Autor: Leal, José Luis. 
   El manifiesto de los doscientos     
 
 Cambio 16.    26/01/1981.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El manifiesto de los doscientos

José Luis Leal

EL manifiesto firmado por un grupo de compromisarios al II Congreso de UCD en el que se pide un

aumento del grado de democracia interna en el partido ha provocado una intensa polémica en la que no

siempre se han discutido los problemas planteados en el documento. El hecho de que éstos sean

perfectamente reales no ha impedido el que, como ocurre frecuentemente, se hayan discutido más las

motivaciones de los firmantes que los problemas planteados en el mismo.

Y, sin embargo, tal vez convenga releer (o leer) lo que dice el documento, olvidando, si ello fuera posible,

los personalismos a los que la vida política española nos tiene tan acostumbrados. Y lo que éste dice

puede resumirse en tres grandes temas: aumento del grado de participación de los militantes en las

decisiones, mejora en el funcionamiento de los órganos del partido, especialmente el Comité Ejecutivo y

el Consejo Político, y fomento del debate político interno.

Que hay que democratizar UCD es algo que no puede negarse. Que esa mayor participación de los

militantes hay que llevarla a cabo con criterios de funcionalidad con objeto de que el partido no se

debilite es también una evidencia que nadie pone en tela de juicio. ¿Para qué sirve un Congreso si no es

para discutir estas cuestiones y encontrar fórmulas que concilien estos imperativos y que sean aceptables

para la mayoría?

Se ha dicho, y se dice, que quienes proponen una mayor democratización en el funcionamiento de UCD

propugnan de hecho una derechización de ésta. Y ello porque entre los firmantes del manifiesto hay

muchos militantes asociados a la corriente democristiana. Tal vez sea necesario recordar que en el

documento no se pide en ningún momento el abandono de la laicidad de UCD o cosas de este género.

Aumentar el grado de participación de los militantes no es de derechas ni de izquierdas. Es previo a ello,

es luchar contra el reflejo autoritario que permanece en nuestra sociedad y que de alguna manera pervive

en algunos rincones de los estatutos de UCD. Conviene entonces preguntarse si el autoritarismo ha sido o

es un elemento de progreso en alguna sociedad conocida. La respuesta es clara. Afortunadamente es cada

día mayor el número de ciudadanos que prefieren decidir por ellos mismos las condiciones de su

felicidad. Y conviene felicitarse de que así sea en UCD.

Por último, conviene no olvidar que en el II Congreso de UCD también se hablará de otras cosas. De los

problemas del país, de sus posibles soluciones. De! mensaje que, como partido. UCD se propone hacer

llegar a la sociedad española. Necesariamente ese mensaje surgirá del debate interno resultante de las

posiciones ideológicas de las distintas corrientes. Somos muchos quienes pensamos que hay que abrir de

nuevo un tiempo de reformas en nuestra sociedad, que éstas han de ser profundas y que deben llevar al

ciudadano una mejora preciable de su vida cotidiana.

Ño es posible crecer muy deprisa porque así nos lo impone la crisis energética. Pero es posible reformar

multitud de aspectos de la vida política, económica y social española. De alguna manera, el bajo

crecimiento nos lo impone. Y la voluntad reformista de UCD será tanto más creíble cuanto mayor sea el

empeño en reformar nuestra propia casa.

José Luis Leal fue ministro de Economía y es compromisario para el II Congreso de UCD.

 

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