Autor: Carandell, Luis. 
   Adolfo y los nacionales     
 
 Diario 16.    02/06/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CARANDELARIO

Luis Carandell

Adolfo y los nacionales

Así se escribe la historia. A Adolfo Suárez «lo mataron los nacionales» y, ahora que lo necesitan, el

problema es cómo lo van a resucitar.

Es cierto, y todo el mundo lo sabe, que el principal culpable de lo que le ha pasado a la UCD en

Andalucía fue el Gobierno de Suárez, que agravió a los andaluces rebajando (a autonomía del 151 al 144,

confundió a los votantes del referéndum con la famosa y cabalística pregunta y fracasó en sus

recomendaciones de abstención.

Pero también es cierto que el encarnizado rigor con que se le trató después pudo hacer olvidar aquellos

errores. En el entierro todo el mundo dice que el difunto «era un caballero». Y hoy son no pocos los que

creen que Suárez se habría enfrentado con más garbo y mejores resultados que Calvo-Sotelo con el doble

envite de Felipe y de Fraga.

De ahí que entre la feligresía que le abandonó y ahora le necesita empieza a haber rumores de que Adolfo

ha sido visto, de que se ha aparecido a Martín Villa para ponerle sus condiciones, de que ha enviado a su

emisario Sahagún para dar testimonio de su existencia real. Y hay, incluso, algún incrédulo Tomás que

afirma haber puesto la mano en la herida de su costado, exclamando: «¡Es él!»

La resurrección siempre es un milagro, un milagro que hay que merecer. Y si alguien se merece resucitar,

ése es Adolfo. Ya falta poco para que la grey centrista vea una gran luz y proclame con júbilo: «Surrexit»

«¡Ha resucitado!» Los nacionales son así.

 

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