Autor: Lavilla, Andrés. 
   Chantaje  :   
 Con 60 cartas como esta, ETA trata de reunir mil millones. 
 Arriba.    11/04/1976.  Páginas: 4. Párrafos: 15. 

Para la entrega del dinero debeni dirigirse Vd. —o alguna persona enviada por Vd.— el día 25 de Agosto a San Juan de Luz (Euskadi Norte)y entrar en contacto, a través de lí>s medios vascos, (que sin duda Vd. conocerá ñor la prensa o por personas allegadas), con afgana de las siguientes personas:

Sabin Arxalandabaso,

Josue Etxegarai "Mark",

Eduardo Moreno Rergareche "Pertur ´, o

José Ignacio Muxika Arregi "Ezkerra", a la rual entregarán personalmente el paquete diciendo que ex un recado para Julián.

• Nos parece fundamental insistir en la importancia de qne toilo esto se mantenga en la más absoluta reserva, tanto en el interés nuestro como en el suyo propio. Por ello n¿> creernos necesario recordarle que las eventuales medidas que adoptemos dependerán, tanta de su disposición y puntualidad en el pago, cono de su discreción.

Gora Euskadi Askatuta! Gora Euskadi Sozialista!

La fotografía nos muestra a José Luis Arrásate durante su secuestro. Fue obtenida en la "cárcel del pueblo´ establecida en un sótano de dos metros y medio por cinco. Al fondo, la bandera separatista bicrucífera,llamada «ikurriña» en el País Vasco. José Luis, siguiendo las instrucciones de sus secuestradores, posa leyendo la revista «Hitz», en cuya portada aparece el terrorista Paredes Manotas, ejecutado en septiembre de 1975. La fotografía, que fue vendida a dos revistas, una francesa y otra española, fue también publicada por el órgano oficialde ETA, «Hautsi», que se vende en la librería Mugalde. de Hendaya (propiedad de la organización). y se distribuye entre militantes y simpatizantes.

LA rama «político-militar» de ETA - V Asamblea tiene e! propósito de obtener la suma total de 1.000 millones de pesetas en el transcurso de los próximos meses para poder sostener los crecientes gastos que permitan el desarrollo de su actividad terrorista, a la que ellos autodenomirtan «lucha de liberación nacional y social».

E! objetivo de los 1.000 millones ha trascendido por las impresiones captadas en el Sudoeste francés y por las propias declaraciones hechas por los intermediarios de ETA durante las negociaciones que éstos llevaron a cabo con los familiares del joven de Bérriz (Vizcaya) José Luis Arrásate, que permaneció en poder de la mencionada organización por espacio de treinta y seis días.

Para obtener tan elevada suma

Texto parcial de una de las cartas enviadas por la rama político-militar de ETA-V Asamblea, el 14 de agosto de 1975, Es ésta la primera vez que se da a conocer en un medio de comunicación el contenido de unade estas cartas. sobre las que se escribió ampliamente a raízde su envío y que ahora han vuelto a recordarse.

ETA, rama «político-militar», ha decidido la comisión de secuestros de industríales de empresas de cierta importancia ubicadas en el país vasco. A i o s secuestros llaman detenciones, y al chantaje de las sumas exigidas por su rescate, «expropiaciones», «plusvalía capitalista» e «impuesto revolucionario».

* Sesenta cartas exigiendo dinero

El primer ensayo llevado a cabo por la citada organización terrorista fue en agosto de 1975. con el envío de 60 cartas, que. firmadas por Sabino Atxalandaba-so, José Luis Echegaray Gastearena, Eduardo María Moreno Bergareche y José Ignacio Múgica Arregui (éste, detenido un mes después en Madrid), exigían sumas que oscilaban entre dos y diez millones de pesetas, según la capacidad económica presumida por el Comité Ejecutivo de la organización, a la vista de los informes que les pasan sus simpatizantes militantes u otros colaboradores.

El número de cartas remitidas, sobre el que se ha especulado hasta señalar que han sido más del centenar, no hay forma de precisar. Nosotros hemos tomado la

ENTREGARA PERSONALMENTE EL PAQUETE DICIENDO QUE ES UN RECADO PARA JULIÁN»

referencia dada por el propio Múgica Arregui tras su detención.

Las detenciones practicadas por la Policía en Barcelona y Madrid durante el verano del año pasado —entre ellas las de los

miembros del Comité Ejecutivo Wilson, Félix Eguía y Múgica Arregui— impidió que el «impuesto revolucionario» fuera siquiera tomado en serio por los destinatarios, a quienes, por otra parte,

Algunos industriales amenazados:

DISPUESTOS A CONTRATAR HAMPONES

(Si ETA asesinaba a Berazadi)

se les daba un plazo muy corto, de once días, para hacer efectivas las respectivas sumas.

Sin embargo, una vez que ETA superó la crisis motivada por las desarticulaciones del pasado año y de que celebrara su séptima asamblea del 8 al 10 de enero último, y otra reunión posterior, sus dirigentes decidieron reanudar la lucha armada, con total menosprecio del cambio político operado en España, y que parecía que pudiera incidir en su actitud de lucha armada terrorista.

La lucha interna de los dos grupos más característicos en que actualmente se halla dividida ETA-V Asamblea —la rama «político-militar», por un lado (línea de mayor «prestigio»), y la de los «milis», también autodenominado «militares», por otro— obligó a que cada bando haya decidido actuar por su cuenta.

Los primeros, que quieren seguir detentando a su favor las siglas ETA. se hallan empeñados en obtener la suma de 1.000 millones de pesetas mediante los «impuestos revolucionarios» y los secuestros, mientras que»los «milis» —todavía más extremistas— decidieron en la asamblea de enero iniciar a partir de febrero una intensa campaña de asesinatos, no tanto sobre las fuerzas de Orden Público, sino más bien contra aquellos a quienes atribuyen la condición de «chivatos», colaboradores de la Policía o cargos de significación política.

Los «político-militares», para no quedarse atrás, y una vez establecida la premisa económica para desarrollar su capacidad operativa, han querido rivalizar durante esta campaña en la comisión de atentados. De ahí la dificultad de saber en muchos casos quién perpetra los distintos atentados, salvo que los autores puedan ser identificados por testigos presenciales.

Los secuestros hasta ahora sí son exclusivos de la rama «politico-militar». e Los mismos que recibieron aquellas cartas

La rama «político-militar» entiende que en la lucha interna que sostienen con los «milis» saldrán vencedores aquellos que cuenten con una mayor capacidad operativa, y que ésta se la dará el dinero.

Han querido partir de las cartas de agosto pasado para señalar que los secuestrados son aquellos que no abonaron el «impuesto revolucionario». Como no hay forma de saber quién o quiénes lo hicieron efectivo han sembrado el terror entre aquellos empresarios que recibieron las cartas, y que asisten expectantes al desarrollo de los secuestros, temiendo siempre sobre su seguridad personal.

Ello parece haber Incidido en que alguno de los destinatarios de aquellas cartas haya optado por abonar el «impuesto» para evitarse peores situaciones y, desde luego, mucho más costosas.

* Los empresarios reaccionan

Los empresarios vascos han puesto de manifiesto reiteradamente, y ante diversas autoridades, su honda preocupación sobre su seguridad personal.

En marzo, en Bilbao, durante una reunión sostenida por aquéllos con el Ministro de Industria,

algunos expusieron sus temores. El resultado de esta situación ha dado origen a que los empre

• Los que no abonaron «el impuesto revolucionario», amenazados de secuestro

sarios se hayan dividido en varias opciones para afrontar el problema. Una tendencia es la de los dispuestos a pagar por una sola vez y plantearse el asunto desde otro prisma si la coacción se repite, como es previsible. Y otro grupo, firmes en negarse a abonar cuota alguna, ni siquiera rescate, en el caso de que se produzca el secuestro. Este sector de industriales tenía el propósito, en el caso de que ETA asesinase a un solo secuestrado, de reconsiderar el asunto para recaudar una importante suma de dinero que permita pactar con algún grupo de hampones internacionales capaz de «acabar con el problema...» El asesinato del señor Berazadi introduce un nuevo y trágico elemento en el planteamiento de los amenazados.

De cualquier modo, el único hecho evidente es que si ETA accede a una mayor capacidad económica, su desarrollo puede hacerse insoportable para muchos

 

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