Autor: Torres, Miguel. 
 Tercera sesión del Consejo de Guerra. 
 Ocho horas duró la lectura de folios del sumario solicitados por el fiscal y por los defensores     
 
 ABC.    06/12/1970.  Página: 23-24. Páginas: 2. Párrafos: 34. 

A B C. DOMINGO 6 DE DICIEMBRE DE 1970. EDICION DE LA MAÑANA, PAG 23.

TERCERA SESIÓN DEL CONSEJO DE GUERRA OCHO HORAS DURO LA LECTURA DE

FOLIOS DEL SUMARIO SOLICITADOS POR EL FISCAL Y POR LOS DEFENSORES

Fue denegada una petición de suspensión basada en el estado de excepción declarado en Guipúzcoa

HOY, EN SESIONES DE MAÑANA Y TARDE, COMENZARA EL INTERROGATORIO DE LOS PROCESADOS

Burgos 5. (Por teléfono, de nuestro redactor enviado especial.) La tercera sesión del Consejo de Guerra, sumarísimo contra dieciséis activistas de la E. T. A., celebrada boy, ha sido la más larga, hasta el momento. Comenzó a las 9,20 de la mañana y terminó a las dos menos veinte, reanudándose a las cinco de la tarde para concluir a las nueve y cuarto.. Más de ocho horas de agotador «marathón». Todo ha ido más de prisa. A las ocho de la mañana llegaban los detenidos, y hora y cuarto después se reanudaba la vista. La sesión de hoy se ha dedicado a la lectura de folios del sumario, solicitados por el fiscal y por los defensores.

Abierta la sesión, el letrado señor Bandrés dijo que se había producido un hecho —la declaración del estado de excepción en Guipúzcoa—, que afectaba al Consejo de Guerra, por lo que pedía su suspensión. El presidente lo rechaza.

Bandrés vuelve a la carga., y afirma que «a los abogados que vivimos en Guipúzcoa esta medida nos coarta nuestra libertad de actuación». Nueva petición de suspensión y nueva denegación. Bandrés protesta y se le unen todos sus compañeros. Piden que la protesta conste en acta y el presidente así lo acepta.

El letrado señor Peces-Barba. Impugna entonces el apuntamiento leído los días anteriores, porque, afirma, quebranta el artículo 733 del Código de Justicia Militar.

El presidente replica que el apuntamiento leído es un informe. Contesta Peces-Barba que se trata de un «martilleo continuo con intención de prefigurar los hechos».

—No siga; se le retara la venia -responde entonces el presidente.

—El Tribunal coarta las libertades de la defensa, —responde el señor Peces Barba—, Protesta y todos sus compañeros se unen a la protesta.

Otro letrado afirma que más que un apuntamiento se ha tratado de un acta de acusación.

El presidente replica que no concede ninguna venia y que los letrados podrán exponer sus argumentos cuando les llegue el momento de informar. Pide seguidamente al juez instructor que proceda a leer los folios del sumario que se soliciten.

FOLIOS PEDIDOS POR EL FISCAL

El fiscal solicita en primer lugar el folio 586 vuelto, informe pericial sobre pistolas y proyectiles ocupados a los asaltantes de la cárcel de Pamplona. Se trata de una pistola checoslovaca, marca «Zor», calibre 7,65, de un cargador de cinco cartuchos, de cuatro proyectiles extraídos del cuerpo del inspector Manzanas y de los casquillos encontrados en el lugar del asesinato. El informe pericial indica que determinadas señales en los laterales del proyectil causadas por el ánima del cañón, y otras en el percutor debidas a la aguja, han sido comparadas con las señales producidas en otros proyectiles disparados con dicha pistola y su cargador sobre un mecanismo de recuperación. Las balas extraídas del cuerpo del señor Manzanas y las disparadas en prueba presentan idénticas características de expulsión, con las mismas lesiones en los laterales del proyectil. Igual sucede con ios casquillos. El culote de todos presenta en el fondo del cráter de percusión idénticas lesiones producidas por la aguja percutora. «Puede afirmarse —añade—que todos los proyectiles fueron disparados con la misma arma, la pistola checoslavaca marca «Zor», calibre 7,65, do cuya, posesión se acusa a Francisco Javier Izco.»

En este momento interrumpe el letrado señor Ruiz Cebeiro para señalar que el crucifijo que está sobre la mesa, a la Izquierda del presidente, debe colocarse a la derecha, según establece la ley. El presidente traslada el crucifijo.

Pide a continuación el fiscal la lectura de los folios que abarcan las declaraciones formuladas por doña María Artigas Aristízábal y María Jesús Manzanas Artigas, viuda e hija, respectivamente, de don Meliton Manzanas, el 3 de agosto de 1968, es decir, al día siguiente del asesinato del Inspector de Policía. La viuda afirma que el día anterior su esposo regresaba, a las tres y cuarto de la tarde, de prestar servicio en San Sebastián. Salió a la puerta a recibirle y, cuando iba a comentar que llegaba mojado por la lluvia, sonó un disparo y su marido cayó al suelo. Agrega que vio a un individuo dos peldaños más abajo, que disparó entonces contra ella, no alcanzándola porque se había agachado. Se lanzó contra el agresor, que la rechazo, El atacante hizo entonces varios disparos contra su marido. La mujer se lanzo nuevamente sobre el agresor, pero este la empujó y huyó. Describe al autor de los dispacos como un Joven de veinticuatro años de mediana estatura, bigote y patillas largas, vestido con un jersey y pantalón claros. La declaración de María Jesús Manzanas es parecida a la de su madre. Dice que vio a su padre en el suelo y al agresor.

En ese momento, la letrado doña María Cruz Calparsoro protesta por el hecho de que los procesados sigan esposados. Todos los letrados se adhieren * la protesta. El presidente replica que ya quedaron claras el primer día las razones de segundad a que obedecía esta medida.

Se lee después una declaración ampliatoria de la viuda y la hija en la que coinciden en que el agresor hizo todo lo posible por ocultar su rostro. La viuda dice que el agresor tenía ojos de loco al disparar, y la hija, que la expresión del rostro era pálida y sobresaltada.

El fiscal pide sea leído el folio 1.355, diligencia de reconocimiento efectuada él 22 de septiembre de 1969 (o sea, un año largo después del asesinato) en la prisión de Burgos. Izco comparece en traje de penado, con otros seis individuos de características similares. La viuda señala a Izco. Se repite la prueba en otro orden y vuelve a señalarle. Penetra después en el local la hija, que también señala a Izco.

En el folio 3.081, solicitado seguidamente por el fiscal, se afirma que en el Juzgado de Cestona no está registrado matrimonio alguno contraído «entre Iziar Aizrpúrna y Joaquin Gorostidi. (Sobre este punto debo aclarar que ellos afirman ser matrimonio, pero el Tribunal no lo admite y se ha negado a sentarlos juntos en la Sala, como sucede con María Aránzazu Arruti y Gregorio López Irasuegui.)

El folio 3.168 contiene la diligencia de inspección ocular realizada hace pocos días, concretamente, el 28 de noviembre último, por los letrados defensores en cl descansillo donde, según la Policía, fue muerto el inspector. A la misma hora del asesinato y con cielo parcialmente cubierto (el día de autos estaba nublado y lloviendo) la Intensidad luminosa es de 30 lux. Un funcionario que participa en la inspección afirma que se perciben perfectamente los rasgos de les rostros de las personas que estaban en el descansillo. El letrado señor Ruiz Ceberio replica que se reconocen los rasgos de las personas previamente conocidas, observación que suscriben todos sus compañeros.

«Nada más», dice el fiscal.

FOLIOS SOLICITADOS POR EL DEFENSOR DE IZCO

El presidente ruega entonces a los defensores que soliciten la lectura de los folios que deseen.

Comienza el letrado señor Echevarrieta, abogado de Francisco Javier Izco. Pide la lectura de una declaración del procesado Francisco Javier Larena Martínez, quien no recuerda haber visto nunca mía pistola checoslovaca marca «Zor» en poder de Izco.

Otra declaración del acusado Eduardo Uriarte Romero, quien asegura que Izco tenía una pistola checa, pero que la había traído de Francia en octubre de 1963. Dos mese» después de la muerte de Manzanas.) Afirma que antes Izco llevaba un revólver «Smith-Benso», de gran tamaño. En otra, el propio Izco afirma que se encontraba en París cuando la muerte de Manzanas.

Pide entonces el señor Echevarrieta la lectura del folio 521, una diligencia policial en la que se afirma que en aquellos días se encontraba en España Tomás Trifol Madrazo, cuyas señas personales son parecidas a las de Izco. El letrado pide al Tribunal que examine la foto de Trifol.

A continuación solicita sea leída una declaración de testigos que vieron correr al agresor por la calle y quienes dijeron que iba sin afeitar y que no era posible reconocerl.o por una foto. Seguidamente lee un informe policial, al parecer de mayo de 1969 en el que se dice que la viuda y la hija reconocieron el 4 de agosto de 1968, entre otras muchas fotografías, ana del agresor.

Pide seguidamente la lectura de las primeras diligencias policiales hechas en San Sebastián, en las que se apunta que las investigaciones deben centrarse sobre elementos políticos peligrosos, como los «liberados» de la E. T, A., por los que Manzanas había sido amenazado. Se afirma que al mostrárselas las primeras fotos la viuda e hija señalaron a Tomás Trifol Madraza como e! más parecido al agresor.

Pide seguidamente la lectura de los folios 612 y vuelta, sobre acta de reconocimiento del recluso Francisco Javier Izco el día 31 de mayo de 1969 en la prisión del Puerto de Santa María. Izco se sitúa en una habitación entre otras dos personas. So asoman a la puerta la viuda y la hija, quienes afirman reconocerle. Ambas piden no ser convocadas ante el Tribunal que lo juzgue.

Pregunta entonces el letrado defensor de Izco al juez instructor si esta acta está firmada por ambas mujeres y si ha estado presente alguna autoridad judicial, o si se trata solamente de un trámite policial. El juez instructor responde que no hay firma de las citadas mujeres ni presencia judicial alguna.

El señor Echevarrieta dice que no tiene más folios que pedir.

Otro letrado—al que no distingo en este momento, porque estoy tapado—dice que el apuntamiento leído e! jueyes y viernes no constituye un resumen objetivo del sumario, sino un acta de acusación. Califica esto de «desacierto que debe enmendarse», y pide a la presidencia que resuelva sobre su decisión. El presidente responde que resolverá en el momento oportuno.

El señor Peces-Barba, abogado de Víctor Arana Bilbao, pide folies, en los que se habla de la grave herida en el vientre, por bala, sufrida por su patrocinado cuando fue detenido.

El letrada señor Ibarra Güel protesta de que hoy se haya abierto un foso en el estrado y que se encuentren allá metidos los procesados, a un nivel inferior, en una posición que califica de vejatoria. El presidente replica que están situados a la misma altura que el público asistente.

Todos los letrados van pidiendo la lectura de folios que pueden ayudar a sus defendidos.

Cuando llega su turno al señor Bandrés, repite que se siente coaccionado por el estado de excepción decretado en Guipúzcoa y dice que no sabe si en estos momentos se estará registrando su despacho o si será detenido al volver.

La letrado doña María Cruz Calparsoro pide la lectura de un informe de don Mariano Barbero Santos, catedrático de Valladolid, según el cual no pueden ser considerados bandidos los «liberados» de E.T.A.

A las nueve y cuarto finaliza la sesión. Mañana, domingo, continuará el Consejo en reuniones de mañana y tarde, pasándose ya al interrogatorio de los procesados.— Miguel TORRES.

 

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