Los democristianos y los "azules", por ahora, se quedan solos con UCD. 
 Fuga masiva de liberales, independientes y socialdemócratas     
 
 ABC.    14/12/1982.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

MARTES 14-12-82

NACIONAL

Los democristianos y los «azules», por ahora, se quedan solos con UCD

fuga masiva de liberales, independientes y socialdemócratas

MADRID.

Landeifrto Lavilla se ha salido con la suya. El Congreso extraordinario ha representado el éxito de sus

tesis, a despecho de tos liberales, socialdemócratas y exsuaristas que se van en bloque «porque esto ya no

es UCD» y de los «azules» de Martín Villa, los que han jugado más fuerte y más han perdido, que ven

cómo una familia centrista se convierte en hegemónica hasta convertirse en la sustancia del partido y

copar la cúpula que ya no será manifestación de la pluralidad interna y de las tendencias, sino órgano

íntimamente unido al presidente. Puestas así las cosas, el futuro plantea dos interrogantes o batallas

políticas: en el plano internacional conseguir la homologación del Partido Popular Europeo (de evidente

carácter democristiano) y en el interior competir por el espacio político del mismo matiz político. Ambas

batallas en clara competencia con el Partido Demócrata Popular de Osear Alzaga. No se descarta una

conjunción de ambas formaciones de idéntica ideología, toda vez que Alzaga ha dicho en alguna ocasión

que estaría dispuesto a ceder la presidencia a Lavilla.

Un dato que hay que destacar en el conjunto de! Congreso es el ascenso de Fernando Álvarez de Miranda,

uno de los ideólogos de la operación, y con evidentes conexiones con la democracia cristiana alemana, a

través de la Fundación Humanismo y Democracia. Pero el dato más significativo es la UCD aconfesional,

pero basada en el humanismo cristiano, aunque Landelino Lavilla, en un esfuerzo semántico, haya

declarado que UCD «no es un partido democristiano como se comenta, porque su definición ideológica

ya estaba en el nacimiento de UCD; lo que hemos hecho es perfilamos más hacia la opción que representa

el Partido Popular Europeo», afirmando que se ha procedido a una renovación «puesto que UCD está

respaldada por unas nuevas ilusiones».

Para Lavilla está claro que «es preferible la homogeneidad a la subsistencia de convivencia sobre

supuestos artificiales». Y a la homogeneidad se ha llegado: como secretario general la sombra de

Landelino, Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona; ocho vocales del Ejecutivo democristianos y cuatro

independientes que tampoco se distancian mucho de la definición que sea. No ha habido, pues, ninguna

fórmula de compromiso con los «azules» a tos que se les ha puesto en el disparadero de la salida.

Landelino es claro: «EÍ Ejecutivo tenía que ser un equipo homogéneo e identificado con su presidente, y

no un reflejo del pluralismo interno, porque para eso estaban otros órganos del partido.»

La alegría reina entre los democristianos; para Juan Antonio Ortega el resultado del Congreso «clarifica

notablemente la posición ideológica y supone el principio de una nueva ordenación de las fuerzas no

socialistas en el espectro político de centro». Nebuloso diagnóstico con el que se trata de significar la

voluntad de formar «una plataforma de centro» con pactos desde posiciones ideológicas definidas para

compromisos electorales.

La voluntad de Landelino Lavilla más que aglutinar era homogeneizar: la ruptura de los liberales es

lógica; más costosa sería la de los «azules», a cuya adscripción pueden contarse ocho de los doce

parlamentarios del grupo. Sin embargo, en el Congreso los roces han sido muy fuertes como si se quisiera

homogeneizar más: Iñigo Cavero ironizó con que Martín Villa seguiría moviendo hilos desde la sombra,

y Landelino Lavilla le acusó de querer atrincherarse en el grupo parlamentario. Incidentes ambos que

causaron situaciones de cierta tensión, como cuando Martín Villa increpó a Cavero que no le consentía

que dijera eso.

Martín Villa, que no oculta un claro descontento, no ha querido tomar decisiones precipitadas, y ha

mostrado su voluntad de seguir como ahora: «Nunca me iré con el acta que he sacado a través del

partido.» Las posibilidades de ruptura se mantienen.

Con evidente sentido del humor, Gabriel Cisneros, el peón que ha planteado el ataque más frontal a los

democristianos para sacar adelante un partido federativo y que llegó a espetarles e) calificativo de

fascistas, ha declarado: «Me siento contento y feliz por el resultado del Congreso. Mi proyecto creo que

era mejor. Yo lo defendí con todas mis fuerzas e intenté sacarlo adelante. Ha terminado, se conoce el

resultado, y yo contento y feliz.»

Sin embargo, resulta claro que no va a ser fácil la convivencia en un partido democristiano con un grupo

parlamentario «azul», toda vez que los «azules» han sido los vencidos y no se ha producido ningún tipo

de compromiso. O las cosas mejoran o el Grupo Mixto puede iniciar su ascensión, sin que se pueda decir

a costa de quién.

LOS LIBERALES ABANDONAN

El abandono de los liberales estaba cantado. Se van todos, en bloque. Joaquín Satrústegui, Justino

Azcárate e Ignacio Camu-

A B C / 29

ñas se van, «porque éste ya no es nuestro partido». Para Satrústegui, «esto ya no es UCD. Es un partido

democristiano y nosotros como liberales no tenemos sitio en él. Ningún liberal se ha ido a derecha o

izquierda, es UCD la que ha tomado un rumbo diferente». Idénticos conceptos utiliza Justino Azcárate.

Para Ignacio Camuñas, «UCD ya no es más un lugar de encuentro, sino un mero partido democristiano, al

que deseamos la mayor fortuna en su nueva andadura política». Soledad Becerril, de viaje por Estados

Unidos, ha confirmado también su salida.

Salida ¿hacia dónde? No está claro. Muchos de estos liberales han mantenido fuertes discrepancias con

Antonio Garrigues y el PDL, y no están dispuestos a ir con nada parecido a AP. Las declaraciones giran

en torno a fa idea de buscar una convergencia de todos los liberales dispersos y sin sitio. «Preveo que hay

que abrir ahora una fase da diálogo y de convergencia liberal para luego darle la expresión política que

entre todos juzguemos más oportuno», dice Camuñas. Aunque opinan que sigue siendo necesario

comparecer juntos electoralmente, liberales y democristianos.

Y LOS DEMÁS... TAMBIÉN SE VAN

De la antigua UCD, castigada por tanta fuga, los últimos reductos de las viejas tendencias —

socialdemócratas y ex suaristas—. ahora convertidas en grupos aislados de «personalidades», abandonan

en masa y rápidamente el barco con nueva etiqueta.

La lista de los nombres que han anunciado su abandono es suficientemente significativa: José Pedro

Pérez-Llorca, Antonio Jiménez Blanco, Jaime Lamo de Espinosa, Jaime García Añoveros, José Manuel

García Margallo, Matías Rodríguez Inciarte, Rafael Arias-Salgado, Blas Camacho, Luis Gámir, Fernando

Abril Martorell, Martínez Pujarte, y seguramente Alberto Oliart. Es decir, todos los socialdemócratas y

los dos ex suaristas, y algunos otros de nebulosa adscripción, se marchan con aire desencantado y sin

haber planteado ningún tipo de lucha al final. Quedan algunos sin militancia activa: Leopoldo Calvo-

Sotelo, Cecilio Valverde, etcétera.

Todas estas figuras se mantuvieron a lo largo del día de ayer en contacto por teléfono para comunicar

conjuntamente su decisión y procurar mantener estrecha comunicación con vistas a su ubicación en las

posiciones ideológicas más afines con las que han venido manteniendo hasta el momento. Difícil camino

el del éxodo político, sin que se vea una posible nueva aventura política para figuras de tan largo historial.

Los liberales son los que lo tienen más fácil, algún otro podría recalar en el PDP, y los que lo tienen peor

son los socialdemócratas —el PAD camina hacia la integración en el PSOE— y los ex suaristas, que ya

recibieron el despechado veto de Adolfo Suárez cuando era el momento oportuno.

EL PAPEL DE AREILZA

Areilza ha aclarado que no abandonará UCD «porque nunca pertenecí técnicamente a este partido, aunque

mis relaciones son excelentes». Areilza aceptó una invitación de Leopoldo Calvo-Sotelo para encabezar

la lista de Cantabria y «he vuelto a aceptar una invitación para asistir como observador al Congreso».

Sobre su candidatura dice: «Recibí una sugerencia de Landelino y Martín Villa para ser presidente de una

eventual federación de partidos centristas. Esta posibilidad no llegó a cristalizar y, por tanto, mi

candidatura carecía de sentido. Insisto en que nadie retiró el apoyo a mi candidatura, sino que al no

fraguar el proyecto de federación, esa sugerencia se quedó sin contenido.»

Areilza opina que la nueva UCD «tiene un interés grande como opción de centro, que se suma a otras ya

existentes, generará un cierto dinamismo hacia el otro partido con la misma ideología, el PDP.

 

< Volver