Autor: López de la Torre, Salvador. 
 El laborismo español en Vizcaya. 
 A pesar de sus propósitos de acusado carácter marxista, la ETA no cuenta con simpatizantes entre los obreros vascos  :   
 Cada gran empresa vizcaína representa un caso original de comportamiento laboral. 
 ABC.    03/05/1969.  Página: 49. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. SÁBADO 3 DE MAYO DE 1969. EDICIÓN BE LA MAÑANA. PAG. 49.

EL LABORISMO ESPAÑOL EN VIZCAYA

A PESAR DE SUS PROPÓSITOS DE ACUSADO CARÁCTER MARXISTA, LA E. T. A. NO CUENTA CON SIMPATIZANTES ENTRE LOS OBREROS VASCOS

Cada gran empresa vizcaína representa un caso original Je comportamiento laboral

Bilbao 2. (Crónica telefónica de nuestro redactor, enviado especial.) Considero del mayor interés al analizar Ja actual situación vizcaína insistir en el hecho de que ni la E. T. A. ni siquiera el tradicional partido Nacionalista separatista han conseguido mantener una implantación apreciable en el sector obrero, cuya importancia en la vida provincial de una región eminentemente industriosa tiene que ser factor determinante de su futuro.

Según los datos de 1962, suministrados por el excelente servicio de Estudios del Banco de Bilbao, la población activa de Vizcaya se elevaba a 363.896 personas, cié las cuales el 52 por 100, es decir, 190.766, pertenecían al sector secundario, es decir, el industrial, quedando 55.000 personas en el sector primario y 118.000 en el terciario o de servicio. El enorme peso especifico del sector industrial y el tipo de empresas instaladas en las márgenes del Nervión, agrupando a numerosos miles de obreros en una sola factoría, convierten esta población obrera en una pieza fundamental del panorama socioeconómico vizcaíno, donde precisamente las organizaciones obreras nacionalistas en cualquiera de sus manifestaciones—la templada del P. N. V. y la radicalizada de la E. T. A.—no han conseguido ni siquiera una modesta clientela de simpatizantes.

Naturalmente, existen con carácter clandestino organizaciones laborales de tinte separatista como, por ejemplo, la Solidaridad de Trabajadores Vascos, herederos modernos de la vieja Solidaridad de Obreros Vascos, antigua protagonista de las luchas sindicales anteriores a nuestra guerra civil; pero la inmensa mayoría de los trabajadores industriales encuadrados en las grandes factorías vizcaínas han preferido elegir otros líderes que los específicamente separatistas. A pesar de que la E. T. A. ha difundido sus programas de avanzado carácter marxista, no ha encontrado, por ahora, el menor eco entre los obreros.

Naturalmente, y al referirnos a situaciones por naturaleza clandestinas, estas conjeturas tienen que manifestarse con un enorme riesgo de error, pero aun así merece la pena repasar los elementos de este sector decisivo para la vida regional.

En Vizcaya, por la tradición de sus fuerzas sindicales, y por el grado de evolucin intelectual del obrero, viene produciéndose anticipadamente un curioso fenómeno de asociacionismo semi-clandestino —cuesta trabajo llamarlo oculto cuando se conocen líderes, programas y propósitos—. que quizá en su día surja oficialmente a la luz pública en el caso de una reforma que modernice las actuales estructuras que algunos de ellos consideran superadas del sindicalismo oficial. Y en este sentido, varias corrientes se reparten el cuerpo laboral donde contamos para empezar con un porcentaje de indiferentes que componen la partida más importante del censo obrero. El trabajador político y poco interesado, ni siquiera en las cuestiones sociales que le afectan directamente, parece personaje corriente en la industria vizcaína lo que quizá podría explicarse dado el alto número de inmigrantes, y permite con su indiferencia que los grupos mejor organizados y atrevidas impongan, a pesar de su condición minoritaria, las grandes decisiones laborales. La huelga o el paro temporal se deciden muchas veces por un número corto de obreros, dotados, sin embargo, de la suficiente agresividad y eficacia como para imponerse a sus compañeros que siguen el movimiento, en infinidad de casos, sin conocer ni siguiera las razones que les obligan a practicar la huelga. El hecho, demasido frecuente y conocido, no necesita grandes demostraciones. La minoría activa y politizada se puede dividir en diversas fracciones de importancia variable según las factorías, que presentan cada una de ellas originalidades muy explicables, dada la diferente situación económica por la que atraviesan, y así, junto a la gran masa neutra, tenemos unos líderes socialistas (miembros más o menos confesados de la U. G. T.), una tendencia democristiana progresista alimentada por la franja izquierdista del clero local, donde existen, por desdicha para todos, algunos casos de delirante confusionismo. Estos dos bloques, el socialista y el democristiano progresista, parecen los más importantes entre los sectores politizados del obrerismo vizcaíno, que superan cuantitativamente a los representantes comunistas, mucho más contundentes, eso sí. en sus procedimientos de lucha, como suele suceder habitualmente con el P. C. Hay un tercer bloque, el puramente ortodoxo, del que no hacemos mención aquí. Lejos, muy lejos, quedan los grupúsculos separatistas tradicionales.

Pero aunque dentro de determinadas factorías, en el seno de los llamados Comités de Fábrica, todas las tendencias operen armónicamente al tratar los problemas laborales específicos de cada establecimiento, no existe, según mis informes, a escala provincial, un centro colectivo donde todas las tendencias estén representadas al estilo de lo que habían hecho en otras capitales españolas las clandestinas comisiones obreras. La discusión de un convenio colectivo puede agrupar todos los obreros alrededor de sus Jurados de Empresa, por lo menos en la sociedad donde éstos son verdaderamente representativos, pero de puertas para afuera las agrupaciones clandestinas no mantienen contacto más que en contadas ocasiones de verdadera gravedad, como sucedió, por ejemplo, durante la pasada huelga de febrero.

Las relaciones de los separatistas con todos ellos son malas, y el informe preparatorio de la V Asamblea de la E. T. A. inserta un párrafo muy sabroso: "Los partidos españolistas, como el socialista y el comunista, nunca han sido partidos verdaderamente progresistas y revolucionarios, y dada su españolización han sido reaccionarios por no saber juzgar desde un punto de vista dialéctico la realidad vasca." El malhumor de la E, T. A. no se disimula lo más mínimo. Detenidos ante las puertas de las fábricas por otros grupos con más tradición social, el combate de la E. T. A. se ha planteado desde el primer momento al exterior del mundo laboral, aunque haya influido en el comportamiento de las otras fuerzas clandestinas. Salvador LÓPEZ DE LA TORRE.

 

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