Cavero desmiente que se haya convocado el Comité Ejecutivo para el día 24. 
 Suárez y Lavilla decidieron la convocatoria de la Ejecutiva de UCD     
 
 ABC.    18/06/1982.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NACIONAL

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Cavero desmiente que se haya convocado el Comité Ejecutivo para el día 24

Suárez y Lavilla decidieron la convocatoria de la Ejecutiva de UCD

MADRID.

La nueva reunión entre Adolfo Suárez y Landelino Lavilla sirvió realmente para que los dos líderes

cayeran en la cuenta de que han avanzado muy poco, sólo en acordar una fecha para el Ejecutivo: el día

24, aunque Iñigo Cavero afirmó en el Parlamento que «todavía no hay fecha para la reunión del Comité

Ejecutivo». A un mes de las elecciones andaluzas nada hay decidido. Lo habrá probablemente la semana

que viene. Menudean, eso sí, las reuniones, las intrigas y los contactos entre sectores centristas más o

menos afines.

A mayor abundamiento, tos líderes, semilíderes, primeras filas y acompañantes piensan todos a una, que

ésta es su oportunidad. Lo piensa, desde luego, Suárez que da por terminada su operación de regreso al

partido. Lo cree Landelino Lavilla dispuesto esta vez, a bajarse de su puesto institucionalizado y lo

aseguran otros políticos como Juan José Rosón, que está tentado de demostrar que él es uno de los pocos

con activo vendible en UCD.

De modo, que nada se ha decidido. Los suaristas empujaron el miércoles una auténtica operación de

cobertura informativa con la intención de convencer de que las cartas estaban ya marcadas. Un antiguo

experto, próximo al duque de Suárez, se ocupó con éxito de repartir los papeles; de dar por hecho la

presidencia de Suárez y la candidatura de Lavilla al Gobierno. ¿Qué quedaría para Calvo-Sotelo? Apenas

el interinato de tres meses. Como el actual presidente, en frase de un democristiano «parece resignado a

su suerte», la intoxicación tenía visos de realidad. Como, por otra parte, los «azules» juegan en terreno

suarista, pero con líder propio (Juan José Rosón), la estrategia, aparte de ser convincente, resultaba casi

segura. Pero se ha anticipado. Los hombres de Suárez creen que la nueva hora ha llegado y que con sólo

la presencia del duque en el partido, UCD subirá automáticamente diez puntos. Eso al menos, dice el

antiguo secretario general, Rafael Calvo.

Los democristianos, liberales e independientes le lanzaron en una cena, tras el disgusto futbolístico de

Honduras, un ultimátum. Sobre todo, porque los cerca de treinta y cinco parlamentarios de obediencia

cristiana, reunidos en torno a Osear Alzaga, ya han decidido desplazarse hacia la derecha. Hacia los

campos donde espera Fraga impacientemente los democristianos ya han preparado su presentación en

sociedad, sus papeles y las condiciones de su coalición con Alianza Popular. No así los liberales, con

visiones discrepantes internas, mientras en Estados Unidos, Antonio Carrigues busca apoyos. No está

claro que los liberales vayan a unirse a la coalición de Fraga, aunque ya han recibido una noticia

empresarial preocupante: «Dinero si vais con Fraga. Así que los liberales de UCD se encuentran

dubitativos incluso a la hora de formar partido propio, aunque uno de los clásicos, el valenciano Muñoz

Peirats, anuncia diariamente con una sonrisa amplia: «Nos vamos de UCD. Noticia que no acaba de

confirmarse.»

Al menos hasta que en ia primera o segunda semana de julio se celebre el Consejo político del partido,

hora ésta en que Suárez presentará por boca ajena, su candidatura y exhibirá, por fin, sus poderes. Eso se

espera, pero tampoco es seguro. Hay que considerar incluso la posibilidad de que Leopoldo Calvo-Sotelo

no se presente a las próximas elecciones. Tampoco algunos liberales han podido convencerle de que se

una a Carrigues en una formación liberal bicéfala. Los colaboradores próximos que llevan con el

presidente muchos meses, se quejan ahora de incomunicación. Ya decía, cómo ayer en un hotel de

Madrid, Suárez y Lavilla preparaban la reunión del fin de semana, mientras en La Monoica, el presidente

escuchaba, preocupado, cómo por la tarde su grupo parlamentario, ya suficientemente mermado ganaba

por un voto el recambio sustitutivo de la LAU. Los socialdemócratas de Ordoñez, que según Lamo habían

prometido apoyo manifiesto, se echaron ayer atrás.

Este y otros temas tenían ayer ensimismado al presidente que tiene ante sí retos y hasta ultimátum venidos

de todos los lugares. Fraga le dice que espera hasta días antes del verano; Suárez le ofrece una salida

imposible; Lavilla negocia con su antiguo rival; los democristianos cansados de esperar se van a !a gran

derecha que con su comportamiento han contribuido a crear; los liberales no pueden ofrecer sostén alguno

y los ministros independientes están dispuestos a apostar también por Fraga. Malo es el panorama para el

presidente. Los abandonos pueden ser notables: la más espectacular es, en este mismo momento, de la de

Marcelino Oreja en el Norte, que tiene preparado ya en el País Vasco su coalición con Fraga.

En las Cortes se viven días de antecierre. Todo el mundo quiere llegar a septiembre sea como sea. Felipe

González, que ayer reapareció apoyado en una muleta (por un esguince en su pierna izquierda) reconoce

que la situación es difícil, pero que hay que aguantar. Algunos de los que pretenden perpetuarse recuerdan

ahora que por lo visto el Papa ha exigido meses de calma electoral antes y después de su visita. Pero,

aunque se le quisiera complacer, va a ser sumamente difícil. La semana que viene viviremos el comienzo

del fin de la crisis centrista.

 

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