La Batalla del Ebro     
 
 Historia y Vida.     Página: 109-121. Páginas: 13. Párrafos: 37. 

DESPLIEGUE DEL EJERCITO DEL EBRO Y DEL C.E. MARROQUÍ a las 0´15horas del dia 25-

7-1938

Infantería nacional avanzando entre los olivares próximos a la Sierra de

Cavalls, protegida por la artillería

L A batalla del Ebro, plantea da a partir del día 25 de julio, fue consecuencia

inmediata de la estabilización del frente en Cataluña, desde la primera quincena

de abril de 1938. En aquellos momentos la presión de los ejércitos nacionales,

protagonizada por los Cuerpos de Ejército de Galicia y Castilla al mando de los

generales Aranda y Várela, respectivamente, era fuertemente ejercida a lo fargo

de la costa en dirección a Valencia, tras superar las últimas estribaciones de

la sierra de Espadan. La llegada al Mediterráneo de las ruerzas de la 4."

División de Navarra, mandadas por el general Alonso Vega, en la jornada del 15

de abril, Viernes Santo, y la consiguiente escisión de la zona republicana,

obligó a un nuevo planteamiento de la situación, aconsejando al Mando

republicano la adopción de las pertinentes medidas, cristalizadas en las

ofensivas de Balaguer, Tremp y Seros, en la última semana del mes de mayo —del

22 al 28— con el intento de reducir las cabezas de puente establecidas,

magníficas bases de partida para futuras ofensivas hacia el interior de

Cataluña.

Planteamiento de la ofensiva

Fue en los primeros d(as de junio, cuando el Estado Mayor Central del Ejército

Republicano, cuya jefatura era ejercida por el general Vicente Rojo, planeó dos

proyectos de operaciones ofensivas, partiendo de las líneas del Segre y Ebro. La

primera tenía como objetivo la ocupación de Fraga para adentrarse hacia Aragón

con la reconquista de Lérida y, esta última, perseguía el paso del río en audaz

operación para Villalba, con un objetivo mucho más ambicioso, cual era, tras la

ocupación de los macizos de Beceite y Montenegrelo, irrumpir hacia el Maestrazgo

y la plana de Castellón, a fin de desbaratar la ofensiva nacional en dirección a

Valencia. De ambos proyectos, se estimó este último como más factible, máxime

cuando las fuerzas nacionales estaban a punto de alcanzar la -huerta valenciana,

después de superar los obstáculos naturales de las sierras próximas.

La operación de cruce del río fue confiada al Ejército del Ebro, mandado por el

teniente coronel Modesto Guillólo con el comisario Luis Delage. Ejército

constituido a fines de mayo, cuando finalizaron las acciones ofensivas de

Balaguer y Seros, en sustitución de la llamada «Agrupación Autónoma del Ebro».

Estaba formada por los V y XV Cuerpos de Ejército, mandados por los tenientes

coroneles Líster García y Tague-ña Lacorte, integrando el primero de ellos las

Divisiones 45 Internacional al mando del mayor Hans Kahle; la División 46,

mandada por Domiciano Leal, por enfermedad del teniente coronel Valentín

González «El Campesino», y la 11 División, mandada por el mayor Raimundo

Fernández. El XV Cuerpo lo formaban la División 35 Internacional al mando del

mayor Pedro Merino; la 3 División, cuyo mando ejercía el mayor Esteban Cabezos

Moren-te, y la 42 División, mandada por el mayor Manuel Fernández.

En total, pues, seis grandes unidades, formando un conjunto con las compañías

divisionarias y fuerzas agregadas de unos 60.000 hombres. El frente elegido fue

el tramo del Ebro comprendido entre Mequinenza y Amposta, con una acción

principal entre Chérta y Ribarroja y dos secundarias sobre Amposta y Mequinenza

para fijar fuerzas en el momento de iniciarse las operaciones y tratar de cortar

las comunicaciones del ferrocarril y carretera a fin de impedir la llegada de

refuerzos.

Por parte nacional guarnecían el amplio frente las Divisiones número 50, mandada

por el coronel Campos Ergue-ta, que desplegaba desde la confluencia del Ebro con

el Segre hasta Chérta, y la 105, al mando del coronel López Bravo, desde esta

última población hasta la desembocadura del Ebro. Pertenecían ambas divisiones

al Cuerpo de Ejército Marroquí, mandado por el general Yagüe Blanco,

conjuntamente con la 13 División, mandada por el general Barrón Ortlz, en línea

en el sector de Lérida, aunque una de sus brigadas había sido destacada en el

sector del Ebro, en los pueblos de la retaguardia inmediata, ante presumibles

contingencias. Unos 14.000 hombres en total.

Comienza la operación

La operación de crucedel Ebro por parte de las tropas republicanas fue comenzada

exactamente a las 0´15 horas del día 25 de julio de 1938, Al amparo de la

oscuridad se deslizaron silenciosamente, las barcas por las tranquilas aguas,

sorprendiendo a las guarniciones nacionales muy diseminadas debido a la escasez

de efectivos a lo largo del frente invadido. En el sector de Amposta —dos

kilómetros aguas arriba de la población— la acción ofensiva corrió a cargo de la

XIV Brigada Internacional, logrando alcanzar el canal paralelo al río, donde

fueron rechazados, mediada la tarde del mismo día, por fuerzas de la 105

División y el Tabor Tiradores de Ifni y Batallón 262 de la 13 División y el

Tabor de Ifni´ número 297. La segunda acción diver-siva consistió en el paso del

río por el Barranc de l´Aiguamoll, formando la 42 División la cabeza de puente

Fayon-Mequinen-za, hasta ocupar las proximidades del cruce de Gilabert y los

altos de los Auts.

Fue en el Sector Centro donde la operación alcanzó mayor éxito, ocupando las

Divisiones republicanas los pueblos de Ribarroja, Flix, Ascó, Mora de Ebro,

Miravet, Benisanet, La Fatarella, Corbera de Ebro y Pinell de Bray, llegando las

vanguardias a las puertas de Gandesa, Villalba de los Arcos y Pobla de Masaluca,

con la también ocupación de las sierras de Cavalls y Pándols, el macizo de San

Marcos y los montes de La Fatarella y Puig Gaeta hasta el río Matarranya. La

máxima penetración alcanzada fue en la ermita de San José de Bot, deslizándose

los combatientes de la 11 División por la´Valla deis Navarros, que separa el

macizo de Puig Cavaller de la sierra de Pándols hacia el santuario de la

Fontcalda y, a través del túnel del ferrocarril de Val de Zafan, al ermitorio de

Bot. El objeto de esta operación no era otro que interceptar las carreteras de

Bot a Gandesa y la general de Tarragona-Alcolea del Pinar.

Contramedidas nacionales

Dispersada la 50 División y con pérdidas entre los efectivos de la 105, el Mando

Nacional dispuso el rápido traslado al nuevo teatro de operaciones de la 13

División, gran parte de cuyos efectivos estaban situados en Lérida, mientras

eran rápidamente retiradas del frente de Levante la 4." División de Navarra y

las Divisiones números 82 y 64, mandadas estas últimas por los generales Delgado

Serrano y Galera Panlagua, respectivamente, para situarlas en el corto espacio

de veinticuatro horas en las inmediaciones de Prat del Comte, con la misión de

detener la ofensiva. A su vez, a la 13 División le confió el mando la defensa de

Gandesa al propio tiempo que, a marchas forzadas, emprendía largo camino desde

Cáceres la División número 74, mandada por el coronel Arias Jiménez, destinada a

la defensa dé Villalba y Robla de Masa-luca, una vez desembarcados sus

efectivos.

Ataques a Gandesa y a Villalba de los Arcos

Por espacio de varias jornadas —prácticamente a partir de las últimas horas del

mismo día 25—, la 35 División Internacional pugnó por apoderarse de Gandesa,

desarrollándose terribles combates en torno a Puig de l´Aliga (cota 431) que los

legionarios de la Sexta Bandera bautizaron con el nombre de «Pico de la Muerte»,

debido al gran número de bajas registradas en su defensa, y los soldados

ingleses del Batallón Británico la denominaron «El Grano», por lo costoso en sus

intentos de ocupación. Ataques frontales a

la plaza se sucedieron sin interrupción hasta el día 3 de agosto, alcanzando los

combatientes polacos el Sindicato y Bodega Cooperativa, junto a la carretera de

Corbera, en la tarde del día 31 de julio. En Villalba, la Tercera División se

lanzó al asalto de la plaza a partir de las primeras horas de la jornada del día

26, centrando después, visto lo infructuoso de los ataques, el principal

esfuerzo hacia las posiciones dé «El Faristol» y «Cuatro Caminos» con el fin de

ocupar el pueblo mediante envolví--miento por el sur. La llegada de tropas de

refresco nacionales, entre ellas cuatro batallones de la 150 División del

Despliegue del Ejército del Ebro y de las fuerzas nacionales que guarnecían la

orilla derecha del río, desde Mequinenza hasta la desembocadura. Por parte

republicana participaron en la primera fase de la ofensiva los Cuerpos de

Ejército V y XV, mandados, respectivamente, por Enrique Líster y por Manuel

Tagueña; en ellos figuraban las divisiones más aguerridas del ejército

republicano (la 11, la 46, la 42, las 35 y 45 internacionales, donde ya los

extranjeros eran ampliamente minoritarios...). Por parte nacional, resistieron

el choque las divisiones 50 (coronel Campos) y 105 (coronel López Bravo) y una

brigada de la 13, todas ellas pertenecientes al Cuerpo de Ejército Marroquí.

Inmediatamente fueron trasladadas al nuevo frente el resto de la 13, la 4.a de

Navarra, la 82 y la 74. Otras unidades intervinieron sucesivamente en la batalla

PENETRACIÓN ALCANZADA POR EL EJERCITO DEL EBRO EL 26 DE JULIO

Penetración lograda por las fuerzas republicanas (Ejército´ del Ebro) el 26 de

julio. Sobre el mapa se aprecia la precariedad de la bolsa de Mequinenza-Fayón

que fue, en efecto, rápidamente reducida. En la bolsa principal, los dos puntos

clave de la resistencia nacional fueron Gandesa y Villalba de los Arcos, como

después las alturas de la Fatarella y sobre todo Iss abruptas sierras de Pándols

y de Cavalls constituyeron los puntos más ventajosos para la resistencia de

las.fuerzas republicanas (de hecho, Pándols fue ocupada por los nacionales

mediante un movimiento envolvente). Obsérvese la importancia del cruce de

carreteras de la Venta de Camposines, centro neurálgico de la bolsa del Ebro.

Las fuerzas nacionales tardaron un mes en salvar ios 11 kilómetros que separan

Gandesa de Camposines, librando una continua serie de gravosísimos combates

general Muñoz Glandes y el endurecimiento de la acción defensiva por mayor

potencia de fuego y superioridad aérea, obligó a las tropas republicanas a

desistir en sus ataques, a pesar de que fueron gradualmente embebidas en las

operaciones las Divisiones número 16 del mayor Mora y la 27, la antigua «Carlos

Marx», mandada por el mayor Usatorre. A| final de la jornada del 3 de agosto

permanecían firmemente en poder nacional las plazas de Gandesa —importante nudo

de comunicaciones—, Villalfaa y Pobla de Masaluca, quedando el frente

establecido a lo largo del Matarranya hasta su confluencia con el Ebro, con

Fayón, asimismo en manos nacionales.

Reducción de la bolsa Fayón-Mequinenza

Detenida la ofensiva republicana, el Cuartel General del Generalísimo, a través

del Ejército del Norte, ordenó la primera contraofensiva dirigida a eliminar la

bolsa Fayon-Mequinenza, guarnecida por unidades de la 42 División. En las

primeras horas de la mañana del día 6 de agosto, una fuerte preparación

artillera, seguida de acciones aéreas en bombardeo y picado, facilitó a la

Agrupación Nacional, mandada por el teniente coronel Lombana, la ocupación del

Vértice deis Auts, emprendiendo las fuerzas republicanas su retirada en

dirección al Ebro, que alcanzaron en el transcurso de la noche, para trasladarse

. el grueso de las fuerzas a la orilla izquierda, tras haber sufrido graves

pérdidas en los combates. En la jornada del día 7 las trapas nacionales

restablecieron la situación, ocupando en la misma línea del Ebro las abandonadas

posiciones en el comienzo de la ofensiva republicana, junto a los cañaverales

del río.

Terribles combates en la sierra de Pándols

Con Inusitada rapidez —escribe el general García Vali-ño— la totalidad de la

masa artillera y compañías de carros de combate que habían intervenido en la

reducción de la bolsa Fayon-Mequinenza fueron trasladadas a las estribaciones

sudoeste de la sierra de Pándols, próximas a Prat del Comte, donde desplegaron

conjuntamente con las fuerzas de la Cuarta de Navarra, elegida por el Mando

nacional para iniciar la ofensiva cuyo objetivo no era otro que expulsar las

fuerzas de la 11 División del macizo central, primero, y de las estribaciones

este, después. Fueron terribles los combates entre ambas Divisiones, pues la

naturaleza rocosa del. suelo impedía la construcción de trincheras y refugios,

estallando sobre la misma superficie (as granadas de artillería con el

consiguiente aumento del área de dispersión de la metralla. A las acciones

artilleras y aéreas por ambas partes, cabía añadir la implacable fuerza de los

rayos solares con temperaturas que superaban los 30 grados en las horas diurnas,

para descender acusadamente durante la noche, dada la altura del macizo

montañoso, cuya cota más elevada supera´ los 700 metros —705 exactamente—

próxima a la ermita de Santa Magdalena. El tormento de la sed y las.

Irregularidades en los suministros, dadas las penosas condiciones de los caminos

de acceso a lo alto de la sierra, contribuían en no escasa medida a convertir

aquel paraje en un verdadero infierno.

La ofensiva de la Cuarta de Navarra comenzó en las primeras horas del día 10 de

agosto, previa intensa preparación artillera y masivos bombardeos aéreos. Con

suerte alterna y con ataques nacionales, seguidos inmediatamente de fuertes

contraataques republicanos, los batallones navarros ocuparon la ermita y la cota

705, para descender después hacia el barranco de Pándols, donde quedaron

detenidos, haciendo crisis la ofensiva en la noche del 14 al 15 de agosto,

cuando un contraataque a cargo de la 35 División Internacional, que había

sustituido a la División número 11, restableció la situación.

Las bajas republicanas superaron el número de 5.000 entre las que se contaban 2

jefes, 10 comandantes de batallones, 43 capitanes, 147 tenientes y 4.600 clases

y tropa. Por su parte, la Cuarta División de Navarra registró a lo largo- es la

batalla exactamente 840 muertos, 5.712 heridos y 2.600 enfermos, de lo que en un

80 por 1CO fueron producidos en Pándols en el transcurso de aquellas cinco

sangrientas jornadas.

«Los barrancos de la sierra de Pándols —escribe dolorido Enrique Castro Delgado,

subcomisario general del V Cuerpo de Ejército— cubiertos de cadáveres, llevaban

a la Historia este gran macizo montañoso como el teatro del más grande combate

de la guerra. Con ello .—añade— se puso fin al choque sangrléndo de las dos

mejores unidades de los Ejércitos en lucha.»

Ofensiva en Cuatro Caminos

Estabilizadas las líneas en lo alto de Pándols, una nueva ofensiva fue planeada

por el Mando nacional. El sector escogido fue el de Cuatro Caminos, así llamado

por confluir las carreteras de Gandesa a Villalba, la de Villalba a la Fa

tarella y el «Cami Vell» de Corbera, siguiendo por Valde-canelles. Con el cruce

de la Venta de Camposlnes constituían los puntos claves en orden al control de

las comunicaciones y red víaria, de singular importancia para facilitar los

desplazamientos de ambos Ejércitos. Los objetivos de la operación no eran otros

que ocupar los montes de La Fata-rella, para confluir luego hacia Camposines a

partir del kilómetro 6, envolviendo con ello a las tropas republicanas

estacionadas frente a Gandesa y valle del Riu S.ec, a lo largo de la carretera

de Corbera. Correspondió romper el frente en la cota 481 «Posición Targa» al

Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, perteneciente a la 74 División, mientras

otras fuerzas de la División se infiltrarían por Valdecanelles, defendido por

los batallones de las 27 División republicana, a fin de rebasar Corbera por el

norte. El día elegido fue el 19 de agosto —cuatro jornadas después de haber

hecho crisis la ofensiva nacional en Pándols—, lanzándose a las doce horas las

fuerzas del Tercio al salto de la «Punteta de Targa», pequeña prominencia que

domina la encrucijada de Cuatro Caminos. La fuerte resistencia de las tropas

republicanas pertenecientes a la Tercera División impidió ocupar el objetivo,

replegándose el Tercio, anochecido ya, a sus posiciones de partida, habiendo

experimentado fuertes pérdidas, 58 muertos y 170 heridos. Amanecido el día 20,

se reanudaron las operaciones ofensivas, actuando otras unidades sobre los

flancos de la cota 481, que tuvo que ser abandonada por sus defensores ante el

peligro de envolvimiento, pues se habían ocupado posiciones en el este y

avanzábase en profundidad hacia la retaguardia Inmediata. La progresión nacional

siguió el eje del camino de Villalba a La Fátarella, Interviniendo unidades de

la 82 y la 152 Divisiones; esta última, mandada por el general Rada, procedía de

Tremp, en refuerzo de la División 74. Debido a las características del terreno,

muy apropiado para la defensa y la fuerte resistencia republicanas, el avance se

hizo cada vez más lento, con cuantiosas bajas por ambas partes. Combates que

culminaron el día 22 de agosto con la ocupación de Pulg Gaeta, la cota más

elevada .del sistema montañoso de La Fátarella, vértice totalmente arrasado por

la acción combinada de los bombardeos aéreos y artilleros que incendiaron el

bosque. Mientras unas fuerzas quedaban detenidas en la Partida de Prat de

Gardell, entre La Gaeta y el pueblo de La Fátarella, otras unidades nacionales

pugnaban por aproximarse a Corbera por la Partida de Fanjoanes, registrándose

violentos combates durante el día, a los que, Indefectiblemente, sucedían

contraataques republicanos en el transcurso de la noche. «El enemigo —se lee en

la Memoria de la 13 División, con referencia a estos combates—, que se ha

fortificado a toda prisa, decidido a prolongar la batalla hasta el final de sus

fuerzas, ofrece una tenaz resistencia; el avance se hace cada vez más lento y

costoso. No obstante, el día 21 se está a punto de conseguir un éxito decisivo.

El enemigo, batido, se repliega sobre Corbera y se lanzan en esa dirección todos

los carros de combate, pero el cansancio y las bajas de las fuerzas de

infantería les impide perseguirle y se malogra el éxito que se tenía ya en las

manos. El día 22 se ocupa el Vértice Gaeta, a pesar de lo cual el avance se hace

cada vez más lento. El Mando decide romper por otro punto».

La defensa del terreno por la parte norte corría a cargo de la División Tercera,

reforzada por los efectivos de las Divisiones 16 y 60, muy diezmados, mientras

al sur de Villalba eran los batallones de la 135 Brigada Mixta de Carabineros y

de la 27 División los encargados de la resistencia. Como en la sierra de

Pándols, a la dureza de la lucha cabía añadirle la absoluta falta de agua —las

pequeñas reservas de las cisternas se habían agotado rápidamente—, unido al

fuerte calor propio de la segunda quincena de agosto y el suministro de boca,

todo a base de rancho en frío —latas de sardinas, chorizo, mermeladas, botes de

carne de conserva—, cuyo consumo originaba entre los combatientes una sed

tremenda y la aparición de forunculosls y enterocolitis.

La ofensiva hace crisis

Decididamente, IR ofensiva nacional se estaba agotando a partir del día 25. Por

espacio de ocho días se combatió encarnizadamente en el triángulo comprendido

entre Villalba, Corbera y Pulg Gaeta, lográndose avanzar cuatro kilómetros en

profundidad. Como decimos, la característica de los combates —ensayada ya en

Pán-dols— fue de fuertes ataques nacionales en las horas diurnas, unido a una

serle de contraataques republicanos en las horas nocturnas. El forcejeo de cota

por cota y los escasos resultados obtenidos obligó a un gradual cese de las

operaciones en aquel sector, para planear nueva ofensiva.

Prácticamente, el día 30 habían cesado los combates, según se desprende del

«Dietario.» del sargento Francisco Gavaldá Eloy, de La Canonja (Tarragona),

adscrito a la Cuarta Compañía del Tercio de Montserrat cuando, referido a

aquella jornada, escribe textualmente; «Por la mañana cada uno arregla su

parapeto con una tranquilidad que parece mentira que estemos en guerra.

Solamente algunas explosiones se dejan oír».

Rotura por el sector de Gironesos

La iniciativa continuaba en manos nacionales, limitándose el Ejército

Republicano a una tenaz acción defensiva. Es por ello que asistimos en los

últimos días de agosto a una reagrupación de fuerzas en las proximidades de

Gandesa, como consecuencia de la llegada al teatro de operaciones de la Primera

División de Navarra, mandada por el general Moha-med Ben Kassem Mizzian. Por una

orden del Ejército del Norte, cuyo mando ejercía el general Dávila Arrondo, se

constituyó el Cuerpo de Ejército del Maestrazgo, mandado por el general García

Vallño, del que la División navarra formaba parte integrante.

El objeto del traslado de una de las mejores y bien dotadas grandes unidades

del Ejército Nacional desde la zona de Levante no era otro que emprender nueva

ofensiva en estrecho contacto con la 13 División, denominada «La Mano Negra»,

encargada, desde los primeros días de la batalla, de la defensa de Gandesa. La

zona de rotura elegida fue la de la partida de Els Gironesos, entre Gandesa y

Corbera,

Arriba, la Sierra de la Valí de la Torre y, en cota superior y al fondo, la

Sierra de Cavalls, vistas desde las ruinas de´ Corbera; en primer término, el

valle del Riu Sec. Abajo, la Venta de Camposines (al fondo) oculta por la nube

de polvo y humo levantada por un bombardeo aéreo (fue uno de los objetivos más

castigados por la aviación nacional y también por la artillería). En la

fotografía, el pueblo de la Fatarella y sus carreteras sucesión ininterrumpida

de colinas, cuya defensa corría a cargo de la 27 División. El objetivo no era

otro que aligerar la presión ejercida en torno a la plaza, ocupar Corbera de

Ebro y avanzar después por el valle del Riu Sec hacia Venta de Camposines,

teniendo como eje de separación la carretera.

Franco en el escenario del Ebro, adonde también acude Negrín

El Generalísimo Franco llegó por vez primera, el día 2 de septiembre, al Coll

del Moro, lugar elegido por el Ejército del Norte para instalar su observatorio

y puesto de mando. La gran panorámica que desde lo alto se divisa —en realidad,

todo el valle de Corbera, la hondonada de Bot, los montes de La Faterella y los

macizos de Pándols y Cavalls— aconsejó desde el planteamiento de la batalla

elegir el lugar como punto más indicado para dirigir las operaciones. Fue el día

3 de septiembre la Jornada elegida por el Mando para la rotura por ej sector de

Gironesos, iniciándose la preparación artillera, a cargo de 76 baterías, a las

ocho horas, para prolongarse hasta las doce. Al violento fuego artillero contra-

rreplicó la artillería republicana, que en número de 15 baterías desplegaba en

forma de arco entre Puig Gaeta y Corbera, cruzándose los fuegos en medio de un

gran estruendo, al que siguió poco después la acción de 30 bombarderos

nacionales. Aquello era un infierno, pues el fuego se vio prontamente

incrementado por las piezas republicanas pertenecientes a la Agrupación de

Artillería del V Cuerpo de Ejército, que en número de 48 estaban emplazadas en

la parte posterior de la sierra de Cavalls, próximas a la carretera qua desde

Plnell de Bray se dirige a Benisanet. Los fuegos de estas piezas fueron

dirigidos hacia Gandesa y sus alrededores, donde desplegaba la Primera División

de Navarra y gran parte de la masa artillera nacional.

A las doce horas en punto cesó la preparación artillera lanzándose los Infantes

al asalto de las posiciones previamente elegidas por el Mando. A los batallones

de la División de Navarra les correspondió ocupar los Gironesos, mientras

fuerzas de la 13 División rompían el Frente al norte de Corbera. Guarnecían el

sector invadido las tres Brigadas Mixtas de la 27 División republicana, que se

replegó hacia el pueblo. Este fue ocupado, mediante maniobra envolvente, a las

siete horas del día 4 de septiembre. Dura pugna la de aquellos días en torno a

la ermita de Santa Madrona y montículos inmediatos a Corbera —Tossal de la Ponsa

y de Valdecanelles—, una de cuyas cotas, la llamada del Transformador, junto al

viejo Calvario, costó ríos de sangre.

Avance hacia la Venta de Camposines

Ante la importancia de las operaciones en el valle del Riu Sec, el general

Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor Central republicano, situó su puesto de

mando, junto al del Ejército del Ebro, en las contrafuertes de la sierra Picosa,

próximo a la encrucijada de Camposines, que dominaba todo el valle, persistiendo

las fuerzas republicanas en la idea de resistencia a ultranza. Precisamente por

aquellos días de la primera quincena de septiembre, el presidente Negrín visitó

las fuerzas que se encontraban descansando en la retaguardia, en los llanos de

olivares a la salida de Mora de Ebro, trasladándose después al puesto de mando

del Ejército del Ebro, inmediato a la carretera general de Tarragona a Alcolea

del Pinar, desde donde presenció el curso de las operaciones.

Ocupado Corbera, las divisiones nacionales prosiguieron su avance en dirección

al Molí d´en Farriol, tras una breve pausa para reagrupar fuerzas. A su vez, la

27 División republicana fue desarticulada durante aquellos combates. Ocupó la

brecha producida la 11 -División, rápidamente trasladada desde los alrededores

de Pinell de Bray, donde se hallaba acampada y en curso de reorganización tras

los violentos combates de agosto en Pán-dols.

Reanudación de la ofensiva

El día 8 de septiembre las fuerzas nacionales reanudaron la ofensiva, siguiendo

la Primera de Navarra su avance entre la sierra de La Valí de la Torre y la

carretera, mientras la 13 División se. corría hacia la cota 496, la «Muntanya

del Cucut», con el fin de batir con sus fuegos la carretera de La Fatarella-

Camposines y ocupar las alturas máximas, que permitieran el avance del resto de

las unidades por el llano, en coordinación con las tropas navarras. Una de las

operaciones más duras de esta ofensiva fue el cruce del «Barranc de Bre-monya»,

pues la configuración del terreno facilitaba extraordinariamente la defensa del

cauce, que resultaba difícil de salvar. Por aquellos días son las Divisiones

republicanas de refresco, las números 42 y 44, que entran en el teatro de

operaciones procedentes del bajo Segre, para relevar a los agotados efectivos

que llevan mas de una semana de incesante enfrentamiento. Con suerte alterna y

siguiendo la misma táctica empleada en Pándols y Puig Gaeta —ofensiva nacional

diurna con fuerte apoyo artillero y aéreo y contraataques nocturnos a cargo de

las fuerzas republicanas—, prosiguieron los combates a lo largo de septiembre,

salvo la semana última, en que se interrumpieron las operaciones debido al

intenso temporal de lluvias. El día 3 de octubre la Sexta Bandera de la Legión

de la 13 División asaltaba el «Coll del Coso», defendido por el 905 batallón de

la División 42, con lo cual quedaba batido a tiro de fusil el cruce de

Camposines. La Primera de Navarra, cotriándose por la cresta de la sierra de La

Vall de la Torre, logró alcanzar la cota 581, la «Muntanya deis Pebrers», que

asimismo dominaba el caserío de la Venta, dándose con ello por finalizada la

operación. Si tenemos en cuenta que fue iniciada el día 3 de septiembre y que

hasta un mes después no estuvo dominado el nudo de comunicaciones,

comprenderemos el terrible esfuerzo y consiguientes desgaste registrado en ambos

Ejércitos.

«Tremendos meses los de septiembre y octubre de 1938. No hubo día ni noche sin

combate —escribe Manuel Aznar—; se fue reconquistando el terreno palmo a palmo;

el rendimiento que dieron las tropas no puede superarse desde el punto de vista

de lo que cruelmente suele llamarse «material humano»; docenas de miles de

toneladas de metralla cayeron sobre el martirizado campo de Gandesa, Corbera y

Villalba de los Arcos; las sierras de Cavalls y Pándols fueron sacudidas por

enormes estremecimientos, como si una formidable convulsión subterránea

amenazara destruir aquel trozo de tierra española.»

´Dominada la Venta de Camposínes —que no ocupada físicamente—, prosiguieron los

combates en torno a la carretera que conduce a la Fatarella, con la ocupación

del kilómetro 6 en el cruce con la de Villalba, defendiendo sus accesos los

batallones republicanos de la 42 y 44 Divisiones. «Pero las fuerzas de la 13

leemos en la Memoria de la División— están completamente agotadas y es necesario

sacarlas de línea, lo cual se hace a partir del día 15 de octubre. La batalla

del Ebro ha costado a la División, desde el 25 de julio hasta mediados de

octubre, 223 bajas de oficiales (el 76 por 100) y 5.649 de tropa (el 60 por 100]

y otras 700 en los combates de Fayon y Amposta.»

Compás de espera

Y así fue, en efecto: a partir de mediados de octubre, fueron retiradas las

fuerzas, relevadas las tropas de la 53 División, mandadas por el coronel Sueiro,

pertenecientes al Cuerpo de Ejército de Aragón. La Primera de Navarra permaneció

en línea junto a Cam-posines —posiciones próximas a la cota 581—, renaciendo la

calma tras los violentos combates. Una calma relativa impuesta por el tremendo

desgaste de los Ejércitos en pugna y favorecida por el temporal de lluvias que

se desencadenó durante la segunda quincena de octubre. Pese a que el terreno se

hizo intransitable y resultada defectuosa la visibilidad, se aceleró el

despliegue artillero nacional y la acumulación de fuerzas, previa reorganización

de las unidades, cuyas filas se vieron completadas con la llegada de personal de

refresco. Las baterías, desplegadas entre Corbera y Villalba y a lo largo del

valle variaron la puntería, dirigiendo sus tiros en dirección a la sierra de

Cavalls.

Asalto a la sierra de Cavalls

Así transcurrieron los días entre lluvias y primeros fríos, precursores del

invierno, preparando el Mando Nacional la operación decisiva, cual era el asalto

a la sierra de Cavalls para dominar las alturas y con ello la totalidad del

teatro de operaciones. Guarnecía los picachos de la sierra la División 43,

mandada por el mayor Beltrán, la misma que había resistido por espacio de dos

meses en los riscos pirenaicos de Bielsa, al quedar embolsada como consecuencia

del avance por tierras de Aragón, en abril del mismo año.

Cavalls había sido cuidadosamente fortificado, lo mismo que la zona oriental de

la sierra de Pándols y la montaña de San Marcos, que domina el desfiladero de la

carretera de Gandesa a Tortosa, posición clave para avanzar hacia Pi-nell. El

día elegido para el intento de asalto a la sierra de Cavalls fue el 30 de

octubre. Y se explica la celeridad en llevar a cabo la operación ante la

inminencia de la llegada del mal tiempo, que hubiera dificultado

extraordinariamente las operaciones. El Ebro no estaba resuelto ni mucho menos

porque continuaban en poder republicano las principales alturas de la gran

espina dorsal del escenario de la batalla y las fuerzas se encontraban todavía a

menos de tres kilómetros de Gandesa por el este. Era verdad que las tropas

nacionales dominaban el cruce de Camposines, pero las brigadas de la 43 División

se encontraban en la montaña de San Marcos y la artillería batía perfectamente

la plaza de Gandesa, dificultando la circulación de vehículos y la llegada de

refuerzos.

Exactamente a partir de las ocho horas —igual que en la rotura de Gironesos del

3 de septiembre—, inicióse la preparación artillera a cargo de 91 baterías,

cañoneo que finalizó cuatro horas después. La Infantería estaba dispuesta en las

barrancadas próximas a la .ermita de Santa Madrona, mientras fuerzas de la 74

División hostilizaban la zona oriental de Pándols y la ermita de San Marcos,

para fijar las fuerzas republicanas. García Valiño, jefe del Cuerpo de Ejército

del Maestrazgo, a cuyo cargo corrió la operación, describe así el asalto:

«La Infantería de la Primera de Navarra se lanzó furiosamente al ataque en plena

preparación artillera, coronando las primeras crestas de Cavalls a los pocos

minutos de terminar aquella, capturando unidades enteras enemigas que, acogidas

en sus refugios, estaban anonadadas ante aquella lluvia de hierro y explosivo.»

Al avance de la División navarra siguió la 82 División, ensanchando la brecha

abierta en dirección nordeste siguiendo la cresta de la sierra. En el transcurso

de la jornada quedó completada la ocupación, retirándose desordenadamente los

defensores republicanos en dirección a la carretera de Benisanet.

Ocupación del vértice San Marcos

Correspondió a fuerzas de la 74 División —concretamente a la Segunda Bandera de

Burgos, Tercio de Montserrat y Séptimo Batallón de San Quintín— la ocupación del

Vértice San Marcos y eremitorio, en la jornada del día 31. Pese a la tenaz

resistencia de las unidades de la 43 División, se ocupó la montaña en las

primeras horas de la tarde, mediante maniobra de envolvimiento que amenazaba la

retaguardia republicana.

He aquí cómo describe la operación el sargento Gavaldá Eloy, perteneciente al

Tercio de Montserrat:

«Al mediodía, cuando nos dirigimos a comer, nos enteramos de que hay en nuestras

posiciones el general Vigón, jefe del Estado Mayor del Ejército, y dice que la

sierra de San Marcos tienen que tomarla fuerzas de empuje y nos manda a

nosotros, a la Primera y Segunda Compañías, y todo fue una como salir, y a la

salida ya nos tiraron mucho, haciéndonos algunas bajas. A mí una bala explosiva

me rasguñó la cara, haciéndome cuatro señales, pero en seguida me di cuenta de

que no había sido nada. Seguí adelante hasta llegar a las alambradas, donde me

quedo sin pantalones al pasarlas. Allí, en un refugio, encontramos a nueve

soldados, que los hicimos prisioneros, los dejamos y seguimos hasta coronar la

Sierra. De la salida hasta la llegada tardamos menos de media hora, habiendo

hecho una operación magnífica, que cuando volvimos al sitio de partida nos dan

la enhorabuena de parte del coronel. En total habíamos tenido veinte bajas,

entre ellas Clavé, de Vilaseca. Además cogimos cuatro fusiles ametralladores y

dos ametralladoras».

La totalidad de la sierra de Pándols en poder nacional

Como consecuencia del dominio de Cavalls y San Marcos, fuerzas de la 84

División, de guarnición en lo alto de Pándols, realizaron varios ataques que

obligaron al Mando republicano a la evacuación de las posiciones fijadas desde

el día 15 de agosto, cuando hizo crisis la ofensiva nacional. La retirada se

Impuso ante el peligro de corte de los caminos de evacuación, por cuanto las

fuerzas nacionales habían iniciado el avance en dirección a Pinell, precedidas

de los carros de combate ligeros Italianos, ocupándose la plaza el día 3 de

noviembre,. mientras otras fuerzas escindían la carretera que desde Tortosa se

dirige al Valle de Aran por Benisanet. Dueños completamente de las alturas, se

precipitaron los acontecimientos, alcanzándose las orillas del Ebro el dia 4 con

la ocupación de Miravet, tras el repaso del río por las fuerzas pertenecientes

al V Cuerpo de Ejército, concretamente las Divisiones 11 y 46, mientras la 45

División Internacional ocupaba posiciones defensivas en la Sierra Picosa, entre

Mora de Ebro y Ascó.

Llegada a Benisanet

Prosiguió la persecución de las tropas republicanas que ofrecían esporádicas

resistencias para retrasar el avance y facilitar la evacuación de hombres y de

material, ocupándose el pueblo de Benisanet el día 6, como asimismo las alturas

al sur del río Sec y la carretera de Mora. Al final de aquella jornada la

carretera de Venta de Camposines hasta el río quedó bajo el fuego de las armas

nacionales en toda su extensión.

Mora de Ebro, en poder nacional

Mediante maniobra envolvente fue ocupada la Sierra de la Picosa, defendida por

las Brigadas Mixtas 12, la llamada «Garibald!» y la 139 de la 45 División

Internacional, como asimismo la población de Mora de Ebro¡ en la tarde del día

7, siendo volados los puentes que comunicaban ambas orillas. Las tropas

nacionales, fuertemente hostilizadas con fuego artillero y armas automáticas

desde la orilla opuesta, acamparon tres kilómetros aguas arriba.

Ofensiva republicana en el Bajo Segre

Con el fin de aligerar en la medida de lo posible la presión nacional ejercida

en el frente del Ebro, las tropas republicanas iniciaron una acción ofensiva en

el sector del Bajo Segre, ocupando los pueblos de Aitona, Seros y Soses después

de cruzado el río al amparo de las horas nocturnas y protegidas por la espesa

niebla reinante. Alcanzaron el cruce con la carretera general de Lérida a Fraga,

donde fueron contenidas, mientras las fuerzas nacionales, combatientes en el

Ebro, proseguían su avance a lo largo del río, ocupando la totalidad de las

sierra del Águila y también la de las Perlas.

Entrada en la Fatarella

Al propio tiempo que continuaba la progresión siguiendo la orilla del río,

unidades pertenecientes a la 4.´

División de Navarra, acampadas próximas a a La Fatarella desde finales de

agosto, Iniciaban sus ataques, ocupando el pueblo el dfa 14, mientras otros

efectivos- se aproximaban a la carretera que desde la Venta de Camposines se

dirige a Ascó, quedando este pueblo bajo tiro de fusil. A su vez, en el sector

de Pobla de Masaluca y Villalba, tropas pertenecientes a la 50 División, bajo el

mando del coronel Coco Rodríguez, iniciaban su avance, sin resistencia alguna,

en dirección a Flix y Ribarroja, con la ocupación de la ermita de San Francisco,

donde pernoctaron en su primera etapa de marcha. Se dibujaba amplia maniobra

destinada a reducir la bolsa del Ebro, mediante la coordinación con las fuerzas

que avanzaban hacia Ascó y Flix, el primero de cuyos pueblos fue ocupado y

rebasado en la tarde del día 15. Las fuerzas republicanas, muy mezcladas entre

sí, volaron el puente de García, construido sobre los pilares y estribos del

ferrocarril de Madrid a Barcelona, centrando su resistencia en torno al de Flix

y dique de la presa de Electroquímica, con el fin de facilitar la evacuación de

hombres y material, utilizando el teleférico de la empresa, con el auxilio de

barcas o simplemente a nado.

Final de la batalla

Junto a la desembocadura del río Matarranya con el Ebro, tropas nacionales

pertenecientes a la 50 División Iniciaron su avance en dirección a Ribarroja, a

la vez que otras unidades proseguían desde la ermita de San Francisco, su

progresión en dirección al río. La batalla del Ebro tocaba a su fin, siendo

incesante la acción aérea nacional, de una parte, y la hostilización de las

baterías republicanas, emplazadas en la parte opuesta, que dificultaban el

avance a lo largo de la orilla. Ribarroja de Ebro fue ocupada en las primeras

horas de la tarde del día 16, entre fuerte cañoneo de hostilización, quedando

sólo Flix en poder republicano hasta las primeras horas del día 17, en que,

fuerzas desplegadas en Montredó descendieron hasta las márgenes del Ebro, sin

encontrar resistencia alguna, por cuanto las últimas fuerzas habían evacuado y

volado el único puente existente en el transcurso de la noche.

La batalla había terminado, reintegrándose las tropas republicanas a sus

antiguas posiciones de la izquierda del río, mientras en la margen derecha

desplegaban de nuevo las fuerzas nacionales. Habían transcurrido exactamente 116

días desde la jornada del día 25 de julio. Era el principio del fin de la

guerra.

L.M.M.

CRONOLOGÍA DE LA BATALLA

25 julio 1938, 0´15 horas. Las fuerzas republicanas del Ejército del Ebro cruzan

el río por diversos puntos entre Mequinenza y Amposta.

3 agosto. Cesan los fuertes ataques republicanos contra Gandesa y Villalba de

los Arcos, puntos que permanecen en poder de las fuerzas nacionales. Las tropas

republicanas pasan a la defensiva.

6-7 agosto. Reducción de la cabeza de puente republicana de Fayón-Mequinenza.

14 -15 agosto. Las fuerzas republicanas detienen la ofensiva nacional en

Pándols; las unidades empeñadas en la lucha, de uno y otro bando, sufren bajas

del orden del 80 por ciento de sus efectivos.

19 agosto. Se inicia la ofensiva nacional por el sector de Cuatro Caminos.

22 agosto. Los nacionales ocupan Puig Gaeta, cota más elevada de los altos de la

Fatarella, pero el avance resulta cada vez más lento y difícil, por los

continuos contraataques (sobre todo nocturnos) de las fuerzas republicanas. El

día 30 habían cesado los combates en el sector.

2 septiembre. El Generalísimo Franco instala su puesto de mando en el Coll

del Moro,

3 septiembre. Las fuerzas nacionales atacan por el sector de Els

Gironesos, entre Gandesa y Corbera, buscando la ruptura. 76 baterías nacionales,

más la aviación, preparan el terreno, disparando desde las 8 a las 12 de la

mañana.

4 septiembre. Ocupación de Corbera por los nacionales.

8 septiembre. Tras una breve pausa, las fuerzas nacionales, reagrupacías,

reanudan la ofensiva en dirección a la Venta de Camposines, vital nudo de

comunicaciones en la bolsa republicana.

Finales de septiempre. Fuerte temporal de lluvias.

10 de octubre. Los nacionales ocupan Venta de Camposines. El avance desde

Gandesa (11 kilómetros) ha durado más de un mes de incesantes y durísimos

combates.

Mediados de octubre. Segundo temporal de lluvias y nueva pausa en las

operaciones.

30 de octubre. 91 baterías nacionales preparan el ataque a

la -Sierra de Cavalls. El asalto no encontró la fortísima oposición de otras

ofensivas: el quebranto de las tropas republicanas es patente.

31 octubre. Duros combates en el vértice de San Marcos. Amenazadas por

un movimiento envolvente, el mando republicano ordena a sus fuerzas la

evacuación de la Sierra de Pándols.

3 noviembre. Ocupación de Pinell de Bray por los nacionales.

4 noviembre. Ocupación de Miravet.

6 noviembre. Ocupación de Benisanet.

7 noviembre, por la tarde. Ocupación de Mora de Ebro, tras la conquista,

mediante maniobra envolvente, de la Sierra de la Picosa.

14 noviembre. Ocupación de la Fatarella. Los republicanos centran su resistencia

alrededor de Flix para facilitar la evacuación por el dique de la presa.

16 noviembre. Ocupación de Ribarroja.

17 noviembre. Los nacionales entran en Flix, evacuado por las fuerzas

republicanas, sin encontrar resistencia. La batalla del Ebro había terminado.

 

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