Autor: Calvo, Luis. 
   "Que España ocupe entre las naciones europeas ese puesto que le tiene asignado su noble historia y el genio de su pueblo", escribe el órgano gaullista     
 
 ABC.    01/01/1971.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

A.B.C. VIERNES 1 DE ENERO DE 1971. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 17.

«QUE ESPAÑA OCUPE ENTRE LAS NACIONES EUROPEAS ESE PUESTO QUE LE TIENEN ASIGNADO SU NOBLE HISTORIA Y EL GENIO DE SU PUEBLO», ESCRIBE EL ÓRGANO GAULLISTA

Dos interpretaciones al indulto: la extravagante de Malraux y la sensatez

de la Prensa formal

EL ADEMAN DE FRANCO PUEDE HABER CONTRIBUIDO AL IN-

DULTO DE LENINGRADO

París 31. (Crónica de nuestro corresponsal, recibida por telex.) Si tienen ustedes un momento, vamos a dar una pasa-dita a la Prensa más retorcida de aquí. Se refocila derrochando disparates y papirotadas. Son días de fiestas y retozos y pongo por delante las aleluyas. Luego veremos que los periódicos serios y respetables, los que crean la opinión pública de Francia, los que verdaderamente representan a Francia, discurren con serenidad, buen sentido e hilación y rebosan sentimientos nobles.

Doy la primacía en la fatua necedad jocosa al gran escritor André Malraux. Es lo representativo. Acaba de salir una nueva revista, «Prémiere». Todos los días salen aquí nuevas revistas, nuevos diarios. No le dejan a uno vivir. Llevo una semana con un libro de Stendhal—«La abadesa de Castro»—y no he pasado del cuento de Sicilia y de fray Antonio de Salazar (sépalo doña Carmen Soriano, que me escribe desde Alicante).

Pues esa «Prémiere» trae un patoso artículo de André Malraux. ¡Si estará él enterado! Dice que desde un principio estuvo en el ajo. «Franco quería condenarlos para indultarlos. Lo había yo previsto. Pensar lo contrario era una idea de intelectuales del café de «Las Dos Sombras Chinescas» («Les deux Magots»). Indignarse es entrar en el terreno de Franco. No quiero hacer su juego. Pero ahora todo va a cambiar.

Están furiosos los militares, porque dicen: «Había unos Tribunales civiles. ¿Por qué venir a buscarnos a nosotros, el Ejército? Pongámonos en su lugar. Para hacer lo que quería, Franco hubiera debido utilizar un Tribunal civil, no un Tribunal militar.» Y André Malraux, con todo su «coco» inflado, se queda tan tranquilo. No se ha enterado de que fue la jurisdicción civil la que juzgó que la naturaleza de los delitos incumbía a la jurisdicción militar, y que intervino el Supremo.

«Desde el mes de junio—escribe—Franco tenía decidido su plan de acción en relación con los vascos. Primero, darlos la impresión de que los acusados iban a ser condenados; luego indultarlos y luego, con el concurso de la Iglesia, organizar las provincias vascas.»

Y a este son bailan los periódicos «beatos» de la izquierda. Uno, el más típico de eso que en Inglaterra se llama la «gutter press», la Prensa de alcantarilla, «France Soir», dice que «Franco ha sido condenado a la violencia, de la misma manera que «France Soir» ha sido condenado a dar vueltas a la plaza, con la boca abierta, como los tontos de aldea.»

Para «L´Humanité», «Franco ha retrocedido.» «El pueblo español, rompiendo sus cadenas, ha impuesto su voluntad.» Para «Combat», Franco no ha cedido a la presión extranjera, pues eso no está en sus maneras, sino que ha querido dar una lección al Ejército, el cual deseaba las ejecuciones. «Franco—textual— da a entender a los militares que no quiere poner en sus manos el porvenir de España y ha separado al país en dos campos: el de la Falange y el Ejército, y el de los liberales partidarios de la clemencia.» Ustedes no lo querrán creer. Pero así está escrito.

Y entremos en lo serio. «Le Fígaro». Roger Massio: «El indulto de los condenados de Burgos ha sido acogido con alivio inmenso por la opinión internacional. Ni los mejor informados se lo esperaban. ¿Qué significación tiene este acto político de Franco? Parece claro que no ha querido ceder a las presiones de los elementos duros del Ejército, que exigían la más implacable severidad. No quiere comprometer la política de apertura hacia el Este y hacia el Oeste.

Se equivocaría quien pensase que, al optar por el indulto, Franco ha cedido a las presiones de la opinión o tenido en cuenta las apelaciones que se han multiplicado en los últimos días. Hay que recordar que cuando la O. N. U. decidió deshacerse de España, la actitud del general Franco se endureció.»

«Los clamores extranjeros le hacen intransigente. La decisión del Caudillo esta inspirada en consideraciones de política interior. Si hubiese mantenido las penas de muerte habría hecho al Ejército no regalo emponzoñado, y si ahora desagrada a los elementos reaccionarios, satisface en cambio, a los militares.»

Es decir: todo lo contrario de Malraux y la beatería izquierdista (como la llama Antonio Mingóte), y no muy distinta d> la beatería derechista.

«La Nation», órgano del gaullismo, ¿podriamos decir que del Gobierno? titula su extenso y cálido comentario: «Gracias España».

«Nos da España de ella misma una ima gen que corresponde a la idea que de ell teníamos: firme en sus principios, sever en la aplicación de sus leyes y en la defen sa de su unidad, pero generosa hacia > adversario abatido. Indultando a los seis condenados a muerte de Burgos, el Jefe d« Estado demuestra que, entablado su regímen en la vía que repone a España en c concierto de las naciones europeas, es decir, en el mundo de la libertad, llega a un punto de donde no puede retroceder.

Que dan abiertas todas las posibilidades de colaboración europea que un esfuerzo paciente habían rescatado en los último años.» Que España se las arregle para re solver, dentro del orden, sus problemas interiores. «A nosotros nos toca solamente—« nosotros que pensamos que Europa no puede ser totalmente Europa si no tiene a España—, nos toca comprenderla y ayudarla como hemos tratado de hacerlo en los últi mos días, ayudarla a exorcizar y arranca: de sí para siempre los fantasmas que la atormentan y a ocupar con serenidad, entre las naciones europeas, ese puesto que su noble historia y el genio de su pueblo 1 tienen asignado.»

Y ahora «Le Monde» de esta noche, «La Corvee», si ha de estar uno enterad de todo lo que pasa en el mundo (politica literatura, arte, ciencia, dos horas diaria a «Le Monde»), También subraya el alivio, el inmenso alivio que sienten hoy todas las naciones. Y un hecho: que el Caudillo haya consultado «excepcionalmente con el Consejo del Reino, después de oir la aprobación de sus ministros. «La razón de Estado pedía al General Franco dar oído a la voz de la razón, que le aconsejaba que hiciera caer la fiebre en España y en Europa. ¿Quién sabe, además, si su actitud se ha contribuido a las conmutaciones d pena que algunas horas más tarde se anunciaron en Leningrado?»

Y ahí lo dejamos, porque los otros comentarios interminables no hacen sino recalcar los apuntados.

Y vuelvo en paz a la Sicilia del ser Stendhal, y feliz Año Nuevo.—Luis Calvo

 

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