Autor: Semprún, Alfredo. 
 ABC en Biarritz. 
 Existe una profunda división entre los refugiados políticos vascos-españoles  :   
 Los condenados de Burgos se consideran engañados. 
 ABC.    19/12/1972.  Página: 42. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

19 DE DICIEMBRE DE 1972. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG 42.

ABC EN BIARRITZ EXISTE UNA PROFUNDA DIVISIÓN ENTRE LOS «REFUGIADOS POLITICOS» VASCO-ESPAÑOLES

Los condenados de Burgos se consideran engañados

Biarritz 18. (De nuestro redactor enviado especial.)

—Para muchos de entre nosotros la situación, más que desesperada, es desesperante. Nos cuesta trabajo reconocerlo, pero hemos sido engañados. Nos sentimos totalmente defraudados y ya es tarde para imponernos. Ellos se han apoderado moral y materialmente del «movimiento»...

«Ellos» son los pistoleros al servicio del «marxísmo-leninismo». Quien así nos habla es un joven vasco, miembro activo de E. T. A., que, como «refugiado político», reside en Biarritz desde hace algunos meses.

Nuestro encuentro no ha sido casual y, sin embargo, el diálogo, en un principio, resultó difícil. Únicamente el respeto que a ambos nos merecía quien nos había acogido en su despacho, hizo posible que la conversación se prolongara, por lo menos hasta llegar a la comprensión...

—Nosotros deseamos, y por eso nos fiemos lanzado a la lucha, ser vascos con todos los derechos que nos confieren la Historia y la Geografía. Deseamos también una mayor justicia social, y no sólo para nuestro país... Pero de eso a caer en manos de la internacional marxista-leninista y servir sus intereses exclusivos hay, creo yo, una gran y muy significativa diferencia...

En realidad —continuó explicándonos— esas diferencias que ustedes hacen entre V y VI Asambleas ya no existen. Ambas están dominadas por ellos. Nosotros, los auténticos nacionalistas vascos que acudimos a E. T. A. como medio de lucha y expresión para, conseguir nuestro ideal, nos sentimos meros comparsas. Claro está que no hemos renunciado a la lucha. Esperamos recuperar un terreno que parece haberse perdido para mucho tiempo... Siempre existe la esperanza. Nosotros tratamos de reforzar nuestra vieja organización —se refiere a E. G. I.— y creemos contar con el Partido Nacionalista Vasco... Pero es tarea difícil. Ellos, además de la fuerza de las pistolas, tienen la que les proporciona el confusionismo que han logrado orear entre nuestra juventud. Son fríos. Son también valientes y no tienen limites morales. Estas son ventajas para ellos... Nuestro interlocutor, el joven bilbaíno, serio, seguro de sí mismo, ha llegado e inspirarnos respeto. Viene a ser para el periodista la enseña de una juventud que puede estar equivocada —así lo creemos—, pero merece la comprensión que inspira la sinceridad. Sus protestas nos suenan a íntima tragedia... Y lo triste es que na se trata de un caso aislado. Son ya cientos los jóvenes vascos que deambulan por este zona de Francia, buscando un Norte que han perdido, con la más triste de las decepciones.

Y no sólo es en Francia donde se sufre ese sentimiento de desengaño. Hace unas horas, y en otro lugar muy distinto al despacho en el que hemos permanecido discutiendo tanto tiempo, alguien nos contaba en este Biarritz de mis angustias lo que está ocurriendo en las celdas de algunas prisiones españolas, donde cumplen sus condenas los protagonistas de la gran comedia marxista interpretada, hace justamente dos años, en Burgos.

—Están todos asqueados —se nos ha, dicho— y si pudieran salir de la cárcel y llegar hasta aquí, no les arrendaría la ganancia a todos estos...

Al parecer, Izco de la Iglesia y sus quince compañeros de banquillo están fuosos Se consideran víctimas de la mas burda patraña. Y no sólo por seguir en sus prisiones respectivas. El desengaño es total. Nadie, salvo sus familias, se acuerda ya de ellos. Ni una sola cita en la «propaganda», en las discusiones, en las charlas...

Han experimentado la sensación de haber muerto...

—Incluso —se nos sigue diciendo— los muertos reales sirven más a la organización, a efectos de propaganda, que ellos. Y esto es lo que más les duele...

El que más enfurecido parece encontrarse es Joaquín Gorostidi Artola, cuya mujer, Iciar, sufre asimismo condena.

—Especialmente él —se nos explica— tiene razones personales para estar a punto de explotar. Resulta que el negocio familiar, el de los padres de Iciar, una cafetería y la gasolinera de Deva, han caído en manos de un extraño personaje...

Y nos cuenta la historia. En ella interviene, efectivamente, un extraño personaje. Don Lucas Dorronsoro Ceberio, el que fuera célebre cura de Gaztelu, ha colgado los hábitos y se ha casado con Juana, hermana de Iciar y cuñada, por lo tanto, de Gorostidi. Y don Lucas es hoy el amo y señor del negocio. Esto no parece haberle gustado a Joaquín, quien, presintiendo lo que podía ocurrir, se negó incluso a hablar con el matrimonio cuando, en su viaje de novios, fueron a visitarle. — Alfredo SEMPRUN.

 

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