Oscar, el cerebro     
 
 Cambio 16.    26/01/1981.  Página: 25-26. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

Este país

Oscar, el cerebro

Oscar Alzaga Villamil, un abogado madrileño de treinta y ocho años, demócrata cristiano, fundador de la

revista Cuadernos para el Diálogo, perseguido pot Franco, diputado centrista por Madrid, de quien se dice

que ha rechazado en dos ocasiones ser ministro de Suárez, -porque aún no está preparado», pasa por ser e!

auténtico «cerebro» del grupo critico de UCD.

Cierto o no, este brillante político centrista, cuya trayectoria democrática es indudable, es en cualquier

caso una de las figuras más destacadas de los críticos de UCD. En plena campaña precongresüal, Osear

Alzaga contestó e las preguntas que le hizo CAMBIO 16.

CAMBIO16.-E1 llamado movimiento «crítico», ¿cómo nació? ¿cuál es su origen?

Osear Alzaga.-Creo que ha surgido por la suma de preocupaciones responsables ante los numerosos

traspiés que ha sufrido UCD en 1980: elecciones al Parlamento catalán y al Parlamento vasc.o, elecciones

parciales en Almería y Sevilla, referéndum de ratificación del Estatuto gallego... Algunos que durante el

franquismo tuvimos que asumir el papel de decir las «verdades del barquero» en un clima en que sólo se

repartía incienso, quizá hayamos afrontado e! actual examen de conciencia en voz más alta que los

demás, pero la conciencia de la necesidad de cambio está generalizadísima y es imposible circunscribir su

origen a pocas personas o a una fecha determinada.

C16.-Se suele presentar a los «críticos» como los moderados del partido.

¿En qué medida es esto cierto¿Es cierto que las posturas críticas pretenden «derechízar el partido»

O.A.-E1 slogan de la derechización es simplemente un artificio orquestado a fin de crear el maniqueo y

facilitar su vapuleo. En otros términos, se trata de desviar el debate sobre ¡a regeneración de UCD, porque

en el mismo, al parecer, algunos no tienen ni una sola idea que poner sobre la mesa.

C16,-En su opinión, ¿Landelino Lavilfa puede ser el líder que sustituya a Suárez en el partido? ¿Qué

opinión política le merece Landelino Lavilla?

O.A.-Landelino Lavilla puede ser, al igual que otras figuras de UCD, en su momento, un magnífico líder

centrista. A mi entender, el liderazgo en política es autoridad intelectual, autoridad moral y, en definitiva,

taita personal y capacidad para diseñar futuro: no es «potestas», sino «autoritas» y afortunadamente en

UCD hay varias personas en quienes concurren estas notas. Quizá la gallarda actitud de Landelino en

estos momentos esté acrecentando su autoridad moral en forma muy significativa.

C16.-¿Está ya Adolfo Suárez acabado como político? ¿Ha agotado sus posibilidades? ¿Debe ser

sustituido

O.A.-Sinceramente los críticos no pretendemos atacar ni sustituir a Adolfo Suárez. No sé si esta pregunta,

vinculada a la anterior, puede ser trasunto de una concepción del próximo Congreso de UCD como un

duelo entre dos personalidades. Yo no comparto esa visión. Los duelos son algo que huele a rancio y

tienen sabor a siglo XIX; por tanto, no deben tener cabida en los partidos políticos modernos como el

nuestro.

C16.-¿Cuáles han sido los principales fallos de UCD?

O.A.-Sinceramente, prefiero reflexionar sobre este punto en privado y con los restantes compromisarios

de UCD en el inminente Congreso. Prefiero que la profundizacion en la autocrítica la hagamos de puertas

adentro.

C16.-¿Está el partido irremediablemente dividido?

O.A.-Yo creo que UCD está teniendo su primer debate serio desde que se constituyó, lo que no es

síntoma de división, sino de fe en lo fructífero e imprescindible del diálogo en un partido plural de

encuentro como lo es el nuestro. No hay el menor peligro de escisiones. Quienes, faltos de argumentos

para oponerse a la reorganización y renovación de nuestro primer partido político, se inventan riesgos de

divisiones irremediables, lejos de contribuir a una unidad real basada en la aceptación por todos del fruto

de un debate sincero, están dramatizando algo que en los congresos de los partidos democráticos es

norma! y, en suma, están haciendo un pésimo servicio a la revitalización de UCD.

C16.-¿Cuál es su opinión de la postura adoptada en estos momentos por el grupo socialdemócrata, y

especialmente por Fernández Ordóñez?

O.A.-La verdad es que no consigo entender esa postura, aunque me merecen el máximo respeto tanto

Paco como sus seguidores, que en su práctica totalidad son buenos amigos personales míos.

C16.-¿Cuál cree que es el papel que está jugando en este debate Martín Villa? ¿Está de acuerdo en que

cuenta con un alto número de compromisarios para «decidir» las votaciones?

O.A.-Rodolfo Martín Villa está últimamente encastillado en un mutismo total. En estas circunstancias,

aunque la opinión más generalizada es la de que constituye uno de los pilares del sector oficialista yo no

quiero colocarle etiqueta alguna, puesto que a él le corresponde explicar su posición. De otra parte, se

suele decir que Manolo Núñez, secretario de Organización de UCD y mano derecha de Rodolfo, procuró

facilitar en las listas de compromisarios a muchos viejos colaboradores de éste; lo que no sabremos hasta

que, se vote en el Congreso es si tales compromisarios son o no decisivos en número y si monolíticamente

se van a alinear con quienes, practicando la política del avestruz, no quieren enterarse de cómo van las

cosas. Yo dudo de que la mayoría de los compromisarios vayan a Palma a ocupar butaca de «claque».

C16.-¿Hasta dónde llegarán los críticos en Palma de Mallorca? ¿Existe alguna posibilidad de consenso?

O.A.-A título particular, imagino que el planteamiento de quienes la prensa nos adjetiva de críticos será

en Palma tan serio como moderado, eludiendo, por supuesto, la radicalización de las posiciones y no

digamos ya los «casus belli». Pienso que caben múltiples acuerdos sobre las diversas cuestiones

sometidas a debate, salvo las componendas para mantener el «statu quo» actual, que es el de un partido

mortecino, que no está a la altura de las exigencias de nuestra sociedad. Ya sabemos que Miguel Herrero

suele decir con gracejo que esto, más que un partido político, es un séquito.

 

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