Atentado en el Rolando. 
 Fue un explosivo de gran potencia     
 
 Informaciones.    14/09/1974.  Página: 11-12. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

ATENTADO EN EL ROLANDO

FUE UN EXPLOSIVO DE GRAN POTENCIA

MADRID, U. (INFORMACIONES.)

A ochenta y dos víctimas, de ellas once muertos, se eleva el balance oficial de las personas afectadas por el atentado terrorista, ocurrido ayer en la cafetería Rotando, frente a una de las entradas laterales de la Dirección General de Seguridad. Esta cifra ha sido facilitada a mediodía de hoy por el gabinete de Prensa del citado organismo oficial.

La explosión del potente artefacto se produjo a las dos y media de la tarde de ayer, hora en que la cafetería se hallaba prácticamente llena de gente, y destruyó por completo el establecimiento y uno de los pisos superiores. También causó grandes destrozos, con víctimas, en el restaurante de autoservicio Tobogán.

De los once cadáveres contabilizados, seis corresponden a hombres y cinco a mujeres. Dos de ellos no han podido ser identificados hasta el momento. En cuanto a los heridos, once se encuentran graves, veintitrés de pronóstico reservado, treinta leves y siete sin pronóstico definido.

La explosión registrada en el restaurante Rolando, situado en el numero 4 de la calle del Correo y frente a la Dirección General de Seguridad se produjo a las dos y media de la tarde de ayer. Al parecer la explosión tuvo como centro la cocina del restaurante o al final del mostrador. En el local comían en ese momento una treintena de personas. También resultó seriamente afectado el restaurante Tobogán, que está al lado del Rolando y donde había unos trescientos comensales. En el momento de la explosión se hundió hasta el sótano el suelo del restaurante Rolando. La onda expansiva afectó a todo el edificio, de cinco plantas, donde sólo vivía una familia, puesto que estaba siendo desalojando para ampliación de una pensión, según una versión, y por estar declarado el edificio en ruina, según otra, y rompió casi todos los cristales de la manzana, incluso los de una joyería situada en la Puerta del Sol. a unos cincuenta metros del restaurante. En uno de los pisos superiores existe una dependencia de archivos de la Dirección General de Seguridad.

Poco después de producirse el siniestro acudieron al lugar una quincena de ambuluchar contra el polvo y las emanaciones de gas.»

Una de las camareras del restaurante Rolando manifestó que quedaban varias personas aún vivas entre los escombros del sótano. Poco antes de las seis de la tarde, los equipos de rescate llegaron al sótano del edificio, en su intento de socorrer a las personas que permanecían allí, si bien estos trabajos requirieron grandes esfuerzos y precaucionéis, pues era preciso apuntalar al tiempo que se avanzaba para evitar los derrumbamientos.

El dueño del restaurante Tobogán dijo que atendió a unas veinte personas heridas, dos de ellas gravemente. El conserje del hotel Madrid vio unos seis cadáveres y trasladó en un taxi a una clínica a una muchacha joven que tenía las piernas casi destrozadas.

lancias y varias dotaciones de bomberos.

La calle fue acordó nada por fuerzas del orden público y quedó cortada al tráfico toda la zona para facilitar la entrada y salida de las ambulancias y fuerzas que participaban en las labores de rescate y descombro, Las entradas del Metro en la Puerta del Sol también fueron cerradas como medida precautoria. Asimismo, se limitó el tráfico rodado por toda la zona. El suelo de la calle del Correo se encontraba cubierto de fragmentos y cristales rotos, así como de manchas de sangre en algunas zonas. Junto con la Policía Armada colaboraron desde los primeros momentos en los trabajos de ayuda a los heridos y rescate de cadáveres, la Policía Municipal, Cruz Roja, servicio de bomberos y un gran número de policías francos de servicio.

TESTIGOS

Un miembro de la Policía Armada, cuyo uniforme aparecía manchado por la sangre y el polvo, fue uno de los primeros en entrar en el local siniestrado. «El aspecto era caótico —dijo— y entre loa gritos y peticiones de ayuda de las víctimas tenían que

«Nos hemos librado de la explosión por minutos. Si el ascensor del Centro de Instrucción Comercial lo cogemos diez minutos después, nos hubiera afectado la explosión», manifestaron los pintores que trabajaban en el mismo edificio del suceso. «Era espantoso cómo sacaban a mujeres y niños cubiertos de sangre. La gente lloraba, A nosotros nos ha desalojado la Policía ante el posible peligro de derrumbamiento.»

Una de las personas que se hallaban dentro del restaurante Rolando en el momento de la explosión dijo qué «todos los que se hallaban en el interior de la cafetería resultaron heridos de mayor o menor gravedad. Inluso llegué a tropezar con una pierna de mujer que se hallaba separada del tronco.»

RESCATE DE CADÁVERES

Poco después de producirse el siniestro no se podía precisar el número de víctimas y se creía que, al menos, había dos muertos. A las cuatro menos veinticinco de la tarde fue rescatado el quinto cadáver de entre los escombros. El cadáver de esta quinta victima corresponde a una empleada de la Dirección General de Seguridad que se hallaba en el establecimiento. Al parecer, otros tres cuerpos continuaban bajo los escombros.

Hacia las cuatro de la tarde se estimaba en seis las personas fallecidas. Más de veinte víctimas fueron recogidas por las ambulancias de socorro y trasladadas a ´a Ciudad Sanitaria Francisco Franco, a la clínica de La Paz y otros centros de la ciudad.

A las cinco de la tarde continuaban los trabajos de descombro y rescate de las víctimas. Un camión del Ayuntamiento saltó cargado de escombros y continuaba el tráfico de ambulancias con destino a la clínica de La Paz o de la residencia Francisco Franco, en las que habían ingresado ya unas cuarenta personas. No se había facilitado oficialmente el número de muertos, pero se hablaba de siete, e incluso de diez. Se indicaba también que han podido resultar heridos varios funcionarios de la Dirección General de Seguridad. Según datos que pudieron conocerse a través de la Policía Municipal, el número de victimas era, hacia las cinco de la tarde, de nueve muertos y más de cincuenta heridos de diversa consideración, varios de ellos de gravedad. Las victimas se encontraban repartidas en numerosos centros sanitarios de Madrid, por lo que era muy difícil conocer con precisión el número exacto de muertos y heridos, aunque, dada la extrema gravedad de algunos de estos últimos, no se descartaba la posibilidad de que pudiera haber más muertos.

A las siete de la tarde continuaban los trabajos de rescate de posibles víctimas, ocultas aún entre las masas de escombros producidas por los derrumbamientos ocasionados por, la onda expansiva

VICTIMAS ENTRE LAS BUENAS

Sobre las ocho y media de la tarde continuaban los trabajos de los bomberos, que continuamente sacaban cascote, maderas y otros restos del siniestro. Ya habían sido retirados cinco camiones de escombros y persistía la opinión de que aún podría hallarse algún cuerpo en el interior del local.

A las nueve de la noche seguía sin saberse con certeza el número de muertos y heridos. A esta hora continuaban intensivamente los trabajos de descombro llevados a cabo por los bomberos de Madrid, los cuales trabajaban con gran esfuerzo para tratar de hallar posibles nuevas víctimas entre los escombros. De fuente allegada al Parque Central de Bomberos se declaró que solamente por los miembros de este benemérito Cuerpo se habían sacado del lugar del atentado once cadáveres y setenta y seis heridos de diversa consideración, muchos de ellas de gravedad. En este momento ya se hablaba de la posibilidad de que los trabajos de rescate continuasen durante toda la noche.

En el interior del establecimiento, entre hierros retorcidos, maderos y vigas podía verse un inmenso boquete, que termina en el sótano, donde, al parecer, fue colocado el artefacto explosivo. En la fachada de la Dirección General de Seguridad se apreciaban restos de comidas que la onda expansiva estampó contra la pared.

HIPÓTESIS SOBRE LA EXPLOSIÓN

Un oficial de la Policía Municipal informó a la agencia

(Pasa a la pág. siguiente.)

CONTROLES POLICIACOS EN AEROPUERTOS, CARRETERAS Y ESTACIONES DE FERROCARRIL

(Viene de la página anterior.)

Pyresa sobre algunos detallas de la violencia de la explosión. Aunque se desconoce el explosivo utilizado, la potencia fue muy grande, y como consecuencia de ella, las botellas y platos de comida que se encontraban en las mesas o sobre la barra de la cafetería estallaron contra la fachada lateral de la Dirección General de Seguridad, Algunos observadores consideran que la explosión puede haber estado ocasionada por un aparato de relojería, si bien sobre este extremo no existe hasta el momento confirmación pericial solvente.

Según la agencia Cifra, nada más ocurrir el atentado se dictaron órdenes desde la Dirección General de Seguridad para montar servicios de vigilancia en los aeropuertos, carreteras y estaciones de ferrocarril, a fin de impedir la huida de supuestos terroristas.

En la Puerta del Sol, la Policía encontró una pancarta de papel marrón, de tamaño de dos metros por sesenta centímetros, en la que se podían leer expresiones subversivas. En relación coa esta presunta pancarta, la versión que se facilitó fue que era una de las que de cuando en cuando se recogen en alguna barriada y que se encontraba en un vehículo de la Policía, aparcado al lado de la Dirección General de Seguridad y que salió despedido a varios metros por la onda expansiva

Por otra parte, el subdirector general de Gas Madrid, Sociedad Anónima, el ingeniero señor Sáez García, manifestó que no podía tratase de una explosión de gas. «De momento —agregó— se ha cortado el gas, agua y electricidad en la manzana afectada, en previsión de posibles derrumbamientos. Por ahora no hay peligro inmediato.» Nada más producirse el siniestro se recibió una llamada de alarma e inmediatamente se trasladaron al lugar de los hechos cuatro mandos de la compañía, una cuadrilla de urgencia y cuatro hombres más, que comprobaron no existir fugas de gas ciudad.

VISITAS DEL GOBIERNO

El presidente del Gobierno, señor Arias Navarro, permaneció algo más de dos horas en el lugar de la explosión para interesarse por los detalles del atentado y especialmente por el estado de los heridos. Alrededor de las siete de la tarde regresó a la Presidencia del Gobierno También estuvieron el señor García Hernández, vicepresidente primero y ministro de la Gobernación; el vicepresidente segundo y ministro de Hacienda, señor Barrera de Irimo, y los ministros de Educación y Ciencia, señor Martínez Esteruelas; secretario general del Movimiento, señor Utrera Molina, y de Planificación del Desarrollo, señor Gutiérrez Cano. Los ministros fueron acompañados por el jefe superior de Policía, señor Quintero. Asimismo el alcalde de Madrid, señor García-Lomas permaneció en el lugar del suceso desde los primeros momentos.

 

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