Autor: Alcocer, José Luis (CIUDADANO). 
 Tomas de posición. Proyectos de centro. 
 El partido de Suárez     
 
 ABC.    02/12/1982.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Proyectos en el centro

En un intento de captación de los votos de la derecha más progresista, en competencia con el

partido de UCD, que él mismo fundó, y marcando distancias con la coalición aliancista, Adolfo

Suárez presentó en tas últimas elecciones generales una opción propia: el Centro Democrático y

Social. Su empeño no ha coincidido con la voluntad popular, que se ha inclinado hacia el

bipartidismo. José Ramón Caso, secretario general del CDS, y José Luis González Quirós,

miembro del Comité Nacional del partido ¿aurista, exponen los proyectos de modernización y

progresismo que anima a su formación política. José Luis Alcocer, periodista, critica el papel

que puede desempeñar el partido de Adolfo Suárez.

El partido de Suárez

Por José Luís ALCOCER

Cuando uno se refiere al Centro Democrático y Social, presidido por Adolfo Suárez, no resulta demasiado

sencillo saber de qué realidad se está-hablando. ¿Se trata, simplemente:, de una escisión más de UCD. de

otro desgajamiento del centro? ¿Es, única y exclusivamente, la opción de un nombre ambicioso que no se

resigna a una jubilación política, de otro lado prematura en su caso? Por lo que se refiere a la primera

pregunta, parece claro que el CDS no se puede definir desde la UCD. Soto problemas de tiempo y de

campaña han contribuido a mantener la superficial identificación entre Adolfo Suárez y el partido que él

fundara en 1977. En cuanto al segundo interrogante, es obvio que hablando de Adolfo Suárez no cabe

descartar la ambición, la codicia política. Pero séanos permitida una sospecha: la de que esa ambición,

que brilló de una manera incontenible, y exclusivamente personalizada, en los tiempos de UCD, se

encuentra ahora más arropada de pensamiento, más acompañada de ideas cargadas de cierto acento

renovador y realmente progresista.

En cierto modo, la cosa tiene explicación. En UCD, la verdad es que Adolfo Suárez no pudo eliminar ia

variedad de intereses y de pensamientos distintos, que iban da la democracia cristiana a !a

socialdemocracia, pasando por el liberalismo y por las presencias residuales daí anterior plano de

régimen. Con todo ello junto no se consiguió formular una ideología, ni siquiera para salvar las

apariencias. UCD, pues, no se explica sin Suárez,- pero no contribuye tampoco a expücario a e). Habrá

que buscar otros recursos y pulsar oíroS resortes. Veamos; cuales.-.

¿Qué sabemos de! .Centro Democrático y Social? Únicamente dos cosas: los que dice el manifiesto

político, publicado el 1 de agosto, y la conducta a lo largo de ¡a campaña electoral, protagonizada

fundamentalmente por al propio, Suárez. No sabemos nada más.

Por lo que al manifiesto, político .se refiere, lo primero que hay que decir es que nos suena. Que tanto su

lenguaje como su música y su intencionalidad nos son familiares. No, es nada raro. Salvando ¡as

alusiones a la situación actual, todo,.eT nudo argumental det manifiesto :se puede encontrar en el

pensamiento universitario, ilustrado, de los primeros años cincuenta,., y muy concretamente, inspirado en

la figura intelectual, "de José Antonio´ Primo de Rivera: Esta es la.cuestión. Ese tiempo y. ese mundo,

ideológico constituyen´ la matriz del manifiesto, su origen y su identidad. Una confrontación de textos,

aunque no fuese excesivamente minuciosa, nos arrojaría sobre el tema una luz´ definitiva.

Y ¿en qué consistía ese mundo de ideas? Pues, dicho muy de prisa, en una aspiración de modernización,

de inserción en Europa, de justicia, de libertad, de protagonismo popular, de atención a Tas regiones, de

creencia, sobre todo, en la identidad del pueblo y en su derecho al pan y a la cultura. Es un pensamiento

que deriva en línea recta del 98, y sobra todo de Ortega --citado repetidamente en el manifiesto, por

cierto;—, y que podríamos resumir diciendo que era una especie de socialismo, más un sentido nacional,

menos la dogmática marxista. Es decir, un populismo ilustrado, ni más ni men

En segundo iugar, nos encontramos con la conducta de Adolfo Suárez durante la campaña electoral. No

hace falta ser un observador perspicaz para advertir que Adolfo Suárez, a lo largo de todos esos días,

parecía otro. Producía (a impresión de ser una persona liberada, que se había despojado de aquello que le

era ajeno, para sumergirse en aquello que de verdad te gustaba y en to que se sentía cómodo. Todos los

comentaristas políticos notaron ese cambio; unos lo achacaron a unas causas y otros a otras, pero el

cambio era innegable. Suárez, sin liberarse de la experiencia, se comprometía con otra circunstancia. Con

una circunstancia cuyo origen conoce porque es el suyo, ai único que le constituye. Tal vez sea eso lo que

explique que su figura preelectoral tuviese de un lado .un matiz dramático —e! que todo lo tuvo

empezando otra vez desde cero, etc;— y de "otro, un matiz reposado, escasamente identificable con un

ave de presa política.

Personalmente, estimo que por primera vez Adolfo Suárez está en una opción política superior a su propio

nombre. Por primera vez esta en algo, en vez de tratar de serlo lodo. Otra cuestión enteramente distinta es

la de si esa opciones más o menos viable, más o menos sugestiva o más o menos postóte. Es otra cosa.

Como lo es la estimabilidad de esas ideas, así presentadas, y su actualidad o vetustez. Es evidente que

sonaron a novedad cuando salieron a la luz, pero no lo es menos que cuando tanto la izquierda como la

derecha tienen clarisimamente formulados sus perfiles y sus objetivos, esa actitud de decir que no se es de

derechas ni de Izquierdas puede ser acaso .atractiva,, .pero también fuese ser el equivalente a una absoluta

inutilidad teórica y estratégica. Sólo el inmediato futuro puede esclarecer esta incógnita.

Porque lo realmente importante, lo decisivo, no es tanto conocer el origen del CDS como saber quiénes

pueden ser sus destinatarios, Es más que dudoso que el partido de Suárez pueda llegar más allá de ciertos

límites de convocatoria. Tendría que contar, a su izquierda, con un socialismo marxista dogmático, y a su

derecha, con una formación totalmente cerrada a lo social. Por fortuna, no parece que se den ni una ni otra

cosa. Tanto el socialismo como la oposición parecen estar centrados, en el sentido de moderados. ¿Con

qué contar, entonces? ¿A qué apelar? Sólo la hipótesis de que el socialismo tendiese pragmáticamente a la

radicalización haría posible que el CDS pudiese contar con un papel propio a corto o rnedio plazo. Desde

al punto de vista parlamentario, no es el CDS suficiente para ejercer la función de la famosa «bisagra», al

menos por el momento. Y luego está la Inevitabilidad de las contradicciones, finalmente insalvables, que

acompañan históricamente a todo populismo. No, no lo tiene nada fácil el Centro Democrático Social.

Sin embargo puede ser, eso si, la voz que le suene a una generación sociológicamente importante,

acostumbrada a rechazar al socialismo por pruritos nacionales y a tomar distancia de la derecha por

pruritos sociales. Esa generación es extensa. Probablemente, sólo a ella podría dirigirse el CDS de Suárez,

Tal vez fuese suficiente para mostrar una opinión y contar con unos pocos diputados. Seria muy poca

cosa para ser tenida en cuenta. Apenas seria nada, para poder decidir algo.

 

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