Autor: López de la Torre, Salvador. 
   La doctrina de la ETA es una versión del guevarismo revolucionario     
 
 ABC.    01/05/1969.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA DOCTRINA DE LA E. T. A. ES UNA VERSIÓN DEL GUEVARISMO REVOLUCIONARIO

El viejo nacionalismo burgués ha sido desbancado por los líderes del activismo vascongado

ES MUY POSIBLE QUE LA E. T. A. CONSTITUYA HOY EL GRUPO MAS EXTREMISTA DE LA OPOSICIÓN

Bilbao 30. (Crónica telefónica de nuestro redactor, enviado especial.) Conseguir una definición lo más objetiva posible del movimiento que se présenla bajo la sigla de la E. T. A. no resulta tarea fácil, entre oirás razones, porque sus propios miembros practican una actividad secreta a la que prácticamente no tiene acceso ningún informador forastero. Pero aun partiendo de tales limitaciones, resulta indispensable ordenar las ideas que la E. T. A, pone en circulación a través de sus hojas clandestinas, escritas todas ellas con una tinta dogmática que demuestra simultáneamente las dos condiciones específicas de sus miembros. Por un lado, que son todos muy jóvenes, y por otro, que están alimentados con las doctrinas marxista-leninistas de la más pura ortodoxia intransigente,

Estas dos condiciones de base configuran de tal manera el movimiento, que su componente nacionalista vasco parece apenas una circunstancia de cierta importancia material, desde luego, puesto que su lucha se mantiene en él País Vasco, pero en el fondo bastante accidental ante los fundamentos doctrinales de una ideología alimentada con los mismos ingredientes que están animando una multitud de movimientos juveniles "contestatarios" por Europa entera. Mi verdadera sorpresa al acercarme a analizar estos temas con la mayor objetividad posible es que el componente nacionalista vasco de la E, T. \. es de menos importancia, o por lo menos me lo parece a mí, que su contenido doctrinal marxista-leninista. de comunismo dogmático, al estilo maoísta, o más exactamente gnevarista. Más que un fenómeno separatista, aunque también lo sea, yo creo que estamos ante un movimiento del máximo extremismo izquierdista entre todos los que existen en la clandestinidad de la oposición española.

Que estos guevaristas vascongados sean, además y circunstancialmente, nacionalistas vascos no quiere decir que la raíz del movimiento no pueda emparentarse con muchos más motivos con el castrismo, el guevarismo o el maoísmo, es decir, con la severa familia de los dogmáticos marxistas que con el viejo partido Nacionalista Vasco, compuesto, como es bien sabido, por católicos practicantes, por grandes burgueses y, en definitiva, por adeptos del sistema capitalista, más o menos templado por un paternalismo que endulzaba el aldeanismo pastoral de la Arcadia Euskérica. Entre el señor Leizola, actual líder del exilio nacionalista, y ese inquietante líder de la E. T. A., cuyo nombre nadie sabe si es un apodo de guerra, pero que en definitiva expresa en todos sus escritos una rigidez marxista revolucionaría, existe una gran diferencia que no puede llenar la distancia que separa sus textos del viejo "slogan" de Sabino Arana cuando repetía su "Jaun-Goikua: lagi zarra", es decir, Dios y leyes viejas, que los nacionalistas de la E. T. A. han trastornado en la época actual en una impetuosa doctrina marxista-leninista del más avanzado corte europeo. El famoso y misterioso doctor Escubi, que según algunas informaciones que tengo a mi alcance en la Prensa local dirige la E. T. A., está mucho más cerca de "Che" Guevara, de Cohn Bendit, de Ruby Duschke que de los apóstoles tradicionales del nacionalismo vasco, con su misa diaria, sus preocupaciones burguesas por la Bolsa de Bilbao y a veces hasta sus títulos nobiliarios extranjeros.

Es cierto, y a título documental conviene citarlo, que el partido Nacionalista Vasco tuvo a lo largo de su historia cismas extremistas de mayor o menor amplitud ante el tímido reformismo practicado por los líderes nacionalistas; no olvidemos que sus alianzas con ios partidos de derechas tampoco pertenecen a la prehistoria de la historia política, y que el estallido del Movimiento Nacional les sorprendió en una actitud tan acrobática como falsa. Pero todas estas separaciones, que tienen interés documental, eran como erisipelas políticas, malhumores extravagantes—"Jagi - Jagi". acción nacionalista vasca, "aberrianos"—, que en el fondo no ponían en entredicho un orden de la sociedad, sino tan sólo determinadas tácticas políticas.

El caso de la E. T. A. me parece totalmente diferente, y un texto de su V Asamblea, acontecimiento doctrinal de primera magnitud en la historia política contemporánea de Vizcaya, lo dice con el lenguaje característico de todos los movimientos revolucionarios: "No basta una conciencia na.cional, no basta con una conciencia de clase; es preciso una conciencia de clase nacional", lo que, traducido más o menos al lenguaje vulgar, quiere decir que no basta, según ellos, con ser nacionalista y querer separarse de España, ni basta con ser revolucionarios marxistas, sino que hace falta ser separatista y marxisía simultáneamente, siempre que se ponga el acento mucho más sobre el contenido revolucionario y social de la empresa que sobre la concreta implantación geográfica vascongada.

La E, T. A. se define de esta manera a sí misma como un movimiento de extremismo revolucionario que intenta destruir al Estado español, no ya porque represente al centralismo castellano, sino porque proteje a una sociedad burguesa destinada, según los teorizantes de la E. T. A., a morir bajo los golpes de sus grupos de activistas, especializados en la acción violenta que más sencillamente podríamos definir como verdaderos terroristas. Se abre, por tanto, una lucha armada Que la E. T. A. considera indispensable para destruir al enemigo y ante la cual los españoles tendremos que aceptar nuestras propias responsabilidades, que no por desagradables pueden ser menos exigentes. La E. T. A. ha definido con claridad sus propósitos que constituyen una invitación revolucionaria marxista-leninista, y la sustitución de un régimen económico liberal por otro de signo marxista a través de unos procedimientos de combate cuyas consecuencias estamos midiendo dolorosamente en los últimos tiempos. La

E. T. A. es la organización quizá más izquierdista de la oposición española y la que se emparenta del modo más directo con todos los movimientos contestatarios circulantes por Europa. Que los españoles vayamos conociendo semejantes detalles me parece uno de los elementos fundamentales para resolver alguna vez el problema que plantea este guevarismo euskérico, este romanticismo revolucionario, pariente de todas las enfermedades ideológicas del marxismo que los comunistas soviéticos vienen, llamando "aventurismo"; es Mao, es "che" Guevara, es Cohn Bendit, quienes animan teóricamente el movimiento. El difunto Sabino Arana reposa en su cementerio de Pedernales, lejos, muy lejos, de la nueva lucha abierta en Vizcaya.—Salvador LÓPEZ BE LA TORRE.

 

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