18 de julio     
 
 ABC.    18/07/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. SÁBADO 18 DE JULIO DE 1970.

18 DE JULIO

Desde aquel heroicamente embravecido 18 de Julio de 1936 han transcurrido

treinta y cuatro años que pueden contarse entre los más decisivos y fecundos de

la Historia española. Tiempo sobrado para que toda referencia sólo retórica de

aquella fecha quede hoy, por fuerza, amarillecida, y más en la veloz y

peculiarísima literatura de los periódicos. Pero tiempo cumplido, en cambio,

para que la significación política del 18 de Julio haya cristalizado, en su

sentido verdadero, en la mente de todos, exenta ya de apasionamientos

partidistas, fuere cual fuese la peripecia personal de cada uno entonces, sea la

que sea su edad ahora.

Meditado el 18 de Julio desde la altura serena de nuestro tiempo, aparece ante

todo como un momento de opción decisiva : la España cansada y pesimista del 98,

la España destemplada y sin norte de la República del 31, decide enderezar el

desviado rumbo aun a costa de su inevitable y propio desgarramiento. Y recupera,

luego de cruento sacrificio, los bienes perdidos de la unidad nacional y la

dignidad patriótica, de la estabilidad política y el Orden público, de la

pacífica convivencia ciudadana y la vida toda del país ajustada a la seguridad

del imperio de la ley.

Sobre estas obligadas firmes bases, a lo largo de treinta y cuatro años, «e

produce un creciente desarrollo económico, no libre, desde luego, de

alternativas, de movimientos pendulares, incluso de actuaciones negativas, a

veces, pero cuyo resultado es la elevación del nivel de vida y de la capacidad

económica nacional en magnitudes realmente notables;. en proporciones que nadie

se hubiera aventurado a predecir.

Al mismo tiempo avanzaron al mejor ritmo todas las realizaciones—jurídicas y

materiales—que dan respuesta a las aspiraciones sociales y al legítimo deseo de

promoción de las clases trabajadoras.

Con paso más lento, con prudente pero no interrumpida andadura, se ha ido

consumando el proceso institucional, destinado a dar al país la conformación y

el orden constitucional imprescindibles para la existencia y permanencia de la

vida política de la nación.

Y así, la conmemoración de1 18 de Julio no debe ser únicamente un emocionado

recuerdo o una morosa mirada atrás, sino, sobre todo, un ilusionado propósito de

continuidad, una clara afirmación hacia el futuro. "Este es—escribíamos hace dos

años—el alto sentido de su convocatoria, el que nos compromete para el orden de

la convivencia y la aventura del progreso, el que nos invita a la hermosa tarea,

sugestiva, de hacer del servicio a la Patria una empresa colectiva."

No tiene por sí solo el 18 de Julio ningún milagroso carisma para resolver los

múltiples problemas de la vida nacional. Tarea es ésta de empresa colectiva;

responsabilidad de todos; obligación cívica que a ninguno exime.

El ideario, los principios, los fines y propósitos del 18 de Julio son, eso sí,

la orientación segura para avanzar hacia el futuro. Pero sin el esfuerzo

denodado de todos, sin una sólida vocación comunitaria de concordia, sin la

aceptación de un diálogo social limpio, nada puede garantizarnos la continuidad

del progreso en ningún orden, ni económico ni político. Unidos en lo esencial,

cualquier divergencia ideológica, cualquier discrepancia de grupos o estamentos

deberán ser siempre aportación que enriquece el necesario contraste de

pareceres, que potencia la vida política, pero nunca motivo de incorrecta lucha

o de violencia civil.

Ningún pueblo se libra de ser, a la vez, el modelador y el protagonista de su

propio destino. No somos la excepción a la regla. A nosotros, a todos nosotros,

nos corresponde, fieles al espíritu del 18 de Julio, hacer posible la

continuación de la Historia de España por caminos de paz y justicia, de trabajo

y progreso.

 

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