Autor: Calvo Ortega, Rafael. 
   La esencia del centro político     
 
 Cambio 16.    26/01/1981.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Este país

La esencia del centro político

Rafael Calvo Ortega

EL II Congreso de UCD podría definirse como un amplio y abierto lugar de encuentro, como la tribuna en

¡a que, en libertad y democracia, el partido mayoritario, el partido de mayor peso específico en la vida

política española, va a replantearse su dinámica interna y su actuación pública.

Estamos en democracia y hay que utilizar, por tanto, esas reglas en las que firmemente creemos. Esto

quiere decir que de la misma forma que nadie ha sufrido obstáculos para expresar libremente su opinión a

veces hasta con dureza- en los preliminares del precongreso, todos los que allí vamos a trabajar por el

futuro del partido aceptaremos los resultados que de allí salgan, tanto en lo que respecta a la

profundización ideológica del partido como a las personas en las que habrán de recaer sus

responsabilidades máximas.

Tocamos así dos puntos básicos del encuentro centrista. Se habla de regeneración del partido; cuando

creo más exacto recalcar el término profundización. De lo que se trata es de tomar conciencia de una

responsabilidad que nace de la confianza del electorado en una oferta política que no puede desprenderse

de su sustrato ideológico.

En lo que sí hay que profundizar es en la esencia del centro político. Esto nos llevaría, entonces, a no

dejarnos llevar en exclusiva por el prurito de dejar nuestra casa como los chorros del oro sin tener en

cuenta los problemas del país. No sólo nuestros electores van a pedir definiciones prácticas. Lo van a

hacer también quienes, por una razón u otra, dudan de nosotros. Y lo que no podemos hacer es dar la

sensación de que sólo nos hemos preocupado de restañar heridas de familia, por leves o graves que sean.

El partido se definió en su primer Congreso y no creo que haya razones para revocar tal definición.

El otro punto crucial es el de las personas, el de, quiérase o no, cambiar o no cambiar la imagen pública

del partido. No creo que deba tratarse aquí de cuestiones relacionadas con el liderazgo del partido. Yo,

personalmente, no veo razón alguna -y menos aún después de sus recientes declaraciones, tan llenas de

buen sentido como de inteligencia política- para que Adolfo Suárez deje de ser presidente del partido.

Creo honestamente en este liderazgo, en su operatividad, y estimo que no se puede sustituir un líder en el

que creen tantos hombres y tantas mujeres. Hombres y mujeres que piden una esperanza en el futuro.

Otros problemas de orden interno han ocupado las páginas de actualidad política dedicadas al Congreso

de UCD. Se trata de la elección de los órganos de gobierno del partido. En tal sentido, mi opinión

personal es suficientemente conocida. El sistema mayoritario de listas abiertas me parece plenamente

democrático y permite, por tanto, que el pluralismo de actitudes que tanto enriquece y dinamiza al partido

se vea reflejado en sus órganos de máxima responsabilidad. De esta forma, además, se consigue potenciar

al máximo la capacidad de elección del compromisario, no forzándole a admitir hechos consumados.

Finalmente, creo que es preciso recalcar que del Congreso debe salir un mensaje de esperanza para la

sociedad española. Los ojos de todos van a estar pendientes de lo que suceda estos días en Palma de

Mallorca y no puede cerrarse la puerta del Congreso sin que de él haya salido una propuesta clara para el

futuro, capaz de ilusionar a todos.

Rafael Calvo Onega es secretario general de UCD.

 

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