Autor: Baró Quesada, José. 
   Manifestaciones patrióticas     
 
 ABC.    20/12/1970.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA SEMANA POLÍTICA

Signo predominante de la semana fue la clamorosa y «enérgíca reacción nacional frente ni marxismo, el separatismo y las actividades terroristas. Reacción igualmente decidida y rotunda contra las intromisiones extranjeras en los asuntos privativos del Estado español. España dijo no en Madrid a todas las doctrinas y maniobras contrarias a las esencias y principios patrióticos del 18 de Julio de 1936. Aquel Alzamiento heroico y desesperado por la supervivencia de un país en trance de muerte recobró tu plenitud ante la más leve amenaza de retroceso a vergonzosas y sangrientas épocas. Quinientos mil madrileños de diversos matices políticos aclamaron en la plaza de Oriente, de cara al Palacio Real, « Franco, al Príncipe Don Juan Carlos, a las Fuerzas Armadas. El Jefe del Estado dirigió la palabra « la multitud enardecida. Las calles céntricas de Madrid se llenaron de manifestantes con banderas nacionales, de la Falange y el Requeté. Revivió, ante el peligro común, el espíritu glorioso de la Cruzada. En la capital y en otras ciudades se cerró el paso estrechamente a los enemigos de la paz y de las leyes. Y se despreció, a la usanza española, la estridente campaña del exterior organizada por socialistas y comunistas al servicio de Moscú y de Pekín.

La patriótica reacción iniciada en Burgos, cabeza de Castilla y residencia oficial del Caudillo durante la guerra, se extendió a otras ciudades y pueblos. Una conmoción de indignación y de entusiasmo sacudió todo el país. Hubo multitudinarias actitudes al aire libre y también millares de telegramas y mensajes de adhesión a Franco, el Príncipe y el Ejército. En pocas horas se anuló el incipiente movimiento subversivo de agítación callejera. Bastó con la presencia de la España del 18 de Julio en la vía pública. Con ella no contaban los agitadores españoles y sus jefes extranjeros.

Las Cortes se sumaron, a través de un vibrante y aplaudido discurso de don Joaquín Bau a esta explosión de fe, de lealtad y de buena memoria. El Gobierno, reunido en Consejo de Ministros, rindió homenaje a las Fuerzas Armadas y a su máximo representante el Generalísimo Franco. Todo como en 1946, cuando aquel lamoso y fracasado cerco internacional contra la soberanía política y jurídica de la nación.

Otras actualidades, incluido el Consejo de Guerra de Burgos, pretexto y bandera de la subversión, quedaron eclipsadas ante el impresionante espectáculo de unos pacíficos ciudadanos decididos a defender el tarden publico y la independencia de la justicia. La verdad se abrió paso gráficamente más allá de los mares y las fronteras. España y el instinto de conservación nacional predominaron sobre todas ¡as cosas.

El jueves 17 de diciembre de 1970, día de la magna e insospechada concentración de Madríd, pertenece ya a la Historia de un pueblo dispuesta a no olvidar y a seguir adelante.—Jose BARO QUESADA.

 

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