"No estoy de acuerdo con los métodos que otras personas están empleando"  :   
 Carta de un hermano de Izco al embajador de España en Roma. 
 ABC.    01/01/1971.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

«NO ESTOY DE ACUERDO m LOS MÉTODOS QUE OTRAS PERSONAS ESTÁN EMPLEANDO»

Carta de un hermano de Izco al embajador de España en Roma

El diario «Ya» publicó en su edición de ayer la información que reproducimos textualmente:

MADRID, 30. (Logos.) — Televisión Española, en su espacio informativo «Veinticuatro horas», ha ¿sido también a la publicidad el texto de una carta de don Lucio Santiago Izco de la Iglesia, hermano del condenado Javier Izco de la Iglesia, dirigida al embajador de España en Italia, don Juan Pablo de Lojendio, el día 22 de noviembre, en la que, a propósito d« la información publicada en un periódico italiano, dice:

«El viaje a Boma de algunos familiares de los procesados, sus gestiones en dicha capital y las declaraciones que alguno de ellos parece haber hedió en el aludido periódico podrían inducir en el ánimo de la opinión pública la certeza de que dichos procedimientos y declaraciones ponían de manifiesto un común sentir y obrar en todo; los familiares de los procesados. Pues bien respetuosamente exijo, señor embajador, que se haga constar que tal conclusión sería totalmente falsa. Porque al menos nuestra familia no ha seguido esos pasos ni empleado tales procedimientos, y puedo asegurar que estamos en desacuerdo con las Meas que en dichas declaraciones se exponen. Estoy firmemente convencido, señor embajador, de que la presión política que está realizando no es precisamente el mejor medio para asegurar el necesario clima de serenidad que debe rodear a na juicio de tales características.

Exíjase, si que se garantice la imparcialidad y la objetividad de los jueces y los derechos de los encausados a ser eficazmente defendidos. Por mí parte, yo también pido cao mismo, aunque no oculto mi convicción y mi seguridad de que tales extremos serán plenamente garantizados. Pero tantas presiones y provocaciones empiezan ya a hacerme sospechar si algunos de los que las promueven no estarán tratando de atentar precisamente contra lo que todo ser humano desea en este caso: que se haga justicia. Convencidos de que se hará, hemos pensado que debíamos pedir también demencia y magnanimidad. Y la hemos pedido. Tenía el convencimiento de que no sería necesario dar a la luz pública lo que sólo era una súplica personal. Pero dadas las circunstancias actuales, me veo en la obligación de revelarlo, y sólo yo, señor embajador, quiero cargar con la responsabilidad de tal revelación: el día 12 (doce) del actual mes de noviembre era elevada respetuosamente a Su Excelencia el Jefe del Estado español muí súplica de clemencia. Hago tal revelación porque quiero que quede bien claro que no estoy de acuerdo con los métodos que otras personas están empleando.

EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 16.

 

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