Autor: Salas, Juan Tomás de. 
   Otra cabriola     
 
 Cambio 16.    26/01/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Editorial

Otra cabriola

DON Adolfo Suárez acaba de dar otra cabriola de las que tan famoso le han hecho en estos años y tanto

han sobresaltado al ciudadano de a pie que le votó para algo pero ya no tiene la menor idea de para qué.

Después de defender con tozudez de pedrusco. en maratónicas sesiones en el Comité Ejecutivo, una

determinada fórmula para la elección de los cargos del partido, el Presidente del Gobierno se desengancha

repentinamente de lo que él hizo, defendió y votó hasta ayer, y propone hacer, defender y votar casi lo

contrario. Órdago a Ja grande, el personal fiel se queda con e! trasero al aire y el señor Suárez que estaba

aquí resulta que ahora está anti-aquí, está allí, o no se sabe donde está aunque se sabe que existe.

Para volantines, don Adolfo.

En corto, en el escaso plazo de una semana, Suárez ha dado muestras una vez más de ese peculiar estilo

de gobernar que tiene al personal irritado hasta las ojeras. Esta cabriola recuerda tantas otras previas

cabriolas que en vez de levantar el ánimo suscita enfurecimientos del alma. ¿No les recuerda a ustedes

esta cabriola la que llevó a cabo el señor Suárez en el tema de Andalucía y que acabó con la evaporación

de UCD en casi la mitad sur de España? ¿Y no les recuerda también aquella magnífica cabriola que.

después de tensiones sin cuento, de motivos de desacuerdo maratónicos, acabó a las siete de la mañana en

el borde de una piscina de la Moncloa firmando con el PNV por sorpresa el Estatuto de Autonomía?

Cuando la algarabía es ya estruendosa el señor Suárez se saca un conejo de la manga y resuelve los

problemas para gran alivio del respetable. Lo malo es que el respetable ha empezado a darse cuenta de

que los problemas no sólo los resuelve milagrosamente el señor Suárez, sino que previamente, con su

inacción y parálisis, los provoca. A la enésima cabriola se le ve ya el juego.

Los ciudadanos >fe este país, que procuran vivirlo más plácidamente posible, que tienen derecho a

trabajar y divertirse sin andar con el alma en vito, por ahora han respondido a la peculiar manera de,

gobernar del señor Suárez con un desconsuelo generalizado y cerrando los ojos ante una escena política

malabar donde todo es posible y los sustos mayúsculos. Lo malo es que el personal puede llegar a

enfurecerse si seguimos confundiendo el circo con la política.

Hasta hace cinco o siete días la elección del Comité Ejecutivo debía hacerse por el sistema mayoritario de

listas cerradas y la elección del Presidente del partido debería realizarse aparte. Proponer lo contrario,

proponer como hacían los críticos una elección proporcional al Comité Ejecutivo era medida intolerable

"que ponía en peligro las esencias mismas del partido.

Y sólo días después, cuando ya el Comité Ejecutivo tomó la decisión defendida por el grupo suarista, el

señor Suárez opina que hay que democratizar el partido y ofrece una solución a medio camino entre lo

que votó hace cuatro días y las posiciones de los críticos. ¿No se pudo pensar eso un poco antes? ¿Por qué

lo que ayer era bueno y era malo, ahora es bueno y ahora es malo, pero al revés? ¿Por qué el 151 para

Andalucía iba a aniquilar a la patria y hubo que descabezar a Clavero, y un año después el 151 con ribetes

es bueno para Andalucía y hemos descabezado a la UCD andaluza? ¿Por qué ayer sí y hoy no, o por qué

ayer no y hoy lo contrario, sin autocrítica previa y simplemente porque sí?

Casi en probeta, casi en fórmula de laboratorio, el señor Suárez ha dado en el tema de estatutos una

muestra purísima de su manera de gobernar: gobernar es no hacer nada hasta que la protesta y la algarabía

del personal es tan estruendosa que el señor Suárez se ve obligado a abandonar el silencio y colocarse él

mismo a encabezar la protesta. lo mejor para que a un hombre le sigan las mujeres es simplemente

ponerse delante de ellas.

Esta forma oportunista de gobernar ha tenido virtudes indudables en los momentos de la difícil transición

de la dictadura a la democracia. Pero cuando nos encontramos ya en un país normal, los ciudadanos piden

más, piden saber a dónde vamos, por qué y para qué.

Juan Tomás de Salas

 

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