Autor: Semprún, Alfredo. 
 Tras el intento de asalto a la voz de Guipúzcoa. 
 La guardia civil vuelve a sostener un nuevo e intenso tiroteo en el Monte Ulia     
 
 ABC.    05/04/1972.  Página: 35. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. MIÉRCOLES 5 DE ABRIL DE 1972. EDICIÓN DE

TRAS EL INTENTO DE ASALTO A LA VOZ DE GUIPÚZCOA

LA GUARDIA CIVIL VUELVE A SOSTENER UN NUEVO E INTENSO TIROTEO EN EL

MONTE ULIA

Rigurosísimo control en las carreteras de la provincia e intensa vigilancia de la Policía Armada en el casco urbano de San Sebastián

LOS AUTORES DE LOS ATENTADOS PERTENECEN, AL PARECER, A LA FACCIÓN «QUINTA ASAMBLEA» DE LA E. T. A.

San Sebastián 4. (De nuestro redactor enviado especial, por teléfono.) Esta madrugada se ha registrado un nuevo e intenso tiroteo en el donostiarra monte Ulía. Una vez más, la Guardia Civil, de vigilancia por aquellos solitarios parajes, donde, como se recordará, se encuentran instalados un repetidor de Televisión Española y la antena de la emisora, La Voz de Guipúzcoa, de San Sebastián, ha evitado, sin duda, que se atente contra cualquiera de estos dos enormes andamiajes de hierro entrelazado.

En esta ocasión, afortunadamente, las balas, surgidas a traición de entre la espesa niebla que durante las últimas noches se viene apoderando de la región, no han hecho daño.

Ayer por la tarde, dos coches con matrícula de Bilbao, que sé encontraban estacionados en la calle de San Martín, frente al edificio del Palacio de Justicia, emprendieron veloz huida cuando, por haberles inspirado serias sospechas, dos inspectores de Policía, se acercaban a ellos a fin de identificar a los seis jóvenes que los ocupaban. ¿Qué pretendían llevar a cabo? Es fácil de imaginar. A las cinco de la tarde, hora en que ocurrían los hechos que estamos relatando, el edificio donde se albergan los Juzgados de esta provincia suele -estar prácticamente vacío.

La Guardia Civil ejerce estos días un rigurosísimo control en las carreteras y la Policía Armada ha multiplicado, asimismo, la vigilancia dentro del casco urbano, mientras que por su parte los inspectores afectos a la Comisaría General de San Sebastián centuplican su intensa labor de investigación. Todo ello ha de dar fruto inmediato. Al menos, así lo esperan la inmensa mayoría de los donostiarras que vienen soportando con comprensible alarma esta escalada, en la violencia que a nada ni a nadie beneficia.

Esta mañana hemos cruzado, una vez más, la frontera. En Biarritz, nuestros amigos opinan que los autores de los últimos atentados llevados a cabo en España forman parte de un grupo incluido en la facción de E. T. A. conocida como Quinta Asamblea, y que dirigen politicamente los terroristas Lopes Adán y Krutwig Sagrado.

—Se trata—nos han dicho—casi con seguridad de gente del «interior» que, aunque dirigidos par Eustaquio Mendizábal como responsable del frente político, actúan con cierta independencia.

—Son el resto—continúan explicándonos—del grupo en que formaban Juan Bautista Goicoechea «El Liberado», que se pegó un tiro en la sién cuando se vio cercado por la Guardia Civil en las inmediaciones de la Balsa de las Ranas, en Quinto Real, y sus dos compañeros de fuga, Isidoro Galande y Jesús Zabarte.

Por cierto que estos dos últimos lograron pasar la línea fronteriza y fueron detenidos por la Policía francesa en el Valle Alto de la Nieve, entre Banca y Les Alduides.

—¿Siguen detenidos?—preguntamos.

—No. Aunque se les cogió con las pistolas en la cintura, el juez decretó su libertad provisional, fijando la fecha del próximo día 12 para juzgarles.

También en Francia pintan bastos para los separatistas. El Domingo de Resurrección, fecha señalada par la Embota para la celebración del llamado Aberri Eguna, varios centenares de vascos franceses y refugiados españoles se reunieron frente a la iglesia de Mauleon, intentando organizar, a partir de allí, una manifestación ruidosa, permiso que les había sido denegado por las autoridades de aquella zona de los Pirineos franceses.

Y como insistieran en sus intenciones, los C. R. S., sin ninguna vacilación, cargaron violentamente contra ellos, entablándose una dura, aunque breve, batalla de la que resultaron bastantes heridos, afortunadamente de no mucha gravedad.

Como consecuencia inmediata, esta mañana, en las dependencias policiales de Biarritz, Bayona, Mauleon y Pau, varios de los llamados refugiados políticos españoles han sido requeridos para prestar declaración y con gestos más bien agrios les hemos visto hacer cola en el edificio policial cercano al Casino Municipal de la bella localidad de Biarritz. Se espera que de estas declaraciones tan forzadas surjan inmediatas consecuencias.

Los sucesos que comentamos han tenido una importante repercusión en la Prensa del país vecino. Por ejemplo, el matutino «L´Aurore», que prestó gran atención y comentó con evidente «comprensión» en su momento el secuestro, cobarde secuestro, del señor Beihl, se lamenta hoy, al cabo de pocos meses, de lo ocurrido en Mauleon, y comenta con alarma el cariz separatista de la manifestación disuelta en forma tan violenta como es habitual en las bien preparadas y mucho mejor dotadas fuerzas especiales antihuelga de la C. R. S.— Alfredo SEMPRUN.

 

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