Autor: Ridruejo, Carmelo C.. 
 Vida Política. Carlos Garaicochea (presidente del PNV) a Informaciones. 
 No estamos por la vía de la autodeterminación     
 
 Informaciones.    12/08/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

CARLOS GARA1COECHEA (PRESIDENTE DEL P.N.V.), A «INFORMACIONES»

"NO ESTAMOS POR LA VIA DE LA AUTODETERMINACIÓN"

Por Carmelo C. BIDRUEJO

PAMPLONA, 12.

NECESITAMOS con urgencia unas facultades de autogo bierno, sencillamente para seguir subsistiendo como pueblo. Y esto quizá explica la radicalidad y la desesperación con que a veces se plantea el nacionalismo vasco, porque es la desesperación de un pueblo que ve que a este paso puede ser borrado de la faz de la Tierra.» Con estas palabras, el presidente del Partido Nacionalista Vasco, don Carlos Garaicoechea («Pinto»), inicia para INFORMACIONES —a lo largo de una amplia entrevista— la explicación de toda esa serie de interrogantes que muchos españoles aún tienen sobre su partido. Un partido —el P.N.V.— fuerte y de gran arraigo popular en el País Vosco, cuya, incógnita mayor en estos momentos es su última palabra sobre la Constitución que pronto comensará a debatirse en el Senado.

• «LA SITUACIÓN ECONÓMICA DEL PAÍS VASCO ESTA MAS DETERIORADA QUE LA DEL ENTORNO QUE NOS RODEA»

Para el presidente del Euskadi Buru Batzar (órgano supremo) del P.N.V. la situación por la que atraviesa en estos momentos el País Vasco es la mas dramática por la que puede pasar un pueblo. Según el señor Garaicoechea la propia identidad del pueblo vasco se va erosionando dia a día hasta el punto de encontrarse en trance de ver perdidos sus rasgos fundamentales como tal pueblo.

«Por eso —dice-- de alguna manera nuestra lucha es una lucha de supervivencia. Aquí hemos visto un atroz retroceso de nuestro idioma. Hemos visto una desculturización que ha sido dramática en los últimos años. La situación económica del País Vasco está más deteriorada que la del entorno que nos rodea. La convivencia social sufre una crisis muy especial. Por eso, en todos los aspectos, el País Vasco está en una profunda crisis que es una consecuencia de la alienación y del sometimiento político al que ha estado sujeto hasta el presente. Para salir de esta situación, como ya he dicho antes, necesitamos con urgencia unas facultades profundas de autogobierno.»

—Señor Garaicoechea, ¿tiene solución entonces el problema vasco?

—Yo creo que la tiene. Nosotros la estamos preconizando desde hace ya mucho tiempo. Este problema, que es uno de los mas fundamentales del Estado en estos momentos, como siempre lo liemos dicho, exige medidas políticas.

«PROFUNDO GRADO DE AUTOGOBIERNO»

—¿Cuáles son esas medidas políticas?

Pues ni más ni menos que el reconocimiento de un profundo grado de autogobierno para el pueblo vasco. Para nosotros la fórmula concreta es la de trazar un modelo de Estado en el que pueda ser compatible la propia existencia del listado con ese profundo concepto del autogobierno y con el principio —importantísimo para nosotros — de que el pueblo vasco, con sus territorios históricos, tiene un derecho originario: sus derechos torales, que invocan a la hora de concurrir a la formación de ese Estado como fundamento de su autogobierno y como explicación de la manera en que se concurre a ese Estado.

—Con ese profundo grado de autogobierno que cita, ¿cuál seria, pues, la situación en Navarra en el caso de que se integrara definitivamente en la región vasca?

—Navarra es el territorio foral en el que se dio precisamente la suprema forma institucional, por haber sido un reino soberano. Entonces Navarra, con especial motivo, pero al igual que los demás de los territorios vascos, debiera obtener un reconocimiento de esos derechos políticos que existieron hasta el expolio foral. Con base en esos derechos, en esas cotas de poder político, Navarra se dotaría de un sistema autónomo con fundamento originario y los demás territorios vascos que harían lo propio se confederarían entre sí, incluida Navarra, para formar una comunidad autónoma vasca en la que cada territorio

conservaría su propio, ser político. Concurriría a esa especie de confederación (que sería esa comunidad vasca) para defender aquellos intereses que conviniera defender en. común y para defender esa identidad esencial común a todos los territorios vascos, y mantendría los resortes fundamentales para preservar su propia identidad. Esa es nuestra visión de la concurrencia de Navarra a la autonomía en el seno del Estado y en unión de los demás territorios vascos.

ANTE TODO NACIONALISTA

—La abstención del P.N.V. en el referéndum constitucional, ¿no situaría a su partido en una alineación clara con los «abertzales» de izquierda, que —aparte de nacionalistas— son en su mayoría de tendencia marxista-le-ninista?

—El P.N.V. es ante todo nacionalista. En la cuestión que constituye la razón específica de su existencia, que es la lucha por los derechos nacionales del pueblo vasco, precisamente está centrado hoy el principal motivo de disconformidad con el proyecto constitucional, que, desde otros puntos de vista, hemos valorado positivamente. Si no se resuelve ese aspecto específico, que se concreta en el reconocimiento de los derechos históricos forales del pueblo vasco como vía especifica hacia la autonomía, nosotros no tendremos más remedio que mostrar nuestra disconformidad con la Constitución. Si en ellos coinciden otras fuerzas políticas será que tienen algunos factores de comunicación con nosotros y evidentemente esos no son otros que el sentimiento nacional vasco.

—¿Mera coincidencia únicamente?

-Evidentemente hay ahí unos factores de conexión en la valoración del resspeto a los derechos políticos, a los derechos al Gobierno del pueblo vasco, concebidos por vías más o menos diferentes. Pero hay otros factores que no

nos unen en absoluto, por ejemplo, el marxisrno-leninismo, que es el polo opuesto de nuestras concepciones y por consiguiente no es por ahí por donde nos unimos precisamente, sino por el problema del reconocimiento del derecho al autogobierno del pueblo vasco en la Constitución.

—Ideológicamente, ¿qué se considera el Partido Nacionalista Vasco: democristiano o socialdemócrata? Y si no, ¿en qué espacio político se mueve?

—Yo he dicho muchas veces que el P.N.V. está en la internacional demócrata cristiana. Se considera un partido vanguardista dentro de este amplio espectro y, aunque parezca paradójico, yo he dicho más de una vez que el pensamiento del P.N.V. puede encasillarse dentro de una concepción socialdernócrata, lo cual no es paradójico con la pertenencia a una internacional como es la demócrata cristiana. Simplemente, nosotros estamos en una línea absolutamente progresista. En ese espectro internacional propugnamos un proceso socializante. Inequívocamente lo tenemos escrito en nuestra conducta y ´creo que es coherente con lo que tenemos escrito, y en los debates que ha podido haber en la Constitución nadie habrá podido observar un solo rasgo que no fuera de progresismo, en los supuestos defendidos por el P.N.V.

NO A LA VIA DE LA AUTODETERMINACIÓN

—¿Hasta qué punto el Partido Nacionalista Vasco aceptaría un referéndum sobre la autodeterminación del País Vasco?

—Sabido es que nosotros no vamos por la vía de la autodeterminación. Nosotros vamos por la vía de la reintegración foral plena, de la reintegración de los poderes políticos del pueblo vasco. Creemos que el pueblo vasco, incluso desde el propio interés nacionalista, y aun desde una perspectiva independentista, en modo alguno debería estar interesado en una autodeterminación en el momento presente, antes de haber sido sometido a un proceso de reconstrucción. Y en ese sentido, creemos también en la vía de la reintegración foral, de la reintegración de nuestros poderes políticos originarios debidamente actualizados. El principio de la autodeterminación, nosotros, cómo no, en sentido general, lo tenemos que suscribir. Hace poco en Berlín, no nosotros, sino toda la democracia internacional suscribió este derecho de todos los pueblos a su autodeterminación. Allí estaba también U.C.D. al menos con sus observadores, que no formularon ningún reparo a esa conclusión y en ese sentido nosotros lo suscribimos. Pero como fórmula a aplicar al pueblo vasco en el momento presente, en primer lugar yo diría que aún desde una perspectiva independentista no es en, absoluto reco-

mendable, puesto que el pueblo vasco necesita en primer lugar un proceso de reconstrucción de su propia conciencia nacional. Quiero que esto quede muy claro, porque este es un punto muy delicado. Nosotros hemos dicho y reafirmamos nuestra voluntad de concurrir a la construcción del Estado, hemos dicho que queremos ir con el corazón abierto a un proceso constituyente del Estado español, pero desde una perspectiva absolutamente respetuosa con el ser político del pueblo vasco, con sus derechos originarios. Esto tendría un encaje mucho más adecuado en una Constitución del Estado de tipo federal, pero a falta de esto, que evidentemente no se da en la actual Constitución, nosotros lo que queremos es un reconocimiento del caso vasco. Esa es nuestra vía. No estamos en una posición de ruptura del Estado y no estamos tampoco, hoy por hoy, porque el pueblo vasco ejercite su derecho de autodeterminación, porque, entre otras cosas, aun a efectos dialécticos, creemos que aún no es el momento, que desde la propia perspectiva de los independentistas del pueblo vasco sería el mas adecuado.

—¿Qué tendría que ocurrir en el Senado para que el Partido Nacionalista Vasco aceptase plenamente la Constitución?

—Principalmente, y en con creto el reconocimiento de los derechos históricos del pueblo vasco y la vía específica que esos derechos representan para alcanzar unas cotas de autogobierno.

ABRIL MARTORELL:

UN INTERLOCUTOR

DIFÍCIL

—¿Estaría dispuesto el Partido Nacionalista Vasco otra vez a seguir negociando con Abril Martorell o prefieren que sea otro el interlocutor?

—Realmente, el señor Abril Martorell es un interlocutor muy difícil y nosotros estamos bastante decepcionados de nuestras negociaciones. Esto no significa una ofensa personal, en el terreno estrictamente personal de Abril Martorell, pero sí en su condición de político y de político negociador, sería necesario hacer una especie de recusación, pues no sería extraño que un día pudiera existir. Tampoco quiero magnificar el carácter negociador del señor Abril Martorell, porque detras de él está el señor Suarez. Cuando nosotros hemos visto que el señor Abril Martorell, por cinco veces consecutivas, se h» vuelto atrás de posiciones asumidas en una negociación, como sucedió con testigos afortunada mente para nosotros, cualquier persona medianamente lógica, lo único que puede plantearse como explicación es que alguien le ha hecho volverse atrás de sus posturas. ¿Quién puede hacerlo, si no es el señor Suárez?

En cuanto a la segunda parte de su pregunta, le diré que nosotros no vamos a tener la pretensión de elegir interlocutor y poner vetos a otros, a pesar de que nos resulte incómodo un interlocutor como el señor Abril Martorell hasta la fecha. Lo que queremos es que haya personas serias; personas capaces de mantener posturas coherentes y personas con las que se pueda hablar.

—Señor Garaicoechea, ¿cuándo cree que hay que disolver el Gobierno vasco en el exilio?

—Cuando exista una institución homologable a dicho Gobierno, que pueda en su naturaleza y origen identificarse con el papel político e histórico que tuvo éste. O sea, cuando a partir de una constitución democrática, se forme un Gobierno dimanado de un régimen autonómico que permita esa Constitución,

El Consejo General Vasco, mientras siga vacío de competencias, no basta. Sería en este caso una sustitución inadecuada del Gobierno vasco. Precisamente, nosotros eremos que el papel actual del Gobierno vasco es servir de recordatorio de que aquí no se ha producido la primera restitución que se nos debe.

—¿Existe algún contacto o relación de su partido con la actual organización E.T.A.? . —La relación P.N.V.-E.T.A. no existe. Es más, nuestras posturas son de absoluta oposición y condena de las vías de E.T.A.

—Por último, señor Garaicoechea, a raíz de los últimos acontecimientos del País Vasco y Navarra se ha hablado de la importancia de la vuelta de los ((mikeletes». ¿Cree usted que los vascos de nacimiento estarían dispuestos a ingresar en este cuerpo?

—Sí, cómo no. Yo creo que se produciría en el primer momento una cierta influencia de descrédito y de esta especie de oposición de cualquier hombre vasco a ser parte de los Cuerpos de orden público Situación que explica mejor que ninguna otra la necesidad de dar una solución a este problema y encomendar a los vascos el orden público. Un ejemplo de que los vascos ingresarían en los «rnikeletes" lo tenemos en los cuerpos torales de Navarra. Aquí no hay repugnancia a formar parte de ellos. Si no se empieza a hacer esto pronto, observaremos una ceguera política increíble en quienes ya tienen. signos de que esta situación no puede sostenerse por mas tiempo.

Don Carlos Garaicoechea Urriza, de treinta y nueve años de edad, casado y con tres hijos, es licenciado en Ciencias Económicas y abogado en ejercicio Ha sido presidente de la Cámara de Comercio e Industría de Navarra, y actualmente es consejero foral. Ha trabajad, intensamente en pro del euskera, especialmente en la promoción de ikastolas y participando en los organismos forales instituidos para su defensa. Fue elegido presidente de la Asamblea Nacional de: Partido Nacionalista Vasco y posteriormente presidente de! Euskadi Buru Batzar, órgano supremo del mismo partido cargo que actualmente ostenta.

INFORMACIONES 12 de agosto d 1978 "3

 

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