Autor: Ordóñez, Carmen . 
 Complejo comercial de Argüelles: Todos de acuerdo. 
 "Es un problema de orden público"  :   
 Los bares: "La solución no consiste en cerrar los locales". Los vecinos: "Nos quejamos del escándalo que se organiza en los patios". 
 Arriba.    27/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Complejo comercial de Argüelles: Todos de acuerdo

«ES UN PROBLEMA DE ORDEN PUBLICO»

Los bares: "La solución no consiste en cerrar los locales" Los vecinos: «Nos quejamos del

escándalo que se organiza en los patios»

Ayer, de madrugada, se produjo un incendio en uno de los locales enclavados en el complejo

comercial de Argüelles (en la calle de Andrés Mellado). Al parecer, el accidente fue provocado

por una botella de gasolina con la que previamente se había rociado el establecimiento. Este

hecho viene a suceder en un momento en que algunos de los bares situados en dicho centro

comercial han recibido orden gubernativa de cerrar sus locales, con las consiguientes protestas

por parte de los dueños.

—Como verá, nosotros somos los primeros interesados en que esta zona cambie de imagen y

de ambiente, pero esto no se logrará si la autoridad no toma unas medidas drásticas y eficaces,

que no consisten precisamente en cerrar los locales. La gran mayoría de los propietarios de los

bares somos conscientes de que esto es, ante todo, un negocio y no una verbena.

Más de sesenta son los bares del centro comercial de Argüelles, y unas doscientas personas

viven de esos negocios.

—No se puede figurar la cantidad de millones de pesetas que se manejan en estos patios. La

Administración ya nos concedió, en su día, la licencia de apertura y ahora no pueden

obligarnos a cerrar así como así. Las soluciones son otras.

Las viviendas que rodean este complejo comercial son unas seiscientas. Seiscientos vecinos,

que se quejan regularmente por los escándalos que se organizan en los patios a altas horas de

la noche. Sin embargo, lo cierto es que esto no es imputable a ningún local, ya que éstos

cierran mucho antes.

—Nuestras protestas —dicen los vecinos— no van encaminadas hacia ningún bar concreto, «ni

se ha hecho ninguna demanda específica contra nadie. Nosotros de lo que nos quejamos es

del escándalo en general que se organiza en los patios. No somos responsables del cierre de

los locales; es más, nos parece que eso no va a resolver nada. Nos perjudica a todos y ellos

tienen derecho a defender sus intereses.

—Se ha dicho que ustedes no tienen derecho a protestar porque compraron los pisos a un

precio más bajo del habitual por estar enclavados en zona comercial.

—Eso no es cierto. El precio de los pisos era el estipulado entonces: veinte mil pesetas el

metro cuadrado.

Lo cierto es que este asunto se convierte en un problema de orden público. Los vecinos se

quejan, no de los bares, sino de la gente que los frecuenta, y, sobre todo, de los escándalos

que se producen en la calle.

—La verdad es que la construcción de los bloques está en cierto modo abocada a ese

ambiente: los túneles oscuros, los locales pequeños y cerrados. El que planteó esto debía de

haberlo supuesto. Por eso consideramos este asunto, ante todo, como un problema de

vigilancia. Hoy por hoy parece que hay una especie de separación física entre los propietarios

de los locales y los de las viviendas, pero con esta guerra fría no conseguimos nada. Lo que

nos interesa a todos es la cooperación, que además, es la postura más civilizada.

La empresa constructora del complejo, a la que se le echa también una parte de culpa en el

asunto, es Filasa. Su director comercial, señor Echevarría, nos ha comentado al respecto:

—Nosotros nos limitamos a vender unos locales y nada más. Lo que los compradores hayan

podido hacer de ellos no es asunto nuestro. Eso sí, el complejo está lleno de galerías que se

prestan a todo. Pero nadie tiene derecho a exigirnos nada a estas alturas.

Carmen ORDOÑEZ

 

< Volver