El suceso de Galdacano se atribuye al frente militar de la E.T.A.     
 
 Informaciones.    31/08/1972.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 38. 

EL SUCESO DE GALDACANO SE ATRIBUYE AL FRENTE MILITAR DE LA E. T. A.

BILBAO, 31. (INFORMACIONES y LOGOS.)—El ministro de Justicia asistió ayer tarde en Galdácano, donde en señal de luto cerraron los bares y los comercios, al entierro del policía municipal don Eloy García Cambra, muerto el pasado martes a tiros en acto de servicio. El director general de Seguridad se encuentra en Bilbao en visita oficial y va a dirigir un estudio técnico de lo sucedido. La Guardia Civil ha reforzado la frontera de Irún. Todo indica que se trata de terroristas de la E. T. A. Al asesino del agente municipal le fue ocupada una carpeta que contenía propaganda subversiva, planes y notas de gastos. Por esta carpeta se ha logrado, al parecer, conocer la identidad de los autores de los hechos, que son, según esta versión, miembros del llamado Frente Militar de la organización subversiva E. T. A. han podido reconstruirse las circunstancias en que se desenvolvió el atentado perpetrado, según indicios, por terroristas de la E.T.A., en el que perdió la vida el agente municipal don Eloy. García Cambra, y resultó herido de pronóstico menos grave —está ya en franca mejoría— él sargento de la Guardia Civil don Emilio Nobreda.

Don Eloy García Cambra había observado el día anterior, lunes, la presencia del nada. Entonces, llegados a este punto, dejó irse al desconocido, aparentemente el mayor de todos ellos, de cerca de cuarenta años de edad, aproximadamente, quien tomó el autobús de la linea Galdácano-Bilbao, en dirección a la capital vizcaína, en la parada más cercana ai Ayuntamiento, llamada de La Cruz. Pero descendió en la siguiente, todavía dentro del casco urbano, en la denominada de Zamacoa.

A las siete de la tarde se celebró en la iglesia parroquial de Santa María, de Galdácano, la misa de corpore insepulto por el alma de don Eloy García Cambra.

Todo Galdácano se dio cita desde media hora antes en torno a la explanada del templo. La localidad vivió una jornada de luto; cerraron bares y comercios.

Esperaban la llegada del féretro el ministro de Justicia, don Antonio María de Oriol, a quien acompañaban el director general de Administración Local y Consejo Nacional del Movimiento por Vizcaya, don Fernando de Ibarra; el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, que ostentaba la representación del ministro de la Gobernación, el gobernador militar, delegados provinciales de los distintos Ministerios, representaciones de los tres Ejércitos, jefe superior ole Policía y funcionarios de este departamento, jefes y oficiales de la Guárela Civil Alcaldesa, de Bilbao y alcaldes y guardias municipales de los pueblos de Vizcaya.

El coche fúnebre llegó escoltado por motoristas de la Guardia Municipal de Galdácano; el féretro que descendido por compañeros de Cuerpo del fallecido.

Una docena de coronas testimoniaban la condolencia de los Gobiernos Civil y Militar, Cuerpo General de Policía, Guardia Civil. Guardia Municipal de Galdácano y Bilbao y otras instituciones v amigos del finado.

El oficio religioso estuvo presidido por el padre José Luis Lapuente Martínez, primo de la, esposa de don Eloy García, doña Milagros Martínez, la cual ha asistido a los funerales acompañada de sus cuatro hijos. Francisco Javier, de dieciséis años; Marisol, de quince; María del Carmen, de trece, y José Miguel, de ocho años.

En su plática, el oficiante resaltó el espíritu de solidaridad puesta de manifiesto en aquel acto, y recordó al finado como «el hombre bueno» que con tantas simpatías contaba en Galdácano.

Al término del acto religioso, el ministro de Justicia y primeras autoridades acompañaron el féretro hasta el cementerio, donde recibió cristiana sepultura.

EL DIRECTOR GENERAL DE SEGURIDAD, EN BILBAO

Se encuentra en Bilbao el director general de Seguridad, don Eduardo Blanco Rodríguez.

Se trata de una visita oficial, según ha informado el propio director general.

Ha venido para realizar una inspección a la plantilla del Cuerpo General de Policía, adscrita a la Jefatura Superior de esta capital. Es una visita que no obedece a circunstancias especiales, pero que por haber coincidido con

* EL MINISTRO DE JUSTICIA ASISTIÓ AL ENTIERRO DEL POLICÍA MUNICIPAL

* HA LLEGADO A BILBAO EL DIRECTOR GENERAL DE SEGURIDAD

* SE REFUERZA LA VIGILANCIA EN LA FRONTERA DE IRUN

* UNA .CARPETA DE UNO DE LOS TERRORISTAS PUEDE DAR LA CLAVE

el atentado registrado en la pasada jornada en Galdácano, permitirá que dirija un estudio técnico de lo sucedido, según ha declarado a nuestro corresponsal.

El señor Blanco Rodríguez ha permanecido en las dependencias de la Jefatura Superior de Policía.

REFUERZOS EN LA FRONTERA

La frontera de Irún ha sido nuevamente reforzada en los puentes internacionales de Santiago y Behobia La Guardia Civil presta servicio con metralUeta, como consecuencia de la muerte del policía municipal de Galdácano.

También las carreteras que conducen a los puentes internacionales están vigiladas por la Guardia Civil.

Reconstrucción de los hechos

Después de recopilar diversos testimonios sobre los hechos ocurridos en la mañana del martes en Galdácano,

«Seat 600», color verde amarillento, matrícula BI-58.377 aparcado en la plaza del Ayuntamiento, en aparente estado de abandono. Tras una Inspección ocular, comprobó que debajo de la alfombrilla se hallaban las llaves del coche. Las recogió para evitar que pudieran llevarse el vehículo.

El martes por la mañana don Eloy García Cambra observó a un individuo que se acercaba al «600». Eran cerca de las diez de la mañana. Se dirigió a él para pregunrie si era el propietario, a qué respondió el que luego habría de matarle a tiros que se trataba del coche de un amigo llamado Luis, residente en Llodio (Álava). Don Eloy no le permitió tomar el vehículo hasta que pudiera demostrar la autorización del propietario para conducirlo.

DIJO QUE NO CONOCÍA A LOS OTROS

El agente municipal también le preguntó sobre la identidad de otros tres desconocidos que merodeaban por aquella zona. El interrogado aseguró que no les conocía de

Tan extraña conducta fue observada por el agente municipal.

Entre tanto, los otros tres tomaron un taxi, el «Seat 1.500» BI-131.031, propiedad de don Aurelio Lamo. Allí, y al descender del autobús, toma, asimismo, el taxi el cuarto desconocido. Piden al taxista que les conduzca a Amorebieta, pero al llegar al cruce con la carretera nacional 634, en vez de seguir en dirección a San Sebastián mandan al taxista, que les lleve a Basauri, es decir, en sentido contrario. El taxista les conduce por la carretera de circunvalación de Galdácano.

Don Eloy García Cambra, al acumular mentalmente la sarta de mentidas que le había dicho aquel desconocido, que, evidentemente, conoce a los otros tres individuos, toma el «jeep» de la Guardia Municipal, junto con su compañero don Ignacio García Rubio, y se dirige al cruce Norte de la carretera comarcal de Galdácano con la N-634, en el punto conocido por Plazacoeche. Allí ven acercarse al taxi con los cuatro ocupantes, por lo que deciden parar el vehículo de servicio público y pedir la documentación de los desconocidos.

Como éstos manifiestan no poseerla, les invitan a dirigirse al cuartelillo de la Guardia Municipal, en los bajos del Ayuntamiento. También interviene la pareja de la Guardia Civil de servicio en aquel cruce.

EL SUCESO

Llegan junto al Ayuntamiento a las diez y media de la mañana. Tres de ellos en el taxi, acompañados del sargento de la Guardia Civil don Herminio Nobreda, mientras que el cuarto, el de mayor edad, es acompañado por los dos guardias municipales y por el número de la Benemérita, en el "Land Rover" de la Policía Municipal de Galdácano.

Nada más descender del "Land Rover", el desconocido, inesperadamente, da un fuerte empujón al número de la Guardia Civil y pistola en mano efectúa dos disparos contra el agente municipal don Eloy García Cambra, que cae al suelo fulminado.

El agente municipal recibe un disparo cerca de la nuca y otro en la espalda, a media altura.

El número de la Guardia Civil, todavía sin tiempo de haber montado el mosquetón, propina un fuerte golpe con el cañón al vientre del agresor, que, sin duda, le produjo un fuerte hematoma.

El criminal sigue efectuando disparos, tratando de cubrir a los otros tres y disparando también contra el sargento de la Guardia Civil, que iba armado de su fusil. Este resulta herido en la pierna derecha: una bala le roza el muslo, a media altura, que le produce únicamente quemaduras, y otra le atraviesa el muslo, debajo de la ingle, sin interesarle parte ósea ni nerviosa alguna. No obstante, recibe un fuerte "shock" que le deja sensiblemente disminuido.

EL GUARDIA DISPARO

El número de la Guardia Civil efectúa algunos disparos con el mosquetón, sin poder precisar, ya que también recibe el ataque de los terroristas. Dando vueltas de campana por el suelo, procura atinar en sus disparos, sin alcanzar a ninguno, pero logra salir indemne,

En este momento de confusión parece que son por lo menos dos de los desconocidos, y posiblemente tres, los que efectúan disparos contra los municipales y los guardias civiles.

El guardia municipal don Ignacio García Rubio logra parapetarse detrás del taxi, no sin antes haber forcejeado con el asesino, de su compañero, al que logra arrebatarle una cartera portadocumentos que llevaba. Consigue apoderarse de ella y, ya tras del taxi, saca su arma de fuego, que se le encasquilla. Los agresores, siempre en una acción muy rápida, emprenden la huida. Lo hacen en dirección a las afueras, campo a través, perdiéndose su pista, ya que lo más urgente es atender a los heridos.

En los disparos, tres balas perforan la carrocería del taxi, mientras que otras lo hacen en un "850" y en un "4-L" allí aparcados.

COLABRADOR INVOLUNTARIO A LA HUIDA

Loa cuatro desconocidos vuelven inmediatamente al

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pueblo, por la barriada de Zamacoa. Frente al número 13 de la calle Ibarreche ven aparcado el "Mini-Morris", color combinado rojo y blanco, matrícula VI-31.172. Intentan sustraerlo, pero no da resultado por haber bastante gente. Eran alrededor de las once de la mañana. Entonces deciden cambiar de táctica y preguntan por el propietario del coche, que es don Vicente Aranguren. Este recibe una llamada, a través del portero automático, cuando se hallaba durmiendo, ya que la víspera había efectuado un largo viaje desde Gerona.

Solicitan su colaboración para trasladar a un herido en accidente laboral de unas obras próximas. Le enseñan el fuerte hematoma que sufre el agresor, causado por el cañón del número de la Guardia Civil.

El señor Aranguren, caneado, pretexta, como asi era, que tenía poca gasolina. Pero le insisten. Al fin accede, desconocedor de lo realmente ocurrido.

Lleva a los cuatro en dirección a Bilbao. Uno de sus pasajeros saca ua pañuelo blanco, para pedir preferencia de paso en el tráfico.

En principio, le dicen que les lleve a una clínica de Begoña, ya en la capital -vizcaína, pero poco antes de llegar le piden que lea deje en el cruce próximo a dicho barrio, al pie mismo de la carretera, en zona ya poblada. Manifiestan que es preferible llevarle a su casa. Antes de abandonar el coche, le ofrecen 200 pesetas para compensarle de los gastos de gasolina, del desplazamiento, pese a que el recorrido no ha sido superior a 14 kilómetros de Ida.

Más tarde, el señor Aranguren habría de lamentarse de haber colaborado involuntariamente a la huida.

Los dos heridos por los disparos de los agresores son conducidos rápidamente, el agente municipal, al Hospital Civil, y el sargento, al Hospital Militar.

Don Eloy García Cambra va herido mortalmente, falleciendo a las once y cinco, antes de su ingreso en el quirófano; el sargento don Herminio Nobreda recibe las primeras curas y pronto inicia su recuperación.

LA CARPETA DEL ASESINO

Conocida la noticia en Galdácano, el pesar entre sus gentes ha sido general. El señor García Cambra, con quince años de servicio en la Guardia Municipal, padre de cuatro hijos, el mayor de los cuales tiene dieciséis años y los siguientes quince, trece y ocho, era una persona afable, que se ha ganado las simpatías y el respeto de cuantos le conocían. El cruel asesinato llena de dolor y consternación a todo el pueblo galdacanés. Demuestra su dolor cerrando todos los bares por la noche.

Por otro lado, no se ha facilitado información alguna acerca de una posible detención de sospechosos. Sin embargo, parece evidente que han sido terroristas del Frente Militar de la organización E. T. A., ya que la carpeta que le fue ocupada al asesino del guardia municipal, cuya posesión defendió el agente compañero de aquél, don Ignacio García Rubio, contiene abundante propaganda subversiva y diversas anotaciones y plañes que la investigación policial trata de esclarecer.

 

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