Autor: Berasategui, Blanca. 
   No sé donde he estado; me imagino que en una zona rural  :   
 El señor Huarte se somete a una breve rueda de prensa al llega. 
 ABC.    27/01/1973.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ABC. SÁBADO 27 DE ENERO DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG 21.

«NO SE DONDE HE ESTADO; ME IMAGINO QUE EN UNA ZONA RURAL»

Desde que me dejaron en libertad anduve hora y medía por el monte

EL SEÑOR HUARTE SE SOMETE A UNA BREVE RUEDA DE PRENSA AL LLEGAR A "VILLA ADRIANA"

PAMPLONA 27 (madrugada). (De nuestra redactara, enviada especial, por teléfono.) Al acercarnos a "Villa Adriana" poco antes de las diez de la noche y hora y media después de que don Felipe Huarte hubiera sido liberado, en Irún, a las primeras personas que vimos fueron las doncellas, reunidas sobre la pequeña puerta de entrada. Toda expresión de gravedad había desaparecido de sus rostros y unas caras alborozadas las sustituían.

—Nos estemos comiendo hasta las uñas. Creemos que van a llegar de un momento a otro.

A la puerta de la finca multitud de periodistas, fotógrafos, policías armados y basta curiosos pamplónicas que hasta aquí se habían desplazado para ver al señor Huarte y asistir al desenlace del secuestro que ha mantenido en vilo a toda la ciudad, nos paseábamos nerviosa e impacientemente golpeando tos pies contra el suelo por el frío de la noche.

Al momento parte de la familia Aizpún aparecía, pero entrando rápidamente al interior de la casa, entre "flashes", sonrisas y enhorabuenas.

—Ha sido todo de "sopetón". Tenemos un llo tan increíble que después de haberle encontrado no conseguimos encontrar a varios miembros de la familia.

Momentos después volvieron a salir. Se dirigían a casa da unos hermanos, donde los tres niños de don Felipe estaban acostados. Con ellos estuvieron alrededor de medía hora,

A continuación, todo era cuestión de minutos, el alcalde, don José Javier, Viñas, acompañado de los cuatro tenientes de alcalde, se presentaron en la casa, donde estuvieron unos quince minutos pare dar la enhorabuena y felicitar a la familia. En el interior de la casa estaba casi toda la familia Aizpún: padres, hermanos y sobrinos de María Teresa.

Después de tres horas efe espera, cuando la impaciencia se hada casi insoportable, dos motoristas de escolta, anunciaron ¡a llegada del Cadillac negro que, segundos después, traía a don Felipe Huarte, a su mujer, a su hermano Juan y a Javier Vidal, su cuñado. La avalancha de fotógrafos fue incontrolable y entre los disparos do las cámaras y los aplausos de todo el público veíamos la imagen de! matrimonio, abrazados y empañados por una emoción incontenible. Don Felipe Huarte, con barba de varios días, presentaba un aspecto de enorme cansancio. María Teresa, su mujer, vestida de negro y con un abrigo de piel, muy despeinada y con los ojos enrojecidos, lloraba apoyada sobre su marido.

Don Javier Vidal mientras tanto nos decía:

—El encuentro ha sido de una sencillez y emoción inmensas.

Don Juan, por otro lado, casi gritando entre el tumulto, decía:

—No se preocupen. Tranquilícense. Mañana les avisaremos para organizar una "rueda de Prensa". Ahora es imposible. Mi hermano y todos estamos agotados.

Don Felipe Huarte a las preguntas de los periodistas respondió emocionadamente que había pasado mucho miedo. Que tras la liberación habla estado una hora y media andando por el monte. Que ya había perdido la noción del tiempo. No sabia si era de día o de noche. Cuando los secuestradores —siguió diciendo— se. enteraron de que yo había sido campeón del mundo de pala me felicitaron.

Segundos después la pareja liberada de la multitud que se apretujaba a su alrededor, consiguió entrar en la casa, tras agradecernos repetidas veces a tos periodistas nuestros desvelos y nuestro interés.

Todas las persianas de "Villa Adriana" comenzaron a continuación a cerrarse y empezó también un periodo de tranquilidad distinto al de aparente calma que a lo largo de estos diez días la familia Huarte y sus amigos habían mantenido.—Blanca BERASATEGUI.

 

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