Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Los baldosines     
 
 Diario 16.    02/06/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Los baldosines

HABLÁBAMOS ayer, lectores, de los efectos que las elecciones andaluzas tienen sobre el mundo

misterioso de Campamento y las sentencias del 23 de febrero. Voces interesadas se acercan al oído de los

miembros del alto tribunal, susurrando las mismas preocupaciones que en el pregolpe del 23 de febrero: la

crisis de UCD, la debilidad del Gobierno. Esperemos que todavía no hayan mencionado el vacío de poder.

Y mientras tanto, el duque de Suárez prepara sus escuadras para el asalto final a la cúpula del partido, la

UCD, aprovechando la debacle andaluza. El ataque se sustanciará en una semana, no más.

Y aunque el punto de mira está emplazado en Calvo-Sotelo, la primera cabeza a cercenar es la de Iñigo

Gavera, secretario general. Esta es una historia de baldosines, de alicatados. En el momento en que se

consiga desprender el primero, los demás se derrumbarían estrepitosamente.

Así pues, Suárez prepara el desembarco. Argumentos: UCD se ha derechizado. En Galicia se perdieron

votos sólo por la derecha, los que se llevó Manuel Fraga, pero en Andalucía la fuga se produjo a dos

bandas, derecha e izquierda. Así pues, Adolfo cuenta con la sintonía total de gran parte de los

socialdemócratas del interior - Gámir y compañía arrastrados a través del ministro Rafael Arias-Salgado

— que tiene un mágico y original bálsamo para curar los males centristas: evitar que sus dirigentes hablen

con la prensa canallesca.

Por la otra banda sigue Fernando Abril, el batallador ex vicepresidente del Gobierno.

Atril ha tenido un nuevo enfrentamiento con el Duque, que esparce entre quienes quieren oírle la

siguiente recomendación: Abril no me representa. Quien de verdad lo hace es Agustín Rodríguez

Sahagún.

Se detectan, asimismo, extrañas maniobras de acercamiento al duque del propio Rodolfo Martín Villa, y

hasta de ese superviviente profesional que es Pío Cabanillas. Pío es el autor de aquella reflexión lapidaria:

Cuando te cesan se escucha el silencio. Es la nada. Los teléfonos dejan de sonar... En suma, que es como

morir un poco. Y, lógicamente, obra en consecuencia.

Y Landelino Lavilla ha sido uno de los grandes derrotados en Andalucía. A pesar de haberse trillado Jaén,

de haber hecho campaña contra Alianza, UCD salió derrotada en esta demarcación, ligeramente por

debajo de AP, gracias, entre otras cosas, a la inestimable ayuda prestada a los aliancistas de esta provincia

por Herrero de Miñón, que fuera secretario general técnico de Landelino, y hombre de confianza del

actual presidente de las Cortes.

Landelino ha perdido un poco ese «glamour» de líder carismático, al que se le supone capaz de arrastrar

votos por su propia personalidad política, independientemente de la fuerza de! partido.

Y si Landelino perdió en Jaén, lo mismo ocurrió con el resto de las tendencias centristas, porque aquí no

ha habido una sola campaña, sino varias. Cristianos en Jaén y Málaga, socialdemócratas en Cádiz,

liberales en Sevilla...

La clase política bulle. Es como una de esas tarimas de madera, aparentemente inofensivas e inmóviles,

que al levantarlas descubres un hervidero de termitas. Así está ahora la UCD. Con la procesión por

dentro.

 

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