Atentado en el Rolando. Hablan los supervivientes. 
 Como una corriente eléctrica     
 
 Informaciones.    14/09/1974.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Como una comente eléctrica

MADRID, 14. (INFORMACIONES.) — Dos de los heridos que permanecían ingresados en el centro de rehabilitación y traumatología de la Ciudad Sanitaria a az eran precisamente los dos mareros del bar. Su aspecto podría calificarse de normal, en lo que cabe. Emilio Candil García, de veintitrés años, pudo responder a nuestras preguntas con gran claridad y serenidad de ánimo.

—Me encontraba en mi puesto, en la barra. Acababa de cobrarle a un cliente el cafa que había consumido y de repente sentí como una corriente eléctrica.

—¿En el momento e a explosión?

—No oí la explosión. Solo sé que una especie de corriente me invadió el cuerpo. Me noté como pegado a la barra. Vi caer escombros v noté que se arremolinaba la gente, quizá corría. No sé... En pocos segundos, pero progresivamente, perdí la noción de cuanto me rodeaba. Pude llegar a la calle y una vez allí ya se me borró todo.

—¿Corría la gente, oyó gritos?

—No podría decirlo. Todo fue muy confuso. Fue como una extraña sensación que no he podido olvidar.

El señor Candil García añade que en el establecimiento, tomando consumiciones de la barra, habría unas treinta o treinta y cinco personas. Dentro, en el comedor, cree que estaba Heno, pero no puede afirmar nada al respecto, pues aquel servicio no depende de él.

—Los de la barra eran en su mayor parte inspectores de Policía. Clientes que conocemos bien, de antiguo, pues enfrente está la Dirección General de Seguridad

La coincidencia de las vivencias de don Emilio Candil y su compañero don Ismael López Ollero es casi absoluta. Está en distinta sala del centro.

—Noté un calambre. Sentí un golpe tremendo en la cara y que rae quedaba como pegado a la máquina. Me costó trabajo soltarme. Salí corriendo y ya no sé decirle si hubo aglomeración o no en la puerta. El caso es que lo último que recuerdo es que llegaba a la calle y nada más. Perdí el conocimiento.

—¿Fue muy fuerte la explosión?

—Es que no sé si hubo o no explosión. No oí tal explosión. Nada más el golpe en la cara, y en aquel momento como si me cayera de un piso a otro.

Ismael Ollero tiene el lado izquierdo de la cara fon múltiples heridas y el ojo de ese lado tumefacto. El aspecto de las lesiones impresiona pero nos dicen los médicos que no es cosa excesivamente alarmante, aunque el pronóstico sea grave.

RESCATO A QUINCE PERSONAS

Don Pedro Chicote Alonso es policía. En el momento de la explosión se encontraba paseando por la calle de Correos, esperando la hora de entrar en su trabajo. Ahora se encuentra en la clínica Francisco Franco de la Diputación Provincial.

—No puedo decir que viera ni oyera nada en el primer momento. Sentí la explosión, eso si. Al momento los ritos procedentes de los restaurantes y las gentes que salían corriendo, llenas de sangre, me decidieron a entrar. Oía voces de los jefes que se encontraban en el lugar, ordenándonos el rescate. Entré dentro del bar Rolando y conseguí sacar a quince personas. Todas ellas en brazos. Rescaté a un niño pequeño, pero cuando intentaba salvar a una mujer cayó parte del suelo. No pude hacer más. Salí como pude y me obligaron a acostarme en una camilla. Creo que todo lo que tengo en el pecho es consecuencia de cargar con tarifa gente.

 

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