Ante las afirmaciones de la nota de Capitanía General. 
 El obsipo de Bilbao defiende a sus sacerdotes     
 
 Madrid.    24/10/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

El obispo de Bilbao defiende o sus sacerdotes

ANTE LAS AFIRMACIONES DE LA NOTA DE CAPITANÍA GENERAL

ESPAÑA

• "LA NO PUBLICIDAD DEL PROCESO ES UN PRECEPTO LEGAL"

• "DEBEN RESPETARSE LAS DESFASADAS NORMAS CONCORDATARIAS MIENTRAS ESTÉN VIGENTES"

BILBAO.—La Oficina de Prensa del Obispado de Bilbao ha facilitado a los medios informativos la siguiente nota:

"La Prensa diaria publica una amplia nota oficial de la Capitanía General de la sexta región militar, relacionada con el Consejo de Guerra sumarísimo 30/69, celebrado en Burgos los días 20 y 21 del presente mes de octubre.

El texto de dicha nota puede dar origen a algunas malas interpretaciones y aun agravar el clima de grave y dolorosa tensión que se da en la diócesis.

En consecuencia, para una debida información de los diocesanos, y en un deseo de luz y de paz entre todos, la Oficina de Prensa del Obispado comunica cuanto sigue:

O Lo postura del administrador apostólico

Dice la citada nota que la autoridad judicial de la VI Región Militar tenia la decisión de celebrar dicho Consejo de guerra en audiencia publica, que no pudo celebrarse porque "el administrador apostólico de Bilbao manifestó, con una interpretación restrictiva del Concordato, que el Consejo debiera celebrarse a puerta cerrada y la autoridad judicial accedió a tal deseo, manifestando asi su voluntad de colaboración con la autoridad eclesiástica".

La verdad completa de este hecho es la siguiente:

• La autoridad judicial, en oficio del 19 de agosto, pidió al administrador apostólico de Bilbao que la audiencia pudiera ser pública, no obstante, el párrafo cuarto del artículo 16 del Concordato, que ordena que "el proceso (en causas criminales contra clérigos) se rodeara de las necesarias cautelas para evitar toda publicidad".

Alegaba dicha autoridad judicial distintas razones para su petición. Y añadía que la conformidad de tal audiencia pública "se entendería emitida de no ser contradicha en forma expresa".

• El administrador apostólico de Bilbao contestó el 26 de agosto diciendo que la petición entrañaba un error de planteamiento jurídico, "puesto que ningún obispo, por lo que a la Iglesia se refiere, y ninguna autoridad del Estado, por lo que a este toca, puede conceder dispensa de una cláusula de una ley como la del Concordato, firmado entre la Santa Sede y el Estado español. Sólo podría darse la dispensa de una cláusula concordada previas conversaciones y por común acuerdo entre la misma Santa Sede y el Estado."

Y por ello, "ya que me pide una respuesta explícita, pues entenderá concedida tácitamente de no serle negada de forma expresa, no puedo menos de negar, no solo dicha conformidad, sino aún la posibilidad de que pueda concederla en mi jurisdicción episcopal".

• El administrador apostólico quiere hacer constar, con esta ocasión, que su deseo personal sería que estas audiencias pudieran ser públicas para mejor información de la opinión sobre los hechos, con sus agravantes y con sus atenuantes, por el conocimiento completo de los informes de la acusación y la defensa. Y también por considerar desfasadas las cláusulas concordatarias relacionadas con los procesos de los sacerdotes, como tantas otras, de un concordato cuya revisión es deseada casi unánimemente.

Pero el prelado, respetuoso con una ley, que lo es a la vez del Estado y de la Iglesia, no tiene posibilidad de rehuir lo preceptuado concordatariamente, mientras el Concordato esté en vigor.

• En este sentido, el prelado considera que es claramente contrario a la letra y al espíritu del Concordato, no ya la celebración de audiencia pública, sino también la publicación de notas como la que da lugar a estas observaciones, y que ha dado una publicidad inusitada a un proceso cuya no publicidad es un precepto legal. Pero siente especialmente su publicación y el torno de su contenido por cuanto pudiera ser un factor más en el doloroso circulo de mutuas violencias que tanto vienen dañando la vida social y cristiana de Vizcaya.

2 Defensa del clero

Dicha nota dice, en otro de sus párrafos, que la sentencia, tras recopilar diversos hechos delictivos imputados a la organización y funcionamiento del movimiento denominado E. T. A., destaca "la frecuente intervención de elementos eclesiásticos en las actividades de la E. T. A.".

El prelado cree grave deber suyo en este punto tres cosas:

* Condenar firmemente toda actividad terrorista y toda violencia de cualquier signo;

# Condenar también las posibles intervenciones de los clérigos en actividades delictivas, en la medida en que pudieran haberse dado, en contradicción con la misión propia de los sacerdotes, medida que le es desconocida, por ignorar las pruebas que pudiera tener la autoridad judicial para su afirmación;

* Defender al clero de Vizcaya de la fama que pudiera crearle la afirmación de "frecuentes intervenciones de elementos eclesiásticos en las actividades de la E. T. A.", como si el Clero vizcaíno estuviera implicado de modo general en actividades separatistas o terroristas. La justicia y la caridad obligan al obispo a proclamar que le consta que los sacerdotes vizcaínos son, en general, sacerdotes buenos, entregados a su estricta misión pastoral, que trabajan intensamente por sus fíeles, sea cual fuere su origen o condición, como debe hacer todo buen sacerdote.

3 Gravísima afirmación

La nota citada, después de referirse a determinadas actividades de los sacerdotes y seglares condenados por haber prestado ayuda al fugitivo acusado de la muerte del taxista don Fermín Monasterio, llega a decir que actuaron en el caso "no por motivos humanitarios ni pastorales, sino por el deseo de salvar al activista, de burlar la Ley, de facilitar la huida a un militante del separatismo vasco, etc.".

Es éste un punto especialmente delicado de dicha nota. El obispo no pretende juzgar ni los hechos ni las responsabilidades legales de unos procesados, sacerdotes o seglares, algunos de los cuales ni siquiera conoce. No es cosa de su incumbencia. Pero ante la gravísima afirmación indiscriminada de la nota citada considera un deber hacer público que los sacerdotes condenados le manifestaron siempre, en repetidas visitas, que algunas de sus acciones en este caso las hicieron por sentirse moralmente obligados a ello.

4 Infracciones del Concordato

La nota, en fin, vuelve sobre el problema de la concesión o permiso para los procesamientos de clérigos, con alusión directa a un caso concreto, que plantea indirectamente otros problemas de competencia en relación con el mismo proceso.

El administrador apostólico ratifica en este punto cuanto dijo en su homilía de Begoña del 27 de abril pasado, sin más concreciones. Se trata de un grave problema concordatorio, y toca a la Santa Sede y al Estado español, como altas partes concordantes, cuanto se refiere a los roces y aun infracciones del Concordato que han podido producirse en éste y en otros procesos, de los que ha sido informada la Nunciatura Apostólica en todo momento, según es deber de los obispos.

Para terminar, el prelado quiere exhortar a todos los fieles sacerdotes, religiosos y seglares a que oren insistentemente al Señor, a fin de que nos ayude en esta hora no fácil de nuestra diócesis, dándonos a todos la luz necesaria para que veamos claros nuestros deberes, y la fortaleza y la claridad cristiana para cumplirlos, con la ayuda de quien es nuestra valedora ante Dios, la Virgen de Begoña, patrona de Vizcaya.

Bilbao, 23 de octubre de 1969." Europa Press.

24 DE OCTUBRE DE 1969 MADRID

 

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