Autor: Preciado, Nativel. 
 Juan María Bandrés:. 
 Comprendo el terror     
 
 Interviú.     Páginas: 3. Párrafos: 29. 

JUAN MARÍA BANDRES:

«COMPRENDO EL TERROR

Por NATIVEL PRECIADO Fotos: G. GALLEGO

Este abogado donostiarra, que se ha dejado media vida defendiendo a los militantes de ETA, es abertzale, socialista y senador independiente de Euskadiko Ezkerra. Defensor en el proceso de Burgos de 1970, defensor de Garmendía en 1975, defensor, en fin, de cuantos procesos hicieron historia en los últimos años del franquismo. Juan María Ban-drés ha hecho la resistencia vasca con la toga, mientras otros la hacían con la metralleta; luego él los defendía. Pues bien, el abogado más famoso de Euskadi tiene que escuchar impertérrito como Martín Villa le llama mentiroso en el Parlamento. Pero que pregunten —como él dice—, que pregunten en las calles de Euskadi quién es más mentiroso, si Bañares o Martín Villa.

—Martín Villa dice que es usted un mentiroso.

—Yo no miento. He dicho la verdad. La centralita del Consejo General Vasco estaba intervenida. Lo que pasa es que Martín Villa siempre está mal informado, desde luego, peor Informado que yo, que soy el consejero de Transportes y Comunicaciones del Consejo General Vasco y conozco muy bien el tema de los telefonos. No me Importaría llevar un notario a teléfonos y denunciarlo. Pero no puedo comprometer la seguridad laboral de mis informadores, asi que dejo el tema como está, aunque tengo sobradas pruebas.

—¿No fue usted muy suave con el ministro del Interior?

—Es que él Presidente Antonio Fontán siempre interpreta el reglamento de modo unilateral y no me dejó responder como es debido ni a Martín Villa ni al senador Luis Otarra, representante, como todo el mondo sabe, de la oligarquía vasca. A Otarra fe digo que cuando hablo del pueblo vasco no se me pasa por la cabeza la idea de que también me estoy refiriendo a la oligarquía vasca. Y lo que ya me parece el colmo de la desfachatez es que un senador de designación real, como él, se permita poner en cuestión la representatividad de ios que hemos sido elegidos por el pueblo. No quiero echar más leña al fuego. Lo único que le dina al ministro del Interior del Gobierno central es que haga una encuesta en Enskadi preguntando quién es más mentiroso si Bandrés o Martín Villa. Esa seria la respuesta correcta. Para Martin Villa todos los vascos somos sospechosos.

—Parece que viene usted dispuesto a armar el cisco en los debates constitucionales.

—Yo no vengo con disposiciones previas. Pero yo soy oposición; ni soy UCD ni tengo pactos con la UCD ni consenso con nadie. Así que yo pegaré todo lo que sea necesario. Desde mego, pienso defender a fondo todas mis enmiendas.

—¿Es que tiene alguna esperanza de que el Senado mejore la obra del consenso?

—Apenas tengo esperanzas, pero voy a trabajar como si tas tuviera.

—¿Su actitud va a ser simplemente testimonial?

-No es exacto. Entre todas las enmiendas que voy a defender hay alguna

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SMO COMO RESPUESTA»

que evidentemente es testimonial. Sin embargo, me parece Imprescindible dejar constancia de mis convicciones, aunque sé que estoy clamando en este desierto madrileño. Cuando estoy en Madrid me siento incapaz de traducir todas las vivencias de nuestro pueblo vasco, porque desgraciadamente son intransferibles. Para entender el problema vasco hay que vivir en EuskadL

—¿Tuvo en algún momento esperanzas de que hubiera salido una Constitución válida para todos?

-No. Para mí, esta Constitución es fruto del consenso y debo reconocer que da cabida a bastantes, pero, desde luego,

"Martín Villa siempre está mal Informado".

no a todos. Yo me siento excluido de esta Constitución.

—Tal vez es que Euskadiko Ezkerra se hubiera sentido excluida de cualquier otra.

—Rotundamente no. Está muy claro que no admitimos esta Constitución, pero hubiéramos admitido otra. Yo en ningún momento esperaba que se hiciese una Constitución socialista, porque la correlación de fuerzas no lo admite. Pero tenía la esperanza de que el tema de la forma económica del Estado hubiera quedado más flexible, de modo que permitiese el acceso a fórmulas socializantes. De hecho, el texto actual empeora bastante el texto del proyecto.

—De lo cual se deduce que va a hacer una campaña sonada a favor del "no".

—SI la Constitución no mejora, cosa más que probable, yo participaré activamente en la campaña. Se hará lo posible porque sea sonada, aunque nosotros carecemos de tos grandes elementos de difusión como son la televisión y la gran prensa.

—¿Les ayudará el Partido Nacionalista Vasco en la campaña?

-No se sabe. El Partido Nacionalista Vasco tiene, en este momento, una grave responsabilidad histórica. Hasta este instante ha respondido de forma plenamente satisfactoria. El Partido Nacionalista Vasco se mantiene duro y terminante. Arzallus ha manifestado que el derecho a la secesión es un derecho que pertenece al pueblo vasco. En el tema constitucional no está actuando de espaldas, sino de frente y muy unido a su base. Y es que al Partido Nacionalista Vasco no se te puede hacer doblegarse en un principio tan elemental y tan importante.

—¿Y usted por qué defiende -posiciones abertzales de extrema izquierda si es católico, socialista y moderado? ¿No sería más lógico que estuviera en el Partido Nacionalista Vasco?

-Bien es cierto que el Partido Nacionalista Vasco es un partido interclaslsta y admite muchas cosas. Pero mi fe nunca ha sido un obstáculo para adoptar planteamientos radicales yo diría, incluso, que algunos han sido exigencias de mi fe. A mí me determina mi profestón de abogado, como defensor de los mimantes nacionalistas vascos y mis vivencias profesionales me han enseñado que se puede ser nacionalista, hasta la Independencia si es preciso, y ser profunda y seriamente socialista. Al principio del siglo la idea nacionalista estaba monopolizada por el

Partido Nacionalista Vasco; hoy ya no. La izquierda abertzate dice que el gran mérito del Partido Nacionalista Vasco es haber dado a luz a ETA, y el gran mérito de ETA es haber hecho compatible el socialismo con el nacionalismo.

—Pues dicen que está en Euskadiko Bzquerra más por razones de solidaridad sentimental con los antiguos etarras que por razones ideológicas.

—Pues quien lo dice se equivoca. Suscribo todos tos postulados de EIA, como sabe, el partido que surgió de la rama polítíco-militar de ETA y que abandonó la lucha armada y la violencia. Si sigo siendo independiente es por respeto a mis electores. En mi "consejería de Transportes y Comunicaciones me rodea gente de EIA, elegida por mí mismo, con la que me entiendo perfectamente.

—Eso quiere decir que pronto va a dejar de ser independiente.

—Pues sí. Creo que el destido final de un hombre político es militar en un partido.

—¿Nunca fue militante de ETA?

—Nunca. No soy un nómada que pata de un partido a otro con facilidad.

—No era militante, pero si simpatizante de ETA.

—Militar en ETA hubiera sido un error, pero yo he comulgado con la ideología de muchísimos de sus multantes en tos tiempos difíciles. Mi compenetración con

ellos ha sido seria y profunda. No he sido de esos abogados que establecen diferencias entre el defendido y el defensor. Mi metralleta era la toga; he hecho Ja resistencia vasca con la toga, cuando otros la hacían con la metralleta. Las circunstancias han cambiado, pero siempre me resistiré a hacer condenas globales o a simplificar el fenómeno ETA. Nunca condenaré a ETA de forma totalizadora, porque el fenómeno ETA es muy difícil, muy respetable y muy complejo.

—¿Usted en sus juicios a quién defendía: a ETA o los individuos de una organización?

—Yo defendía a unos individuos de la organización que ponían su vida y su libertad en peligro y comprometían eso tan importante en función de unos princi-

pios con tos cuales yo estaba de acuerdo.

—¿Comprende entonces el terrorismo?

—Comprendo el terrorismo en un momento dado, como respuesta a una violencia institucional, de signo mucho más grave todavía.

—¿Comprende también los últimos atentados reivindicados por ETA?

—No quiero simplificar. Antes de responder a su pregunta, me veo obligado a explicar dos cosas fundamentales. La primera es que en el pueblo vasco no se ha hecho te paz todavía. Estamos en una teórica situación de vencidos desde la

primera guerra carlista. Somos los vencidos de todas las guerras posteriores, incluyendo la guerra civil española. En segundo lugar, yo me niego terminantemente a luunar terroristas, bandidos, delincuentes a gente que pone en peligro su vida, su libertad, su seguridad, su fámula. En definitiva, que compromete to más importante en te vida, desde una perspectiva Individual y burguesa, por principios ideológicos. A muchas de estas personas tes he conocido o las conozco personalmente. Partiendo de estas dos coordenadas (no hay paz y no son terroristas ni vulgares delincuentes) puedo enjuiciar tes últimas acciones de ETA, porque toda acción de un partido político puede ser enjuiciada. Tengo que decir que no me parecen positivas, porque no ayudan a la normalización tan necesaria en Euskadi.

interviú

En este momento yo doy más importancia a las acciones de masas, a las manifestaciones masivas, que a un puñado de hombres muy combativos que traten de crear una situación de signo revolucionario*

—Parece que el pueblo vasco está arrinconando a ETA.

—Esa es una afirmación demasiado radical

—No soy precisamente yo quien lo afirma.

—No hay duda de que la infraestructura tradicional de la ETA del franquismo ya no existe. Mucha gente se ha hecho más crítica y ha elegido la vía Instítucio-

"Tengo pruebas de las Intervenciones telefónicas".

nal. En ese sentido, sí han abandonado a ETA. Pero cualquier error del sistema, cualquier abuso de autoridad en el poder, cualquier aplicación extralimitada del Decreto-Ley antiterrorista, hará dar un paso hacia ETA a un pueblo vasco tan sensibilizado a estos problemas. Hoy todavía se oye en las manifestaciones el grito tradicional de ETA, herria suekin" ("ETA, el pueblo está contigo").

—¿Pero quién está con los "milis", al margen de los propios etarras?

-Al margen de los "milis", es decir, de ETA multar, no hay que olvidar a la otra ETA político-militar, poco activa, poco espectacular, que ha elegido otra vía, pero que está ahí. Con ETA están los partidos que se articulan dentro de la Coordinadora Abertzale Socialista (KAS).

—¿Tienen problemas internos en ETA militar?

—No tengo ni idea, pero supongo que no, a juzgar por los comunicados.

—¿Hay nuevas versiones sobre la muerte de Pertur?

—No, eso es una incógnita que no sé si algún día revelará la Historia. Yo era gran amigo de Pertur. Primero pensamos que había sido víctima de una extrema derecha, desde luego, muy inteligente, porque dio un golpe maestro a la organización.

—¿Aquella primera impresión ya no es válida?

—Bueno, más adelante, enturbiaron estas primeras impresiones las declaraciones hechas por la familia y alguna carta del propio Pertur donde él mismo explica tensiones internas de mucha gravedad. Pero en estos momentos yo no tengo ningún dato serio para poder decir una cosa u otra.

-¿Es posible que ETA y GRAPO se pongan de acuerdo para llevar a cabo una acción como el atentado contra los dos militares muertos?

—No tengo más noticias en torno al tema que lo que he leído en los periódicos. Además, cuando ocurrió el atentado yo estaba en París defendiendo a los bretones. De todas formas, esa unión me parece muy improbable.

—Dicen que Apata y Argala están en Madrid.

-No lo sé.

—¿Están vivos?

—Supongo que sí, pero yo no les he visto. No tengo noticias de que sean ciertos esos -rumores en torno a su muerte.

—También hay rumores de que ETA está preparando nuevos atentados.

—Yo no lo sé. Pero, indudablemente, tengo la impresión de que leyes como las que se están debatiendo ahora en el Senado son un incentivo más para radicalizar la lucha; para endurecer a fuerzas armadas como puede ser ETA.

—¿Es posible que se puedan cargar esta democracia incipiente?

—No me parece fácil. No me parece fácil que el empeño unido de todo el Estado, tal y como se está produciendo, pueda ser desestabilizado. Bien es cierto que los problemas de Enskadi son problemas de todo el Estado. Además, ETA se conformaría con que se pusiera a discusión su famosa alternativa KAS. Con eso. habríamos terminado. A mí me parece que el catastrofismo no es una doctrina política seria.

—¿Pero se puede vivir en paz en Euskadi en el marco de una democracia burguesa?

—Puede ser un punto de partida apto para conquistas de mayor interés. Existen partidos de izquierda revolucionaria, tanto a nivel estatal como en Euskadi, que apoyan sinceramente la consolidación de la democracia.

—¿ETA piensa que esto es una democracia?

—ETA piensa que esto no es una de-

mocracia; cosa que pensamos todos. Esto todavía no es una democracia. Pero ETA analiza el fenómeno desde una perspectiva, a mi juicio, irreal, porque mantiene que no ha cambiado nada. Sin embargo, un análisis correcto de la situación supone admitir que sí ha cambiado; que ha cambiado bastante, aunque no todo lo necesario.

—¿Mantiene relaciones con miembros de esta organización?

—Hace mucho tiempo que no mantengo relaciones de ningún tipo con ETA militar, salvo alguna defensa profesional.

"Nunca condenaré a ETA globalmente".

En estos momentos llevo la defensa de dos de sus militantes. Pero desde la muerte de Franco, o mejor dicho, desde la elecciones del quince de junio, ETA militar desconfia de quienes hemos escogido la vía institucional como medio para conseguir las libertades de nuestro pueblo.

—¿El Gobierno no le ha pedido recientemente que sea mediador en sus conversaciones con ETA?

—No. Sólo actué de mediador en la salida de las cárceles de los presos políticos vascos, y creo recordar que fui un mediador eficaz.

—¿No tiene noticias de que se hayan producido algún tipo de conversaciones?

—No, no se han producido. El Gobierno ha querido negociar con ETA y ha hecho sus intentos, pero se han visto frustrados porque la organización armada imponía condiciones que el Gobierno no quiso aceptar. Una de ellas, que las conversaciones fuesen públicas, cosa inaceptable para un Gobierno que ni siquiera acepta estar negociando con una organización que considera terrorista.

—¿Puede decirme quién intenta impedir la paz en Euskadi en estos momentos?

—El problema es muy complejo. Pero, desde nuestro punto de vista, la presencia de las Fuerzas de Orden Público del Gobierno central es la causa determinante del malestar.

—¿La paz no depende sobre todo de ETA?

—En absoluto. La paz depende mucho más del Gobierno que de ETA.

—¿Los empresarios están dispuestos a pagar durante más tiempo el llamado impuesto revolucionario?

—Nunca he creído en el impuesto revolucionario. No dudo que existan y hayan existido peticiones de dinero, pero creo que los empresarios han exagerado con frecuencia, por razones que desconozco. Una vez che al propio Luis Olarra, porque dijo que el empresario que se marcha del país porque le piden impuestos revolucionarios, ni es empresario ni es vasco.

—¿En ningún momento ha tenido la tentación de abandonar el Parlamento?

—No. Si a Letamendía o a mí nuestras propias bases nos pidieran que lo abandonásemos, lo haríamos. Pero sucede todo lo contrario. Nuestras intervenciones han sido aprobadas y aplaudidas en Euskadi, incluso por los sectores menos radicales. Ayer, cuando llegué al Senado, me encontré cuatro amenazas serias de gente que no sabe dónde vivo y me envía las cartas aHí. Yo no tendría inconveniente en abandonar el Parlamento español y constituirnos como parlamento vasco si esa actitud fuese mayoritaria.

—¿Tiene alguna posibilidad de éxito en las próximas elecciones Euskadiko Ezquerra?

—Indudablemente. No hay que olvidar que en las del quince de junio Euskadiko Ezquerra tuvo un éxito relativo, que se hubiera visto incrementado si las fuerzas populares hubieran votado unidas, en vez de seguir la consigna de la abstención.

—¿A qué se debe tanta desunión en la ziquierda abertzale?

—Yo diría que la izquierda es mucho más moralista que la derecha y sus planteamientos morales, a veces, le llevan a la división. La derecha es más conformista; siempre está de acuerdo con tal de defender lo único que de verdad le interesa, que es el dinero.

—¿Volverá a presentarse a las legislativas?

—Si soy fiel a mí mujer, tengo que decir que no. Me va a costar trabajo presentarme de nuevo, porque ha sido una experiencia muy amarga.

—¿Puede haber esperanzas de paz en Euskadi después del referéndum constitucional?

—Espero que sí. Pero se deben tomar en serio las legítimas aspiraciones de nuestro pueblo. No conviene quedarse en las palabras vacías de contenido, en las promesas sin sustancia, en la pura fraseología.

 

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