Autor: Cisneros Laborda, Gabriel Fernando. 
   Agonía, pasión y muerte de UCD (Notas urgentes)     
 
 ABC.    23/02/1983.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC Pág. 26

TRIBUNA ABIERTA

• MIÉRCOLES 23-2-83

AGONÍA, PASIÓN Y MUERTE DE UCD

(Notas urgentes)

Gabriel CISNEROS

LA desaparición de UCD, más azarosa y estridente de lo que hubiéramos deseado cuantos hemos servido

a lo largo de cinco leales años aquel proyecto histórico, está provocando una crispada estela de

declaraciones, seudo declaraciones y comentarios no necesariamente desinteresados.

Algunas obviedades pueden servirnos para desbrozar el enredo:

1. UCD no ha muerto a manos de intrigas, • oscuras maquinaciones o campañas de

Prensa. UCD murió ¡isa y llanamente —como mueren las formaciones políticas en cualquier régimen de

partidos— porque el pasado 28 de octubre el pueblo español la derrotó en las urnas. Y, probablemente,

hizo bien. Porque la única verdad incontrovertible en democracia es que los pueblos no se equivocan.

2. Han hecho muy santamente los gestores de las postrimerías de UCD, certificando la defunción y

tomando las medidas para evitar la insana molestia de circular por la vía pública con un cadáver

insepulto. Las últimas decisiones de los órganos responsables de UCD sólo han sido saludables medidas

de Policía mortuoria.

3. Quizá —no lo sé, ni quiero meterme en el aventurado oficio de profeta— sea bueno para la nación

simplificar el -mapa político, configurando un esquema bipartidista o cuasibipartidista. Que sea para bien.

Los antecedentes históricos españoles no son del todo tranquilizadores.

4. En términos de percepción colectiva, todo el especto «no izquierda» de la opinión española aparece

incuestionablemente heredado por Fraga. El resto es ilustrada, trapisondista o provinciana comparsería.

No tiene pequeña tarea don Manuel con pastorearla.

5. Así, pues, la palabra la tienen los señores González y Fraga. El cómo marchen las cosas dependeré su

instinto histórico, de su sentido de responsabilidad nacional y de su

fortaleza en la conducción de sus respectivos partidos.

Naturalmente, la responsabilidad mayor la tiene el señor González. Chirac ha revelado recientemente una

frase de Pompidou herido ya de muerte. Venía a decir que cuando las relaciones entre Poder y oposición

se crispan y endurecen en demasía, la responsabilidad es siempre del Poder; porque el Poder tiene el

poder y la oposición sólo tiene la palabra.

6. Al lado de estas consideraciones, las trifulcas de UCD y sus convergencias y divergencias con el POP

son esperpénticas grilleras, triviales reyertas, que montamos tos señores de UCD con la ingenua

colaboración de algunos periodistas amigos para solaz y esparcimiento del personal, mayormente

preocupado por el paro, las incompatibilidades, las ligerezas de la política exterior, la contumaz

inclinación de ETA a no dejar de matar, etcétera.

7. Acontece, también, que millón y medio de compatriotas que votaron UCD hace cuatro meses; unos

millares de concejales con un espléndido activo de gestión; más de un centenar de magníficos

trabajadores angustiados por su futuro; alguna pequeña imprenta, algún modesto transportista con la

nómina colgada por causa de lejanas o menos lejanas alegrías del ex partido en el Poder, merecen alguna

más considerada respuesta que la «espanta».

8. Por eso son absolutamente admirables y llenas de decoro y respetabilidad las actitudes

de tos señores Lavi (diputado por Madrid , presidente del Grupo Parlamentario), Álvarez de Miranda,

Arroyo, García Palencia, Marcelino Oreja (diputado por Álava) y algún otro que, pese a su inclinación

ideológica, han formulado el compromiso de no «desembarcar» en otro partido vecino hasta responder

como decía nuestro profetice «slogan»

electoral— del ultimo voto del ultimo concejal y de la última peseta.

9. No es fácil formular un juicio tan benévolo hacia quienes acuden a las reuniones postrimeras de un

partido político con la habilidosa pretensión de hacer votar la «convergencia» hacia otro partido político

del cual quizá ya tuviesen el carné y hasta la oferta de un puesto directivo en el bolsillo. A tos periodistas

escrupulosos corresponde discernir con rigor y exactitud —sin «tocar de oído»— unas y otras actitudes.

10. En términos políticos —y no precisamente de responsabilidad patrimonial— la única referencia vi-

sible y verificable del centrismo «a

nivel de todo el Estado» —como dirían nuestros amigos del PNV— son los doce diputados y los siete

senadores centristas. Esa realidad es la única que se corresponde con unos votos suficientes, con unas

manifestaciones eficaces de voluntad del electorado de once provincias españolas. Las espectrales

ejecutivas, los fantasmagóricos consejos políticos o congresos extraordinarios son borrosos enigmas

como aquel que el capitán Delano, de Duxbury, Massachussets, hubo de afrontar, cuando al mando de su

velero acababa de fondear en la rada de Santa María en el año de gracia de 1779. (Herman, Melville.

«The Piazza Tale» Benito Cerano.)

 

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