Autor: Gil, Francisco Javier . 
 Landelino Lavilla y Juan Antonio Ortega se retiran de la política. 
 UCD comenzó su proceso de disolución     
 
 Diario 16.    19/02/1983.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

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NACIONAL

19 febrero-83/Diario 16

Landelino Lavilla y Juan Antonio Ortega se retiran de la política________

UCD comenzó su proceso de disolución

Unión de Centro Democrático, partido victorioso en las dos primeras elecciones generales de la transición

política española, acordó ayer, por acuerdo mayoritario de su consejo político, iniciar los trámites para su

disolución. Se acordó crear una comisión gestora —comisión de liquidación—, que organizará y

convocará su último y definitivo congreso, en el que el partido, como tal y bajo las siglas y el logotipo de

UCD, dejará de existir. Su presidente, Landelino Lavilla; su secretario general, Juan Antonio Ortega y

Díaz-Ambrona, y todo el comité ejecutivo, dimitieron ayer de sus respectivos cargos, mientras que el ex

presidente de las Cortes, y hasta ahora dirigente máximo anunciaba su retirada de la vida política.

Francisco Javier GIL

Madrid —

El consejo político de UCD acordó ayer iniciar los trámites para la disolución del partido conservando,

por ahora, el grupo parlamentario. Para ello nombró una comisión gestora, investida de los más amplios

poderos, para la ordenación económica y con el encargo de convocar el congreso extraordinario para

dicha liquidación.

Por una considerable mayoría, el consejo político centrista aprobó una debatida propuesta que implicaba

la desaparición de las siglas y el logotipo, que en las dos primeras elecciones generales de la transición

política obtuvo el refrendo mayoritario de los españoles.

Previamente, el presidente del partido, Landelino Lavilla; el secretario general, Juan Antonio Ortega y

Díaz-Ambroma, y en consecuencia toda la ejecutiva del partido presentaron la dimisión con carácter

irrevocable.

Gesto triste

Con gesto triste, mordiéndose descaradamente el labio inferior, Landelino Lavilla compareció al final de

la maratoniana reunión del consejo político para manifestar «mi propósito de verificar un apartamiento de

la vida política a la búsqueda de mi reorientación profesional. No soy un profesional de la política y ya he

prestado muchos servicios a mi Patria y a mi partido», dijo el hasta ahora presidente centrista con un in

disimulado «rictus» de tristeza.

Lavilla no clarificó su decisión definitiva respecto al mantenimiento o renuncia del escaño parlamentario

como diputado de UCD por Madrid y presidente del grupo centrista en el Congreso.

«Cualquier decisión se hará previa conversación con el propio grupo parlamentario y con la gestora del

partido», dijo el hasta ahora presidente.

Durante cuatro horas y media, casi un centenar de consejeros políticos del partido debatieron la propuesta

de continuar o no como tal partido político y, en el caso de continuar, se planteaban quién se

haría responsable de las deudas acumuladas.

La propuesta del comité ejecutivo, reunido en la mañana de ayer, consistía en la creación de la comisión,

dar libertad y autonomía a las organizaciones provinciales para concurrir a las próximas elecciones

municipales, por supuesto, sin las siglas de UCD y en compañía del partido o coalición que

voluntariamente eligieran.

Los argumentos esgrimidos por Iñigo Cavero, uno de los miembros de la nueva gestora centrista, para la

decisión adoptada ayer, se basan en que UCD ya no contaba con un proyecto definido y claro, debido a

las dudas que sus militantes habían suscitado ante el grado de bipolarización de la política española. Por

otro lado, los dirigentes centrista echaban de menos una mínima estructura organizativa, de que carecían

en la actualidad, y,más principalmente, la imposibilidad de llegar a un acuerdo – intentado hasta horas

antes de la reunión del consejo político— con otras fuerzas políticas.

Y, finalmente, debido a la deteriorada y aguda crisis económica por la que atraviesa el partido después de

las tres últimas convocatorias electorales.

Cavero, entre un deje de tristeza, dirigió ciertas veladas acusaciones a los tránsfugas del partido, que

medraron en UCD cuando ésta estuvo en el poder y ahora se olvidan de los problemas.

También se refirió a ciertas personalidades con importantes cargos en el partido anteriormente y con

relevantes puestos ocupados en el Gobierno que se han desentendido en la hora de las «vacas flacas».

Mientras algunos, como los miembros del sector democristiano, no dudaban en hablar de un proceso de

liquidación del partido, sin eufemismos, algunos destacados representantes del sector azul, como Jesús

Sancho Rof, diputado del grupo centrista por Pontevedra, revestían la decisión adoptada ayer bajo el símil

de «hibernación» del partido, cese de actividad de UCD en la vida política, a la espera de un futuro

resurgimiento.

Deudas

La comisión gestora, además de proceder a la declaración de quiebra y cancelación de las deudas

pendientes con las entidades crediticias, habrá de estudiar en las próximas semanas la fórmula jurídica

viable para que pueda subsistir el grupo parlamentario sin la existencia del partido que hasta ahora lo ha

venido sustentando.

Respecto a las deudas, el propio Iñigo Cavero apuntó a la imposibilidad de recuperar los 40 millones

concedidos por el Estado en concepto de los doce escaños del Congreso más los cuatro del Senado, ya

que el Banco Popular, primero en las listas de acreedores, recibirá directamente del Banco de España ese

dinero a cuenta de los sesenta millones que prestó a UCD con vistas de las elecciones generales.

 

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