Autor: Semprún, Alfredo. 
   Gran entereza de la señora de Zabala mientras espera noticias de su esposo  :   
 Amplia operación de la Policía francesa en las zonas fronterizas con España. 
 ABC.    21/01/1972.  Página: 15-16. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

GRAN ENTEREZA DE LA SEÑORA DE ZABALA MIENTRAS ESPERA NOTICIAS DE SU ESPOSO

Amplía operación de la Policía francesa en las zonas fronterizas con España

Bilbao 20. (De nuestro redactor, enviado especial.) Cuando llegamos a Eibar, la pequeña gran ciudad sede de gran parte de la industria guipuzcoana, no tenemos dificultad alguna en entablar contacto con el ambiente. Los comentarios sobre el tema que nos llevaban a ella abundan por doquier. En ´bares y tabernas, entre los taxistas o los simples viandantes con los Que nos cruzamos, hay nerviosismo y, más que nerviosismo, diríamos que excitación. Una excitación gue visiblemente hay quien se encarga de azuzar.

Y es que si el secuestro del industrial señor Zabala ha despertado un lógico interés, los interrogatorios policiales, para los que han sido requeridos un pequeño gru29 de obreros y sacerdotes eibarreses, han levantado una oleada de polémicas desde los más diversos puntos de vista políticos y de las que, como decimos, gentes interesadas tratan de sacar provecho para sus afanes de discordia. Por el contrario, en el domicilio del señor Zabala hay una aparente tranquilidad que tanto la esposa como los hijos mayores del matrimonio tratan, de mantener para no angustiarse más unos a otros.

—Yo espero—nos dice doña Miren—que de un momento a otro tengamos alguna noticia sobre mi pobre Lorenzo. Con lo valiente que es lo debe estar pasando muy mal... De momento no sabemos nada. Ni una nota, ni una llamada telefónica; nada. Y, sin embargo, yo espero. Recuerde usted que cuando secuestraron al cónsul alemán si dieron noticias sobre su estado de salud y hasta envió cartas a su familia...

No queremos desilusionarla. Todo lo que ha sucedido inclina a creer que los secuestradores tratarán de no facilitar una pista posible y evitarán tener, por lo menos hasta el lunes, toda comunicación. El secuestro del señor Beihl revestía unas características muy distintas. En primer lugar, desde un principio los secuestradores y secuestrado se encontraban en Francia, lejos del alcance de nuestra Policía.

—No he podido explicarme aún—continúa diciéndonos la atribulada señora de Zabala—por qué rosón han ido a elegir a mi marido, una persona que jamás, entiende usted, jamás, se ha metido en política y

ABC. VIERNES 21 DE ENERO DE 1972. EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 16.

siempre, desde que era un niño, te ha dedicado al trabajo y al estudio...

—¿Habían recibido amenazas?

—No, señor. No teníamos ningún motivo para temer nada. Mi esposo salió de casa como todos los días muy temprano, aunque lo hiciese unos cinco minutos más tarde de lo normal...

La conversación se agota por momentos. Dona Miren, visiblemente cansada, ya ha dicho todo lo que podía y sabia.

—Todos los periodistas me preguntan cosas y más cosas sobre mi marido. Era un hombre tan bueno, tan normal, que lo que yo puedo decir es que como padre, como esposo y como trabajador no tiene igual. Era valiente: ya ha visto usted cómo se resistió... Si no llegan a ser tantos contra él... ¿Se ha comprobado que lo narcotizaron?

Antes de abandonar la casa confirmamos a la señora de Zabada que si, que su marido, para ser reducido, tuvo que ser narcotizado. Cuando la Policía y la Guardia Civil llegaron al lugar de los hechos aún estuvieron a tiempo de ver, sobre el suelo y la tapicería del coche, las manchas en color azul violeta del liquido o producto que emplearon para ello. Aunque fuera imposible recoger una pequeña muestra para su posterior análisis.

Unos kilómetros más acá, ya casi en el límite de las dos provincias vascongadas, tenemos que enfilar la desviación para trasladarnos a Abadiano. En la fábrica de Motobio hay mucha tranquilidad. La puerta permanece cerrada y tardan algún tiempo en abrirnos, tanto como para que podamos apreciar a simple vista la huella que las balas del 7,65 disparadas con pistolas dotadas de silenciador han dejado e» ella y, un poco más arriba, en la ventana, cuyo cristal aún no ha sido repuesto.

Hablamos con el encargado, jefe de personal de la empresa. Silenciamos su nombre respetando su deseo.

—Sí. Fui yo, efectivamente, quien trató de auxiliar al señor Zabala en los momentos en que era atacado. Estaba arriba, en la oficina, junto a la secretaria y a la telefonista. Todos oímos el claxon que insistentemente tocaba el señor Zabala, hasta que se lo impidieron arrancándolo de un tirón. Luego percibimos sus gritos de auxilio y, a través de la ventana abierta, me percate de lo que ocurría. Me lancé escaleras abajo... Pero en la precipitación no me acordé de que la puerta de entrada estaba cerrada aún con llave. Y, como una fiera enjaulada, empecé a chillarles, mientras nervioso trataba de arrancar los barrotes de la puerta. Antes, unos escalones antes, sentí como si algo me golpeara en la pierna. Luego resultó ser una bala que, afortunadamente, sólo me había rosado. Si le digo la verdad, yo no me di cuenta que disparaban hasta que vi cómo lo hacían en dirección a la ventana donde se encontraba la telefonista. Por eso la grité que se arrojase al suelo.

Nuestro comunicante no acertó a distinguir los rasgos de ninguno de los atacantes. Creo recordar que dos de ellos llevaban "barba, pero no podría jurarlo.

En el coche que la Guardia Civil encontró ayer abandonado en las cercanías de. la basílica de Begoña, se encontraron, al parecer, una escopeta y una carabina. Pero ambas armas pertenecían al propietario del vehículo. Los secuestradores, por lo visto, al robarlo no se preocuparon de mirar en el maletero.

Esta noche, en Bilbao, dos inspectores de esta plantilla han localizado casualmente a un sacerdote que estaba reclamado para obligarle a cumplir una condena que le correspondió ante el Tribunal de Orden Público. Ni que decir tiene que entre los periodistas la entrada del sacerdote en las dependencias policiales ha causado un cierto revuelo, ya que todos los informadores lo habíamos -elacionado inmediatamente con el caso que nos mantiene en continua alerta.

Ni por parte de la Policía ni por cuenta de la Guardia Civil hemos recibido notificación alguna sobre el mismo. En Bilbao y San Sebastián las gestiones continúan a fuerte ritmo. En la capital de Vizcaya, esta mañana, a primera hora, se ha celebrado una, reunión entre altos jefes de la Guardia Civil y el jefe superior de Policía encaminada, sin duda, a establecer una efectiva coordinación en las gestiones de ambos cuerpos policiales.—Alfredo SEMPRUN.

 

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