Declaraciones de Eugen Beihl. 
 "No sé dónde he estado ni donde he sido entregado"  :   
 Piensa incorporarse a su trabajo consular en San Sebastian. 
 Madrid.    26/12/1970.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

EL CÓNSUL, EN LIBERTAD

Declaraciones de Eugen Beihl

NO SE DONDE HE ESTADO NI DONDE HE SIDO ENTREGADO

Piensa incorporarse a su trabajo consular en San Sebastián

WIESBADEN, 25. (Exclusiva de la Delegación de Efe en Alemania Federal.)- EI cónsul honorario de Alemania en San Sebastián, Eugen Beihl, que ha recobrado hoy la libertad tras amargo cautiverio en poder de los activistas vascos de la E.T.A.- ha establecido contacto telefónico con la Delegación de la Agencia Efe en Bonn pocos minutos después de llegar al hotel Rose, donde se hospeda y donde pernoctará hasta emprender mañana el regreso a España, probablemente a bordo de un avión de las Fuerzas Armadas alemanas.

El cónsul Eugen« Beilh, que acaba de llegar al hotel después de haber intervenido esta noche en un espacio del segundo programa de televisión alemana, ha manifestado, a preguntas de la Agencia Efe, lo siguiente :

—Quiero saludar en primer término a todo el pueblo español y al Generalísimo Franco.

Respecto a la alegría inefable que hoy le conmueve ha dicho Beihl:

—Es un día muy feliz, extraordinario, de inmenso júbilo, pero ha sido también un día muy duro, porque he viajado durante casi veinticuatro horas y yo llevaba ya más de veinte días padeciendo insomnio terrible en mi cautiverio.

—¿Dónde se encontraba usted? ¿Por dónde ha viajado? —pregunta el delegado de la Agencia Efe en Bonn.

—Ignoro por completo en que lugar he permanecido veinticuatro días. Vivía a oscuras e incomunicado. Sólo podía percibir luces de linternas. No sé dónde he estado ni dónde he sido entregado al señor Albert Gaum y su colega de la televisión alemana. Pero sí puedo decirle que hemos viajado toda la noche por Francia.

De esto no cabe la menor duda. Poco antes de llegar a Angulema pude desprenderme de las gruesas gafas

especiales que me impedían reconocer el terreno, el ambiente y el paisaje. Había mucho hielo y nieve en la carretera al atravesar Francia.

—¿Se incorpora usted a su trabajo consular en San Sebastián?

__Naturalmente — contesta

Beihl, quien en todo momento habla en perfecto español con el informador—. No hay ninguna razón para no hacerlo asi. —¿Temor o presentimiento de peligro respecto al futuro?

—No, no lo creo. Mi impresión es de seguridad y confianza.

—Es un día inolvidable el de la Navidad, señor Beihl Díganos cómo fue tratado por la E. T. A. ¿Fue usted objeto de malos tratos?

—Le ruego a usted—dice con voz triste el señor Beihl—que me autorice a no contestar esa pregunta.

Por último el señor Beihl hace referencia al comportamiento de los Gobiernos alemán federal y español:

—Doy las gracias más expresivas al Gobierno de Bonn y al Gobierno de Madrid igualmente. —¿Por qué al de Madrid? —Porque—afirma el cónsul Beihl—el interés en mi favor demostrado por las autoridades españolas ha sido de tal magnitud, que yo no lo podré olvidar nunca. Ahora experimento la alegría de poder ver a mi mujer y a mi hija, con las que acabo de hablar por teléfono.

 

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