Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Para evitar su apoyo al presidente de la Generalidad, Jordi Pujol. 
 Adolfo Suárez cesa a los líderes del CDS en Catalunya     
 
 Diario 16.    31/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Para evitar su apoyo al presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, Adolfo Suárez cesa a los líderes del

CDS en Cataluña

El CDS catalán puede desaparecer. Adolfo Suárez, poco propicio a que sus compañeros de partido en

Cataluña presten apoyo a Pujol, ha decidido cesar a cuatro relevantes dirigentes, entre ellos el portavoz en

el Parlamento autonómico, Santiago Guillen. La fragmentación del Parlamento es cada vez más

escandalosa.

BARCELONA

Enric SOPENA, corresponsal

Adolfo Suárez comentó hace unos días: «Los voy a echar a todos.» El ex presidente del Gobierno ha

cumplido lo prometido. Santiago Guillen, Julián Valón, José María Mesa Parra y José Sánchez Libre han

sido fulminantemente cesados de sus cargos en la gestora del CDS catalán.

El presidente de la misma, Josep Pujadas Domingo, ha sido el encargado de cumplimentar el encargo del

duque de Suárez.

El CDS de Cataluña, todavía no constituido formalmente a través de un congreso fundacional, se ve

abocado, por tanto, a una gravísima crisis que pudiera significar su autodisolución.

Las razones esgrimidas por Pujadas son de carácter administrativo-burocrático. En el fondo, subyacen

argumentos políticos solventes. Los cesados mantenían la tesis de que la organización catalana debía

funcionar con una gran autonomía, incluso en contraposición a las directrices del partido en Madrid. Estas

directrices chocaban con los propósitos de Guillen y sus compañeros.

Ambigüedad

Santiago Guillen, portavoz del grupo suarista en el Parlamento de Cataluña, ha adquirido, en los últimos

tiempos, un notable protagonismo. Consciente de que los votos de sus diputados se han convertido en

claves para el futuro del Gobierno autonómico, el ex hombre fuerte de Cañellas ha venido negociando con

Pujol y con Revenios, sin comprometerse a fondo ni con el primero, ni con el segundo.

No obstante, esta postura de ambigüedad favorece objetivamente a Pujol, pues sólo un pronunciamiento

concreto del CDS en pro de un recambio al actual Gabinete del centro-derecha nacionalista haría

modificar una situación caracterizada por su confusión y por su incapacidad para gobernar con la mínima

solidez exigida.

Fuentes próximas a Suárez revelaron ayer a Diario 16 que éste no es partidario de continuar apoyando,

por activa o por pasiva, a Jordi Pujol. El líder del CDS, por contra, vería con buenos ojos una iniciativa

que permitiera una salida progresista al presente marasmo, muy acentuado a partir de los resultados

electorales del 28 de octubre, resultados que, según todos los síntomas, Pujol se niega a considerar como

un diagnóstico inequívoco de los deseos mayoritarios de la sociedad catalana.

Pacto

Los objetivos de Suárez, como se ha puesto ahora de relieve, no coinciden, sin embargo, con los de buena

parte de los miembros de su gestora. Estos, provenientes todos de la UCD catalana —o sea, de Centristes-

UCD —, se inclinaban más bien por el coqueteo con CIU, en la confianza de obtener alguna contrapartida

en las candidaturas municipales «convergentes».

Respecto, específicamente, a las municipales, Suárez querría que el CDS compitiera en solitario por

Barcelona. Los ahora cesados —temerosos quizá de un nuevo fracaso electoral— sostienen que seria más

prudente integrarse en una coalición o pacto.

Ese pacto, probablemente, pasaría por CIU. Suárez, que no ignora que a la postre los concejales «con-

vergentes» y los de AP acabarán votando juntos, no desea, bajo ningún concepto, que el CDS haga el

juego a Fraga Iríbarne.

Alcaldable

Es más: Suárez ha pensado en el arquitecto Ricardo Bofill como «alcaldable» del CDS, aunque no

resultará fácil convencerlo. Bofill, un hombre tradicionalmente vinculado a la izquierda, está

protagonizando ahora una abierta confrontación con los urbanistas municipales, a cuyo frente se

encuentra Oriol Bohigas, próximo al PSUC.

Bofill, quizá llevado por un cierto despecho personal, ha anunciado que colaborará con la candidatura de

Trías Fargas, del cual aspira a ser el «cerebro» de sus planes urbanísticos. Paradójicamente, Bofill

sostiene que no por ello él ha renunciado a su ideología socialista.

El cese de los gestores suaristas, aparte de sumir al CDS casi en el abismo, crea una mayor complicación

aún en el Parlamento de Cataluña, cuya fragmentación se incrementa por todas partes.

Paralelamente, Josep Franch, elegido diputado por Centristes-UCD, se ha dado de alta en Alianza

Popular. AP, de este modo, ha conseguido obtener una presencia, por ahora simbólica, en una Cámara

ampliamente rebasada por la realidad del país.

 

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