Próspera Vizcaya     
 
 ABC.    09/05/1969.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. VIERNES 9 DE MAYO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 18.

PRÓSPERA VIZCAYA

Los tristes acontecimientos _ que han tenido, durante los últimos tiempos, a Vizcaya como protagonista se han insertado sobre unas realidades económicas determinadas, que conviene conocer con exactitud, porque quizás sirvan para explicar el futuro desarrollo de los hechos en aquella entrañable provincia, víctima momentánea de ciertos actos terroristas, cuya condena ha crecido como un inmenso y espontáneo plebiscito entre todos los españoles de buena voluntad. Pero más alia de los sucesos que pueden tener carácter político, se extiende la venturosa realidad económica de una región próspera que encabeza orgullosamente y con todos los merecimientos la lista de ingresos personales provinciales de toda España.

Así las acciones de la E. T. A. y su siniestro cortejo de terroristas transcurren sobre el telón de fondo de una prosperidad provincial que supera con mucho la de cualquier otra provincia española, aunque pudiesen poner en peligro tan floreciente desarrollo en el caso de que las acciones revolucionarias llegasen desdichadamente a paralizar el trabajo de los hombres vizcaínos, objetivo que parece constituir el primer propósito de los activistas.

Iniciando la serie de comparación en 1955, nos encontramos con que Vizcaya ocupaba el segundo lugar, entonces, en una relación de rentas "per capita" provinciales con 23,981 pesetas, precedida a bastante distancia por Guipúzcoa y seguida de Madrid y Barcelona, cuyo enriquecimiento tiene, como el de todas las provincias que cuentan con grandes capitales, un signo muy diferente. En 1964 tenemos ya a Vizcaya instalada en la cabeza de esta clasificación de ingresos personales con 51,793 pesetas, seguida por Madrid y Guipúzcoa, respectivamente, hasta llegar a 1967, en que Vizcaya mantiene el primer puesto con una renta "per capita" provincial de 68,069 pesetas, siempre por delante de Madrid y Guipúzcoa, lo que representa un nivel de vida de tono europeo desarrollado, puesto que aun contando con la devaluación se acerca a los mil dólares—exactamente 972,4—, cifra muy confortable en cualquier caso, que puede ^mparentarse con los ingresos "per capita" de Italia, pongamos por ejemplo, cuyo cálculo en pesetas fue para el mismo año 1967 de 71,574 pesetas. Es decir, una diferencia con la renta "per capita" vizcaína de 3,505 pesetas anuales, lo que puede considerarse como un práctico empate.

La comparación con otras provincias españolas resulta igualmente aleccionadora, porque la prosperidad vizcaína se debe, en parte, al flujo de capitales públicos y privados originados en otros puntos de España, y que se emplean en buena hora en las rentables factorías bilbaínas, pero no puede por menos de ofrecer un buen motivo a la meditación recordar que en 1967 la renta "per capita" de Almería era de 23,074 pesetas, prácticamente la tercera parte de la que disfrutaba Vizcaya el mismo año, lo cual quiere decir que ñor cada tres pesetas que recibía un vizcaíno el alménense debía contentarse con una sola, situación concebible desde un punto de vista fríamente económico, pero que tiene una enorme resonancia humana.

Esta base de riqueza bien administrada por la sagacidad industrial vizcaína, se encuentra en estos momentos atravesando una de sus más felices curvas productivas, como comprueban todos los indicadores de la actividad regional y las perspectivas de pedidos que estiman los fabricantes. En el informe de febrero —excelente informe, siempre—que publica la Cámara de Comercio e Industria de Bilbao se insiste en que "la situación de la industria vizcaína sigue, en su conjunto, la tónica expansiva de meses anteriores", y en la Bolsa de Bilbao la cotización de los valores típicamente bilbaínos ha ido aumentando su índice en los tres primeros meses de este año para pasar del índice 328,42 en enero, al índice 376,96, todo esto mientras el índice general, en el mismo período de tiempo, crecía del índice 270,04 al 305,95, lo cual indica la enorme confianza que el ahorro local tiene en sus valores propios y la esperanza de que el movimiento ascendente emprendido con tanta firmeza a partir de septiembre de 1968 continúe su grata escalada de prosperidad.

Tenemos, pues, una concordancia venturosa de todos los índices, para señalar una situación coyuntura! favorable, que se inserta a su vez sobre una riqueza de base que permite a los habitantes de Vizcaya disfrutar del más alto nivel de ingresos de toda España, a pesar del crecimiento constante de una población, ampliada de modo permanente con una masiva inmigración de españoles de otras provincias que buscan en el desarrollo bilbaíno remedio para sus inferiores situaciones de origen. La actividad de todas las fábricas, el buen funcionamiento de las reformas técnicas que algunas de las más importantes de entre ellas han sabido introducir en sus sistemas de producción, la gestión, siempre inteligente de unos dinámicos directores de empresas que han sustituido en la dirección de las fábricas al viejo patronato de "derecho divino", repitiendo el fenómeno europeo contemporáneo, son todos ellos signos de un avance económico del que se beneficia España entera, después de haberse beneficiado Vizcaya en primer lugar. Y por todo esto resulta todavía más incomprensible, más incoherente y radicalmente perversa esa invitación a la violencia que en tan próspero rincón de España han desencadenado unos terroristas animados por la más exagerada de las modas comunistas.

 

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