Autor: Arias-Salgado Montalvo, Rafael. 
   ¿Un Congreso de madurez?     
 
 Cambio 16.    26/01/1981.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

¿Un Congreso de madurez?

Rafae Arias Salgado

LA celebración del II Congreso de UCD tiene una dimensión singular que ¡e diferencia de los congresos

de otros partidos políticos. UCD es el partido gubernamental, ganador de las últimas elecciones generales,

y del que depende, por tanto, la estabilidad política de España. Es ésta una circunstancia objetiva que

todos sus afiliados y especialmente sus compromisarios congresuales, cualquiera que sea la posición con

que legítimamente simpaticen, tienen a mi juicio el deber político de tomar en consideración, porque

como partido «o tenemos derecha a perjudicar el funcionamiento estable y regular de las instituciones

básicas del Estado.

Pero UCD como formación política imprescindible para consolidar y estabilizar 1a democracia española

necesita superar la etapa de adolescencia por !a que lia atravesado desde el I Congreso y alcanzar Ja

madurez precisa para continuar cumpliendo con su papel y afrontar con probabilidades de éxito las

próximas elecciones generales.

Estas dos coordenadas -partido gubernamental y partido necesario para ¡a democracia- enmarcan, en mi

opinión, una serie de reflexiones que podrían formularse, en síntesis, de la siguiente manera:

1.°) En el Congreso, los órganos de dirección salientes deben analizar y asumir autocríticamente los

defectos lógicos y Sos inevitables errores en que hayan podido incurrir, explicarlos y ofrecer fórmulas de

cambio que aseguren las transformaciones y rectificaciones que hayan de hacerse, tanto desde la

perspectiva de su organización interna como particularmente bajo la óptica de ia línea política a seguir

durante (os próximos dos años. Y ello hay que hacerlo por parte de todos -los que estén a favor y tos que

estén en contra, sin complejos, sin masoquismo y sin acritud:. Sin complejos, porque es humano el errar y

nadie tiene el monopolio de ia verdad aunque se defiendan con convicción las propias posiciones.

Sin masoquismo, porque UCD h.i tenido también evidentes acierto^ y ha progresado considerablemente

en los últimos dos años como lo demuestra. entre otras muchas cosas, que, en su situación actual, puede

organizar y celebrar un ii Congreso impecablemente democrático posibilitado por los resultados y

actuaciones derivadas del I Congreso. Y sin acritud, porque los ataques personales o las críticas acerbas

no sólo no conducen a nada positivo, sino que son contrarios al estilo de moderación y de compromiso

que UCD ha conseguido imponer en la vida política española.

2.°} Todos los compromisarios deben ir predispuestos a aceptar sin condiciones Jos resultados que se

producen en el II Congreso. Y ello no sólo porque así lo exige un comportamiento democrático, sino

porque la unidad del partido es uno de los valores que todos hemos de estar interesados en proteger.

3.°) Es buena y positiva la confrontación ideológico-programática y electoral porque sirve a la definición

del partido de cara al electorado, !e fortalece y permite a la mayoría que se haga cargo de la dirección,

recoger puntos de vista de quienes resulten minoritarios, actitud ésta última fundamental en el seno de una

misma organización política en la que, por ser tal, no cabe hablar de adversarios sino de discrepantes.

4.°} Los resultados del Congreso, buenos o malos según el punto de vista de cada uno, deben

considerarse por todos como definitivos hasta el 111 Congreso, sin que quepa, en términos democráticos,

y salvo circunstancia extraordinaria e imprevisible, conferirles, implícita o explícitamente, una dimensión

de provisionalidad o ponerlos en cuestión por vía indirecta dentro de unos meses.

5.°) En materia de organización interna no parece conveniente adoptar posturas radicales o extremas

porque la organización, en sí misma, es de todos y aunque pueda haber concepciones organizativas- muy

diferenciadas, siempre es posible la aproximación, si no en todos, al menos en algunos aspectos

importantes.

6.°) Desde la perspectiva ideológico-programática es imprescindible e] debate, entendido como diferentes

maneras de concretar los principios básicos de .Unión de Centro Democrático para dar líneas de

orientación y solución a los problemas reales del país. El Congreso de UCD no puede traducirse

exclusivamente en una descarnada lucha por el poder, aun cuando ésta sea algo normal e inherente a la

celebración de un congreso. Y negarlo no deja de ser una gran hipocresía. Pero el desprestigio del partido

puede llegar a ser total si prevalece esta dimensión.

7.°) Finalmente, del Congreso debe salir la reafirmación de ¡a posición centrista de UCD. Hay algo que a

mi juicio debería quedar claro de una vez por todas: Unión de Centro Democrático no es el partido de la

derecha tradicional española. UCD compareció ante el electorado como partido centrista, reformista y de

cambio. Y quienes defienden como premisa, en una especie de recuperación de identidad perdida (sic), la

necesidad de ser fieles al programa electoral no deben olvidar este aspecto. En España el centro político

no es un invento electoral arbitrario o casual. Es algo imprescindible y con dimensiones propias que

existe en función de la realidad histórica española. Dividir a un país como España en bloques de derecha

izquierda no sóío es desconocer la compieja estatificación social de una sociedad industrial lo cual ya es

bastante grave-, sino ignorar lo que ha sido siempre y puede volver a ser la realidad española -lo cual,

además de grave, es imperdonable.

Rafael Arias Salgado es ministro de la, Presidencia y dipútado por Toledo.

 

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