Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Un ejemplo digno de imitarse     
 
 ABC.    06/12/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

UN EJEMPLO DIGNO DE IMITARSE

El consejero nacional don Antonio Pedrosa Latas ha enviado una carta al

presidente de la Junta

Nacional de la Hermandad de Alféreces Provisionales, marqués de la Florida,

declinando tai homenaje, como expresión de reconocimiento, por la

tarea llevada a cabo por Pedrosa en los planos políticos y legislativos a

favor de cuantos integran el Cuerpo de Mutilados de Guerra, Los argumentos

principales que expone el mismo para no aceptar el agasajo, aparte fe

considerar que hay otros con más méritos que él, tanto militares como civiles,

para ser exaltados son: «Resultaría pintoresco, por no decir sárcástíco, que

mientras unos celebremos con regocijo determinadas satisfacciones recientemente

logradas, otros, en cambio, continúen esperando con amarga impaciencia que se

les dispense el justo tratamiento que merecen (carácter vitalicio, a todos los

efectos, de su. consideración en servido activo; reconocimiento, sin

preterición de ningún, genera, para los que con-honor resultaron mutilados en

acciones militaras, no en campaña; ascensos efectivos u honorarios, etc.}.

Otra razón a» que con proyecto que el Gobierno retiró de las Cortes aún no fue.

sustituido, pese al tiempo que transcurrió, por otro en el que se penetre a

fondo en la reorganización del benemérito ´Cuerpo, siendo tantos y tantos

los que esperan con ansias de justicia que eso tenga lugar cuanto antes. De

otra parte, dice Pedrosa Latas «que nosotros los mutilados del Ejercito

Nacional somos o debemos ser los primeros en procurar para los que resultaron

mutilados en el Ejército vencido la asistencia social y la ayuda .económica

que precisan. Cualquiera que fuese la posición en que unos y otros hemos

militado durante la guerra, todos sabemos lo mucho que significa la invalidez de

nuestras lesiones en campaña.

Pero aún es más, toda vez que para ellos al sufrimiento física se

agrega el amargo sabor de la derrota. En consecuencia, la ideal sería que,

olvidados de una vez los pretéritos y recíprocos agravios, pudiésemos todos

reunimos en paz». ´Es decir, Pedrosa Latea se ratifica en lo que en pasadas

ocasiones dijo en lai Cortes. Finalmente, añade: «Perseveremos en la tarea

comunitaria con la misma entrega de ´otros tiempos, pero sin anclajes

^históricos. Y, desde luego, en permanente y abierto diálogo con ¿idos los

españoles de buena voluntad, cual* quiera que sea el signo de su procedencia

política, ya que sólo hablando claro y en lenguaje actual podremos llegar a

entendernos mejor» Buen ejemplo a imitar, señorea.—ARCOS.

 

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