Adiós al PAD     
 
 Diario 16.    24/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Adiós al PAD

Con la autodisolución del Partido de Acción Democrática, acordada ayer, culmina una de las operaciones

más oportunistas de la transición.

Cuando Fernández Ordóñez fue abandonando sucesivamente el Gobierno, el grupo parlamentario y el

partido de UCD, hasta sus más inclementes críticos parecían obligados a reconocerle su derecho a

mantener una posición política diferenciada y a defenderla a través de una formación de nuevo cuño.

La alianza electoral con el PSOE se planteó como un medio, al servicio de la tarea común de modernizar

España, que por igual compete a socialistas y no socialistas. Los acontecimientos más recientes han

demostrado, no obstante, que esa coalición no sólo era un fin en sí misma, sino el único fin que

pícaramente perseguían los promotores del PAD.

Para el viaje de terminar difuminando un par de centenares de fichas en el océano del PSOE, no se

necesitaban las alforjas de fundar un partido nuevo. Habría bastado que Ordóñez, Moscoso y compañía

hubieran pedido directamente el ingreso en las respectivas agrupaciones socialistas de base. Claro está

que de esa manera ni el uno habría probablemente desembocado en la presidencia del Banco Exterior, ni

el otro en el Ministerio de la Presidencia.

Dejando al margen su honorabilidad personal, [os líderes del PAD han protagonizado una monumental

estafa política a la sociedad. Si algo tenían que decir hace seis meses, su especificidad y su mensaje

deberían mantenerse vigentes hoy. Cerrar ahora la tienda significa reconocer que allí nunca ha habido ni

ideología, ni ideales. Triste tomadura de pelo, en suma, recubierta —según el estilo de la casa— con unas

cuantas citas de poetas.

 

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