Autor: Bustamante,Juby. 
   A las tres de la tarde, llegada del cónsul a Biarritz     
 
 Madrid.    26/12/1970.  Página: 1, 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MADRID X DE DlCIEMBRE DE 1971

A las tres de la tarde, llegada del cónsul a Biarritz

US ULTIMAS NOTICIAS INDICAN QUE VOLVERÁ A ALEMANIA CON SU FAMILIA

BIARRITZ. (De nuestra enviada especial.)- El aeropuerto de Biarritz aparece lleno de periodistas, reunidos desde las once y media, en espera impaciente del señor Beihl.

- ¿Qué cómo pasaré estas dos últimas horas? Esperando. Pero ahora encantada, contentísima.

A la una y cuarto de la tarde de hoy, sábado, la señora Beihl pronunciaba esas palabras en el aeropuerto de Biarritz. Iba acompañada de su hija Lucy, y las rodeó inmediatamente la consabida nube de periodistas. Estaban emocionadamente resplandecientes, estrechaban riendo las manos de todos y contestaban a las felicitaciones que cada uno les hacía. Por primera vez, la señora Beihl dejaba ver los ojos húmedos.

-Ayer en la TV encontré a mi marido un poco cansado, bastante cansado, pero no importa, ya todo ha pasado.

Inmediatamente se dirigieron a la sala de espera del aeropuerto, donde aún siguen esperando hasta las tres, hora fijada para la llegada del señor Beihl.

Fue un periodista francés el primero en publicar ayer por la mañana en "Sud Oest" una entrevista con nuestro esperado cónsul en el cautiverio. Un periodista alemán, Albert Gaum, fue el encargado de depositar al señor Beihl en Wiestaden, y más allá, en los servicios de la televisión alemana, A cambio, otros dos periodistas alemanes quedaron como rehenes en manos de los secuestradores. Para estas fechas, la televisión alemana y la francesa y los corresponsales allende la frontera saben todo, o casi todo, de la información que nos ocupa.

Está claro que entre periodistas extranjeros ha andado el juego. Los españoles nos tenemos

que conformar con los últimos sucedidos de la película de aventuras que el dia de Navidad se desarrolló alrededor de una noticia que en San Sebastián nos tiene retenidos, auténticamente secuestrados, desde hace muchísimos días.

Una bomba en Navidad

Resulta que el señor Maingot, redactor del "Sud-Oest", el hombre que consiguió las fotos de! señor Beíhl en cautiverio hace días, fue el primero en lanzar la bomba en la mañana de Navidad con una entrevista en exclusiva —dos—y al final consiguió el cónsul en el secuestro. Viajó tumbado en una furgoneta, recorrió kilómetros y horas de viaje blar con el hombre.

En seguida, la rueda de Prensa, convocada en San Juan de Luz por el señor Monzón y realizada en la mañana de Navidad, lanzaba la noticia a todos los frentes: "´Tengo el honor de transmitirles un importante comunicado.

El cónsul Eugen Beihl ha sido liberado por la E. T. V Se encuentra en buen estado en algún punto de Europa. Espero que en las próximas horas tengan noticias suyas." A las dos y media todas tas radios daban la noticia. La televisión se hacia eco de que en casa del consul su hija Lucí sólo podía repetir emocionada: "No sabemos mis que el parto dado. Esperamos hablar con él de un momento a otro."

A las diez de la noche, la familia aún no había hablado con

él. Ya se habla pasado la rueda de Prensa en la televisión alemana y ya se había visto su llegada al territorio alemán por la televisión francesa cuando Miraconcha aún seguia sin noticias directas suyas.

Eso sí, unas horas antes el portavoz de la familia, Schroeder, había bajado a la calle a comunicar a los periodistas allí situados que ya tenían un comunicado oficial del lugar donde se hallaba: Wiesbaden (Alemania).

Y éste es quizá el fin de la novela de aventuras. Falta la negada del cónsul Beihl, fijada, segun noticias de última hora, para la mañana de hoy en el aeropuerto de Biarritz. Irá la familia entera a esperarte y nosotros, también. Iba a llegar a tu doce en punto, justo a la hora, en que Iba a hacerse público el comunicado de Burgos. Es curioso: dos noticias tanto tiempo supeditadas y al final van a producirse a la misma hora.

Juby Bustamanta

En avión de las Fuerzas Armadas alemanas

El cónsul llegó o Biarrítz

 

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