Y cuando uno —ausente de España - se ve introducido en ese ambiente por no se sabe qué fuente —

autorizada o no y no desea contribuir a lo que se considera intoxicación a los medios de opinión pública

hace memoria de otros fenómenos análogos y de mayor trascendencia, ¿cómo demostrar la inocencia o ¡a

verdad frente a insinuaciones o filtraciones o rumores que sin respetar «del Rey abajo ninguno» las

pongan en entredicho?

Quizá no sería impertinente recomendar para la ocasión la lectura de «Mi rebelión en Cataluña», de

Manuel Azaña, a la que pertenecen estas frases:

¡Usted tomó café con don fulano en tal sitio, a tal hora?

- Ciertamente.

Grave cosa. La pregunta era un cargo. ¿Por qué? Porque don fulano se sublevó a los ocho días. La técnica

inquisitiva se gloria de su acierto cuando logra establecer algunas certidumbres de lugar, de tiempo, de

presencia o de ausencia, certidumbres que se estiman favorables a la hipótesis en cuanto no la destruyen

manifiestamente; basta que sean anodinas. Pero la hipótesis fundamental, o sea, el hombre mismo, no

entra en juego.

El hombre mismo, sus convicciones, su dignidad, "¿no cuentan?

 

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