A sangre fría     
 
 Informaciones.    08/04/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

A SANGRE FRÍA

Alas pocas horas de que la familia del señor Berazadi mostrara su confianza en que la difícil situación se aliviara y cuando los secuestradores habían prorrogado el plazo impuesto para que se cumpliera su chantaje, el industrial vasco ha sido asesinado a sangre fría, sin ninguna posibilidad de defensa. El desenlace de este suceso tiene todas las trazas de una venganza y de una irracionalidad difícilmente comprensibles.

Otra vez hay que decir que determinados hechos demuestran palpablemente cómo algunos grupos se excluyen voluntariamente de la convivencia democrática que la inmensa mayoría de los españoles desean y el Gobierno propicia. Las presiones contra la libertad, hasta llegar al asesinato —el atentado más brutal contra la libertad personal y colectiva— son los métodos más arbitrarios y más reprobables en el seno de una sociedad, que, además, lucha por encontrar un futuro próspero y estable. Hoy hay que decir de nuevo que estos procedimientos encuentran su mayor condena en la concepción democrática de la convivencia.

La reacción ante este crimen alevoso, bestial, no debe ser como la que algunos preferirían en estas circunstancias; efectivamente, el asesinato del señor Berazadi incrementa el volumen argumental de quienes piensan que nuestra convivencia en paz es imposible en un régimen de libertad. El frío asesinato de E. T. A. debe invitar, por el contrario, a espolear el ritmo de implantación en España de las fórmulas y del ambiente democrático, deseado por la mayoría de los españoles, en el que la violencia irracional quede superada por el afán de convivencia en paz. La reacción contra los que asesinan a sangre fría debe ser ejercida también con sangre fría. Que paguen los culpables y que la sociedad disponga de recursos suficientes para que hechos como éste, profundamente reprobables —insistimos-— no tengan las consecuencias políticas que sus autores desean.

 

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