Autor: Pardo, Jesús. 
 Reacción del exterior ante la sentencia. 
 Manifestación en Londres     
 
 Madrid.    30/12/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Manifestación en Londres

LONDRES. (De nuestro corresponsal.) — En Londres tuvo lugar ayer una nutrida manifestación de una marcha de casi cuatro kilómetros, que terminó ante la Embajada española, en la plaza de Belgravia. Los manifestantes llevaban velas encendidas y cantaban en vasco, inglés y castellano. En tomo a la Embajada, cuyas ventanas estaban cerradas, había más de cien policías. Varios manifestantes pasaron la noche en vela ante la entrada. La Policía ha tenido vigilado el edificio desde el lunes, cuando una llamada telefónica lo advirtió al "Daily Telegraph".

Varios de los manifestantes, con latas de sopa en conserva, se fortificaron en el piso de la diputada irlandesa católica Bernadette D e v l i n , situado muy cerca. Aunque la señorita Devlin se halla ahora en Irlanda británica, había dado permiso por teléfono para que se usara su piso a modo de cuartel general de la manifestación.

Entre tanto, el llamado Gobierno vasco en el exilio, con sede en París, está enviando agentes a varias capitales europeas y americanas con objeto de despertar el intrés de la gente en el proceso de Burgos.

A Londres ha enviado a su ministro de Justicia, señor Irujo, que se ha puesto a la cabeza de la Delegación vasca en esta capital, Berta Echevarría, secretaría general de esa Delegación en Londres, dijo ayer que su grupo representa al partido nacionalista vasco, que se opone a la violencia y sólo se identifica con la E.T.A. en cuanto a que ambos quieren una Vizcaya independiente. Condena, sin embargo, todo acto de violencia.

"La E. T. A, está dividida en células que funcionan independientemente unas de otras—dijo la señorita Echevarría—. Por ejemplo, cuando una de ellas secuestró al cónsul alemán, la célula de la E. T. A. en Londres no sabía nada y quedó tan sorprendida como yo misma."

La postura británica en relación con la sentencia ha pasado aquí sin comentario. El Gobierno británico reconoce que carece de derecho legal para intervenir en este asunto, pero la opinión pública inglesa no le ha dejado más remedio que hacerse eco de ella. La decisión, según tengo entendido, partió de los señores Heath y Douglas-Home, primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, respectivamente.

Jesús Pardo

 

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