Autor: Echevarría, Francisco. 
 Manifestaciones de adhesión a Franco, al príncipe y al ejército. 
 El españolismo de los vascos se puso una vez más de relieve en las calles de Bilbao     
 
 ABC.    26/12/1970.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. SÁBADO 26 DE DICIEMBRE DE 1970. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 39.

MANIFESTACIONES DE ADHESIÓN A FRANCO, AL PRINCIPE Y AL EJERCITO EL ESPAÑOLISMO DE LOS VASCOS SE PUSO UNA VEZ MAS DE RELIEVE EN LAS CALLES DE BILBAO

AI grito de «¡Navarra con España!» se produjeron manifestaciones patrióticas en Pamplona.

Bilbao 25. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) «Vizcaya por España», «Bilbao por Franco»; «En la unidad está nuestra fuerza», «Bilbao quiere paz», «Somos vascos más españoles que nunca-», «Gora España», «Gora Euskalerria», «No, no; no al terrorismo*. Y el repetido «Franco, sí; E.T.A., no», mostraban al frío aire del mediodía bilbaíno del día de Nochebuena la expresión de los millares de participantes en una impresionante manifestación de adhesión a Franco, el Príncipe y el Ejército, que fue refrendo claro, rotundo, del españolismo de Vizcaya,, tantas veces demostrado.

La convocatoria a esta manifestación fue apresurada. Bien puede decirse que la espontaneidad vino unida a la improvisación. Estaba anunciada para las doce del mediodía, en la iglesia de San Vicente, una misa en sufragio de las víctimas del terrorismo. Con mucha antelación, centenares de personas fueron ocupando el interior de la iglesia, la cual pronto se vio totalmente abarrotada, mientras hombres y mujeres de todas las edades y condiciones sociales, al no encontrar lugar en el templo, fueron reuniéndose frente y en torno a él.

Tras de la misa, las calles limítrofes y los jardines de Albia se llenaron de manifestantes. Pancartas y banderas del Movimiento surgían entre la multitud, que incesantemente lansoba gritos patrióticos, principalmente alusivos a la unidad nacional y condenatorios del separatismo terrorista. Al mismo tiempo, en la plaza de España, lugar de la cita colectiva, iban concentrándose miles de vizcaínos más, muchos de ellos portadores, a su ves, de pancartas y banderas. Ya había tanto público impaciente, decidido, con ese aire nervioso que sacude a todo deseo de participación, que parte de él se puso en marcha como una gran avanzada. Hubo que hacerles esperar para que se les uniese el otro inmenso grupo que se había formado en los jardines de Albia y que encabezaban las autoridades vizcaínas, con el presidente de la Diputación, la alcaldesa de Bilbao y miembros de ambas Corporaciones y otras representaciones.

Cánticos, gritos coreados y vivas a España, a Franco, al Príncipe y al Ejército se sucedían en la lenta marcha de una masa impresionante de personas que cubría la Gran Vía bilbaína desde la plaza de España a la Elíptica, donde era la concentración final. Y en esta plaza se reunieron varios millares de personas, apretadas, emocionadas, en clara expresión de fervor patriótico, para escuchar las palabras de las autoridades, y con las que se encontraban en el balcón principal del Gobierno Civil el director general de Administración Local, marqués de Arriluce.

Habló primero la alcaldesa de Bilbao doña Pilar Careaga de Lequerica, en un patriótico, encendido, vibrante discurso, del que merece la pena destacar que esta fecha era la de Vizcaya. «F es Vizcaya, con la villa de Bilbao al frente, la Vizcaya de los Municipios, la de las iglesias duraderas, y la que «so el roble de Guernica» juraba fidelidad a los Reyes de Castilla, a los Reyes de España, Señores de Vizcaya; la Vjzcaya industrial y rural, la Vizcaya marinera y urbana, la que se presenta ante sus autoridades.»

Las palabras de la alcaldesa de Bilbao fueron interrumpidas muchas veces con ovaciones. Seguidamente hablaron el gobernador militar de Vizcaya, general don Juan de la Fuente, y el gobernador civil, don Fulgencio Coll de San Simón. Sus palabras estuvieron en la misma línea de adhesión a Franco y al Ejército, y tuvieron el mismo eco en quienes llenaban la plaza Elíptica de Bilbao. Finalmente se cantó el «Cara al sol», sonaron las notas del Himno Nacional, escuchadas en el mayor silencio, y cerca ya de las dos de la tarde, la manifestación se disolvió tan pacíficamente como se había formado.

El gobernador civil envió a El Pardo un telegrama de adhesión del pueblo de Vizcaya al Jefe del Estado, al Príncipe y al Ejército.—Francisco ECHEVERRÍA.

 

< Volver