Autor: Baró Quesada, José. 
   La suerte     
 
 ABC.    23/12/1970.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA JORNADA DE AYER

LA SUERTE

España, una vez más, estuvo ayer pendiente de la suerte. De la buena y de la mala, porque eso de ser desafortunado en la vida requiere ante los demás y para nosotros mismos una postura justificante de muchas acciones.

Toda victima de la fatalidad es en cierto modo un héroe de tragedia griega. Lo que ocurre es que hay tantas tragedias en el mundo que ya los heroísmos se minimizan. y los martirios también.

¡Este hijo!...—dicen muchas madres compadecidas y dolientes, heridas en lo más vivo y recóndito de tu amor. Toda la ilusión maternal, nacida junto « la cuna, se derrumba en un mal momento. ¡Esta Esaña!...—hemos dicho los españoles a lo largo de la Historia cuando el Infortunio se cebaba en la carne de la Patria, que es nuestra propia carne. Y es que los pueblos tienen también a veces mala suerte, aunque los avisados, o quienes presumen de serlo, achaquen los fracasos a las minorías rectoras.

Todo es lotería en la existencia: el amor, el dinero, la gloria, el poder. Y no digamos la salud. Muchos números para pocos premios, para escasas y frecuentemente agridulces satisfacciones. ¿De qué sirven la voluntad y el talento cuando la fatalidad—los dioses inexorables y crueles de ayer—nos corta el paso?

Hay algo que está por encima de las determinaciones humanas. Algo que nos cerca, nos detiene, nos mueve, nos hace suyos. Por miedo o por eufemismo lo llamamos azar

La suerte ha sido en este sorteo para cuantos Ignorándolo estaban Inscritos * tales efectos en el libro del destino. Del suyo. Torcerlo, aunque se quiera, no es posible. ¡Ese hijo!... ¡Esa patria!... ¡Ese amor!... Sólo con fe en Dios, que es otra vida, la eterna, podemos ser elegantes perdedores. Hoy, vuelta al trabajo, a la desilusión, oí conformismo.

Y, ¿por qué no a la esperanza? En la caja de Pandora sigue todavía como promesa —¿burlona tal vez?—de que todo lo que soñamos es posible, de que está al alcance de la mano eso que llaman felicidad.—José BARO QUESADA.

 

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