Autor: Torres, Miguel. 
   Burgos, 4 tarde. De nuestro redactor enviado especial     
 
 ABC.    27/12/1970.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. DOMINGO 27 DE DICIEMBRE DE 1970. EDICIÓN DE IA MAÑANA, PAG. 19.

BURGOS, 4 TARDE. DE NUESTRO REDACTOR ENVIADO ESPECIAL

Hoy, diecisiete días después de haber abandonado Burgos, hemos vuelto a acampar a orillas del Arlanzón medio centenar de periodistas del mundo entero, en espera de la sentencia en el Consejo Sumarísimo de Guerra seguido contra 16 miembros de la E. T. A. Los periodistas españoles estamos en clara minoría frente a la avalancha de informadores extranjeros. Aquí están los enviados especiales de los principales periódicos, agencias, emisoras de radio y cadenas de televisión del mundo.

A las doce de esta mañana he atravesado, con nieve hasta el tobillo, la explanada que se extiende ante el edificio del Gobierno Militar, en cuya sala de justicia—escenario de las sesiones del proceso—se iba a efectuar la lectura del acta del mismo.

En la puerta me ha cerrado el paso, como * todos los demás compañeros, el teniente de guardia: «Sólo abogados defensores y juez instructor.» La sesión ha sido a puerta cerrada. A esa hora sólo se hallaban presentes los letrados señores Feces Barba, Solé Barbera, Ibarra y Navascués.

Media hora más tarde llegaban los señores Echevarrieta, Letamendía, Bagües y Moreno Lombardero. Los ocho se encerraron en la sala con el juez instructor, teniente coronel Horta, para leer el acta.

En el piso segundo del edificio continúan aislados desde hace diecisiete días los miembros del Tribunal, encargados de elaborar la sentencia. No tienen contacto alguno con el exterior. Los soldados les suben cada día la comida. £1 ponente, capitán Troncóse, que se puso enfermo, como recordarán los lectores, en una de las sesiones del proceso, continúa mal de salud y ha tenido que ser visitado por un médico. Varias noches sin dormir por el delicado trabajo que pesa sobre él han agravado, sin duda, su dolencia.

Todo son rumores, incertidumbre. Nadie sabe cuándo se va a resolver esto. En fuente digna de todo crédito me aseguran que la sentencia puede retrasarse hasta el lunes, y quizá más. El Tribunal no ha terminado todavía su deliberación.

A las dos de la tarde volvieron al hotel los ocho abogados que habían estado presentes en la lectura del acta. El texto tiene 67 folios escritos a máquina por ambas caras. Son folios sueltos que iban pasando de mano en mano de los letrados para su conocimiento.

A las dos menos cuarto interrumpieron la sesión, cuando se encontraban en el folio 40, para volver a las chico de la tarde. Me aseguran que el acta está irreprochablemente redactada.—Miguel TORRES.

 

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