Tras el alcalde de Mijas, un chófer canario. 
 Estuvo escondido treinta y tres años     
 
   02/04/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Tras el alcalde de Mijas, un chófer canario

Estuvo escondido treinta y tres años

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.—A últimas horas de la noche del sábado se presentó

en la Inspección de Guardia del Cuerpo General de Policía don Pedro Nolasco

Perdomo Pérez, quien ha permanecido oculto desde el comienzo de la guerra civil

española.

Natural de Haría, isla de Lanzarote, donde nació el 31 de enero de 1906, el

señor Perdomo, seis días después de iniciarse el Alzamiento Nacional, se refugió

en el domicilio de una hermana, pues—según ha manifestado— pertenecía al partido

comunista y temía por su vida.

A los dos meses de estar oculto se hizo público en un periódico de la localidad

una requisitoria judicial, por la cual se invitaba al señor Perdomo a

presentarse ante la autoridad competente y se ofrecía la suma de 3.000 pesetas a

quien diera noticias de su paradero.

Desde entonces sus familiares han tenido oculto al señor Perdomo. "He estado en

el domicilio de tres hermanas, temiendo que me capturaran—ha declarado—i.Primero

estuve en La Angostura, en el término municipal de Santa Brígida, a diez

kilómetros de la capital, donde permanecí durante dos meses".

"Al morir mi hermana—ha seguido diciendo—me trasladé a la Isleta, en el puerto

de La Luz. En la calle de Pentagacha he permanecido durante diecisiete años. Más

tarde me fui al domicilio de otra hermana, en la calle de Alcorac, también del

barrio de la Isleta."

"En una ocasión—ha declarado el señor Perdomo—estuve enfermo. Creí enloquecer.

Perdí la memoria y no sabía dónde estaba. Sin embargo, sin intervención

facultativa ni medicinas, curé de aquel trastorno, yo creo que de milagro."

"El sábado—ha añadido—es cuando leí el decreto sobre prescripción de

responsabilidades anteriores a 1939. También vi en los periódicos las noticias

del alcalde de Mijas. Sin decir nada a mi familia, muy temprano, tomé un taxi y

le dije al taxista que me llevara a. Las Palmas. Al llegar a la Comisaría, ante

el funcionario de Policía, apenas podía hablar. Me tranquilizaron y me pidieron

que les explicara el motivo de mi visita tan temprana. Yo les dije mi nombre y

que me presentaba porque llevaba treinta y tres años oculto y quería acogerme a

la disposición legal que prescribe todos los delitos políticos anteriores a la

guerra civil. La Policía me ha tratado muy amablemente. Me extendieron un

documento de identidad provisional mientras se tramita mi caso."

Antes de 1936, el señor Perdomo era conductor de los autobuses urbanos de la

capital. Tenía novia, que ahora es viuda, según ha sabido por sus familiares.

Es éste el segundo español que se presenta a las autoridades tras prescribir

todos los delitos políticos anteriores a la guerra civil española.—Europa Press.

 

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